LA GRAN FAMILIA

LA GRAN FAMILIA

lunes, 17 de junio de 2013

LOS COMEDORES DE LA GRAN FAMILIA; el mayor espectáculo gastronómico de la historia de España.

(Reedición)


“Paradores es mucho más,

 está muy por encima de quien los pueda dirigir en cada momento…”

Eso me decía en el mes de mayo de 2010 una persona que ha dedicado la práctica totalidad de su vida laboral a la querida red pública hostelera, y que pasó por múltiples y variadas categorías hasta llegar a la de poder dirigir algunas de las Casas que la componen.
Tenía pensado haber escrito ayer este artículo, que hace tiempo deseaba poner en mi blog, pero otro amigo, que sabe cuánto me alimentan, me envió anoche unas preciosas e históricas fotos procedentes de colecciones privadas, de trabajadores y otros, sobre el “50º ANIVERSARIO 1954– 2004 Hostal dos Reis Católicos", y después de verlas, si siempre he sido consciente de que soy poca cosa como para lograr transmitiros qué representa Paradores en la historia de nuestro país, qué irrepetible relación de pertenencia, de ser la misma cosa, de ser la misma Casa, se ha dado durante esa historia ente sus trabajadores, sus familias, dentro de ellos y también fuera, anoche, entre lágrimas, rabia y nostalgia, me habría salido un artículo lacrimoso, rabioso y nostálgico. Y si acaso solo es esto último lo que deseo permitirme, y tratar de cambiar los otros sentimientos por verdad, la que reflejan las imágenes, por sentido común y por energía.
Desde el mismo momento en que he visto peligrar la pervivencia de varios comedores de Paradores, sin una información clara además de lo que vaya a suceder; desde que me enterase de forma traicionera hace muchos meses, de que cerraban el primer comedor de un Parador, o haya visto ya alguno destartalado para convertirlo en un sucedáneo, en otra cosa, pensé que quería hacer el álbum animado que acompaña este artículo.
Había tenido la vocación, el afecto, la pasión (la previsión no, pues jamás pensé que pudiera llegar a existir ni tan siquiera un comedor de mi querida Red pública de Paradores, precisamente por eso por pública, en el que hubiese comido o cenado, que ya no lo volviera a poder hacer, o tuviera que hacerlo atragantado ante el recuerdo de lo que fue)  de ir fotografiando, de forma “amateur”, para mí mismo, pero con la dignidad suficiente como para poderlo enseñar, una buena parte de los platos que hemos degustado, y una infinidad de detalles de sus restaurantes, en la mayoría de los Paradores en los que me he alojado desde el mes de agosto de 2009, cuando Jesús, mi cónyuge me regaló el premio de volver a acercarme, en el Parador de Zafra, a una Red de la que me había alejado una triste circunstancia del destino.

Me ha llevado mucho tiempo extraer estas 509 fotografías entre las miles que he hecho, y condensarlas en cinco minutos y medio, que os aconsejo, humildemente, no dejéis de ver por lo que de irrepetibles, muy a mi pesar, tienen. Y no porque hayan desparecido las recetas que las dan vida, que de una manera u otra, interpretadas por unos y otros, podrían haberse seguido realizando toda la vida, sino porque lo que durante los últimos meses han desparecido son muchas de las manos, la profesión, el talento, de quienes las hacían y de quienes nos las acercaban a la mesa. Y en algunos casos de la mesa y el marco también. No digo yo la cocina de antaño, pero ¿qué ha sido de aquellos menús de conmemoración de tal o cual fecha, de aquellos artes breves de cocina, etc.?
He ido viendo lamentablemente, y lamentándome, cómo en vez de dedicarle tiempo y empeño a gestionar planes sobre este arte de incentivar a la clientela, de enseñar lo mejor de nosotros al mundo, se han ido diseñando otras “artes menores”, mucho menos nobles que la cocina y la mesa, para despojar a estas de sus hacedores, de su razón de ser, de su contenido, y por tanto, alejando a quienes estuviesen dispuestos a conocerlos.
No comparto que haya que quitar cosas porque no se consuman, creo que hay que hacerlas, y mostrarlas, e incentivar a ello precisamente para lo contrario ¡Incluso en tiempos de crisis! Porque a excepción, y desgraciadamente, de quienes ya ven su sustento en peligro, en este país para pasar las penas, comer y beber es de lo primero que se tira, recuerden la lucha que tienen con nosotros y el sobrepeso.
Supongo además, que ya no serán muchos los que seguirán pensando que Paradores es una cuestión elitista, y que nadie que no sea rico pueda acercarse a sus mesas; no es cierto, no hay más que recordar esos mismos Artes Breves de Cocina que aparecen en mis fotos, o aún más, aquellos 20.11, que podrían haber sido 20.12 o 20.13… Si paradores fuese elitista, yo no hubiese podido hacer este álbum animado; además hoy en día los ricos, la pretendida élite, son los que más delgados están, supongo que ya os habréis dado cuenta.
Sí lo era, elitista, de ricos, aquel día en que recién cumplida la mayoría de edad, entonces 14 años, y con una llamada de permiso de mi desorientado padre, pude pasar una noche en mi querido Parador nacional “Raimundo de Borgoña” en Ávila. Recuerdo lo impactante que me pareció ver aquel mar blanco de manteles de hilo, con cubiertos, vajilla y cristalería, como los que no teníamos en casa naturalmente. Y un buen número de señoras sirviendo las mesas, vestidas como las que iban al parque sindical a bailar cuando aquello de los coros y las danzas. Recuerdo que me palpitaba el corazón como si estuviese viendo una función de teatro… viéndola desde la puerta, y sin deseo de entrar, era casi un niño, ni podía, ni  me hubiese atrevido nunca, ese no era mi mundo.
Y ahora que desde hace muchos años si lo es, que a las 20,30 eh punto estoy en la puerta del comedor que corresponda para poder disfrutarlo solo un rato, sin otros comensales, con la única compañía de quien ya es casi yo, y los pocos miembros de mi gran familia que van dejando. Ahora que he interiorizado todo ese mundo hasta hacerlo mío, me amenazan con externalizarlo, con dejarme sin familia, con retirarme el plato que me gusta, y que el que queda me lo pueda poner alguien que no sea de la familia.
Hace ya meses que vengo oyendo, leyendo, sobre este asunto de las externalizaciones en Paradores. A lo mejor es que soy mal pensado en este caso, pero también sería cierto si fuese así que casi todas las veces que he tenido un pensamiento, una reflexión de estos tipos (me refiero de este género, de esta especie), desgraciadamente he acertado.
Esto de las externalizaciones en paradores, a mi me parece un eufemismo, una forma distinta de querer hacer lo mismo. Es decir un como no podemos privatizar a las claras, intentémoslo a las oscuras.
No sé si la privatización de Paradores no se ha dado porque el Gobierno no se ha podido hacer con los edificios, o si ha sido una táctica de primero asustamos “a lo grande” (como con el ERE) y luego lo dejamos en algo “más pequeño” como la externalización, o cualquier otra cosa por el estilo, pero a mí, en mi opinión, en lo que he ido observando en otros ámbitos del día a día de estos gobiernos neoliberales que nos han tocado en los últimos tiempos, es que las externalizaciones son una forma de adjudicar dinero público a empresas privadas, llamémosle privatización, externalización o viva España.
Y además, en no pocos casos, lo leemos en el periódico todos los días, algunas externalizaciones se adjudican a familiares, amigos, correligionarios de las mismas formaciones políticas, o incluso a una misma persona en lo privado que antes lo gestionó en lo público.
Yo no comprendo cómo a nadie en su sano juicio y con intereses nobles hacia el país y hacia la Red pública de Paradores de Turismo de España se le podría ocurrir, es un ejemplo no digo que vaya a suceder, externalizar, adjudicar por ejemplo los restaurantes de Paradores a “rey arturo s.a.” (es una empresa inventada, no digo que exista), o las cocinas a “capiofrito s.a.” (es otro invento), o las tareas de recepción y vigilancia a “vigiguritas s.a.” (otra suposición), etc.
Yo opino que las empresas públicas como PARADORES deben estar atendidas por sus propios trabajadores, con la formación y los conceptos de servicio, calidad, excelencia, que les han sido trasmitidos y exigidos públicamente a lo largo de los años, y que los beneficios de esa formación de esa manera de trabajar los Paradores debe recaer en estos mismos, que son patrimonio de todos, y no empresas particulares de algunos, muy pocos y muy repetidos.
Y opino que no se debe dejar sin tareas, sin funciones a trabajadoras y trabajadores de la red pública hostelera sin par, que de una forma u otra, o bien apretados por el sub-patrón, o bien mandados a la calle por lo público porque ya lo hacen otros por lo externalizado, terminarían padeciendo mucho más a corto plazo, y empobreciéndose mucho más ellos y al país. Y de la calidad ya ni hablemos.
Para mí, privatización, externalización ¡qué más da! me parecen lobos hambrientos y dañinos de la misma camada, y no deberíamos consentir que nos mordieran.
Yo pienso que ningún dinero de una empresa pública como PARADORES que salga por una de sus bellas, históricas puertas con destino a empresas privadas, puede ser beneficioso jamás ni para sus trabajadores, ni para sus clientes, ni para el país. Lo sería para otros.
Como ciudadano, como amigo, como cliente, entre un parador privatizado, externalizado privado-colaborado, siempre elegiría el que no lo estuviese, y me consta que como yo otros también lo harían. Así que pienso que los experimentos deberían hacerse con gaseosa, que en Paradores ya teníamos inventado lo que nos gusta, aunque ahora esté tan mal tratado.
Hablaba hace unos días por teléfono con una querida amiga que ama y disfruta Paradores desde hace mucho tiempo, y me comentaba cómo asiste con dolor a la confusión, el ninguneo  que, según decía,  se viene haciendo en los últimos tiempos con sus restaurantes.
Decía, y yo lo comparto totalmente, que para ella los paradores habían venido siendo como su casa, y que igual que en la casa de uno, el comedor es una pieza fundamental, en la que incluso en el más ajetreado de los casos, se reúne la familia al final del día para juntos disfrutar de lo que haya, en esas grandes casas que son los Paradores, el restaurante es esa pieza fundamental.
Decía que a ella le gustaba la idea de pensar un parador como una pequeña ciudad, un mundo autosuficiente, donde una vez que entrabas a descansar, a disfrutar, a vivir, ya no hacía falta que volvieras a salir si no querías, hasta regresar a tu casa habitual. Decía que para ella alojarse en un parador y tener que salir a buscar oferta gastronómica fuera era tan como estar en cualquier hotel de otra cadena, y que había decidido no volver más a los Paradores que tenían, o los que puedan tener en el futuro, cerrados sus restaurantes, pues no soporta la pena, la nostalgia, la muerte, que supone eso a diferencia de los Paradores como ella pudo vivirlos antes.
Comentaba con amargura y añoranza, que cuando se cierra el comedor de un parador, o se le cambia por cualquier otra cosa de paso para salir del mismo, se le está quitando al cliente la posibilidad de hacer familia, pues es fundamentalmente en los comedores, igual que en la propia casa de uno, donde se hace familia, con la de uno y con la de Paradores, donde se sienta uno más tiempo, más reposadamente para disfrutar de ellos y del trato humano.
Y decía muchas otras cosas que me acongojaron más aún de lo que suelo estar con el presente de esa querida Red de Paradores de Turismo que descubrí de niño, pues considero que lleva razón mi amiga.
Paradores no se puede concebir, ni se podrá hacer nunca sin su gastronomía, sin sus comedores, sin sus cocinas, sin los profesionales que los poblaban. Fueron, son, tan importantes para el turismo español y para la cultura del país como la recuperación de los edificios en los que están. Los huéspedes no iban, no irán si se les obliga a solo dormir en Paradores. Iban, van, a comer, a cenar, a vivir. Incluso ya desde los inolvidables albergues nacionales de carretera, se producían dos fundamentos de la Red, dar cama y comida, no solo colchón y café por la mañana. Y es más, a la hora que el viajero llegara ¿Cómo puede ser algo en hostelería hospitalario, acogedor, sin un comedor?
Cerrar el comedor de un Parador es matarlo a medio plazo, y desde luego a largo, es un primer paso para cerrarlo para siempre por inanición, es un plan malévolo, es un plan fatal, y en este momento ya hay varios heridos de muerte.
Paradores sin sus restaurantes, sin sus cocinas, sin sus cocineros, sin su personal de sala, moriría. Cerrar los restaurantes de Paradores no me resulta un plan de viabilidad, no es verdad, me resulta todo lo contrario ¡incompatible con la vida, inviable!
Decía mi padre que mi madre, además de por su belleza, le ganó por el estómago, lo he oído muchas veces a muchos a lo largo de mi vida. Y cuando ya fue muy mayor, y cuando ya estuvo muy enfermo, lo que más nos costaba era que no comiese. Y mi padre era un gallego cabal e inteligente.
A mi no me parece mal eso de los “open day”, aunque en no pocos Paradores hayan estado “open” para casi nada, pero hay que reconocer que salvo Liz Taylor, que en paz descanse, y unos pocos más, solo nos casamos una vez ¡y si es caso!
Pero comer tenemos que comer todos los días, y las fiestas más y mejor  ¡Ojalá que no dejen tener buen provecho!

(Deseo dedicar este artículo a todo el personal de cocina de Paradores, de antes y de ahora, a todos aquellos miembros de la gran familia, de hoy y de ayer,  que me hayan facilitado o servido un plato en cualquiera de mis queridos Comedores. Y muy especialmente quiero dedicárselo a Emilio Gómez-Calcerrada Gascón)


domingo, 19 de mayo de 2013

CARTA ABIERTA A LA PRESIDENTA DE PARADORES



Doña Ángeles Alarcó Canosa, Presidenta de Paradores

Doña Ángeles Alarcó Canosa
Presidenta
Paradores de Turismo de España
Calle José Abascal 2-4,
28006 Madrid


Madrid, 19 de mayo de 2013

Estimada Presidenta:

Deseo antes de proseguir. agradecerle profundamente que vaya a realizar lo que el pasado día 8 de abril le pedía desde mi blog dedicado exclusivamente a PARADORES, al finalizar el artículo “Enxebre Paradores; “Enxebre”:
“…Mientras comía pensaba, con emoción, en mi desaparecido y lucense padre, que era de muy cerca de Viveiro. Le habría gustado mucho este “Enxebre”, seguro.
Y también recordé que unos amigos de allí, supongo que bien informados, me dijeron que la presidenta de Paradores, Ángeles Alarcó Canosa, a quien conocen allí por “Gela”, es nieta de Ramón Canosa, que fuera ministro del Tribunal de Cuentas, y recuperara en el año 1963 el semanario Heraldo de Viveiro, y que continúa vinculada a Viveiro en períodos vacacionales. Pensé que estaría muy bien que ella también fuese un poquito “enxebre”, y que dentro de sus labores se trasladase lo antes posible a Galicia y se hiciera unas fotiños con los alimentos que tan bien conoce. No hace falta que se vista de gallega como antes las camareras de Paradores, ni que lleve gaiteiros como D. Manuel. Solo que fuera un ratiño y que los presentara. Una mujer de su proyección siempre da mucha a lo que hace. Que, si no, ¡todavía llega antes Belén Esteban y acaba con el pulpo!
¡Con lo bien que nos hubiese venido a los clientes conocer esto antes de la Semana Santa, y también a Paradores para sacarse unas perrillas de esas que dicen que tanto necesitamos!
(Dedicado a todas las trabajadoras y trabajadores que, a pesar de todo, apuestan con ilusión “enxebre”) ”
Como decía en el artículo, me hubiese gustado que hubiera ido antes de la semana Santa, de los puentes de mayo, etc., pero me hago cargo de que tanto usted como la señora Borrego, Secretaria de Estado de Turismo, y el Presidente de la Xunta, señor Núñez Feijóo estarán muy ocupados, y para poder reunirse no será fácil. También es cierto que para nosotros, los clientes de Paradores, y pienso que para los trabajadores y trabajadoras de la Casa también, con que hubiese ido usted, nuestra Presidenta, ya era más que suficiente.
Seguro que esas mismas ocupaciones le habrán impedido a usted saber de mi blog “Raimundo; un amigo de Paradores”, que hice cuando la dirección de la Casa acabó con “Paradores Activo”, y que no sabrá por qué me tomo tanto trabajo en intentar que Paradores siga siendo la respetable, histórica e inigualable institución pública que es desde 1928, y que sus trabajadoras y trabajadores, ese “mayor valor activo” del que tantas veces hemos oído hablar, y nos hemos beneficiado los clientes españoles y de todo el mundo durante ochenta y cinco años, ¡se dice pronto!, no sean mal tratados, y sí respetados también.
Pues bien, Presidenta, existe un artículo en mi blog, “Mi primera Vez”, que relata cómo en los años sesenta, durante unas colonias del franquismo, de aquellas para niños y niñas desfavorecidos por el nivel económico de sus familias, en Ávila, pasara por la puerta del “Raimundo de Borgoña”, y naciese una relación de amor, mutuo diría yo con toda humildad, cuyo primer contacto fuera en ese mismo Parador reuniendo varios de mis míseros sueldos mensuales de entonces (comencé a trabajar a los 14 años) para alojarme una noche, y que ya luego tuviera que esperar a que, como a mí me gusta decir, Paradores fuera tomado por el pueblo (en el buen sentido, aunque haría falta que los tomase mucho más), y ya no dejara nunca, dentro de mis modestas posibilidades, de habitar las que yo llamo “mis Casas”; no porque sean de mi propiedad claro, sino porque son patrimonio público del pueblo de España.
Parador Nacional de Turismo "Raimundo de Borgoña"
Soy consciente de que a una mujer de su cuna, su trayectoria y posibilidades, no puede serle fácil la empatía, ponerse en los zapatos de trabajo de toda esa “gran familia” (ahora tan reducida) de Paradores. Esto lo aprendí a mis 35 años, cuando perdí a mi primera pareja por la muerte, tan joven. Desde entonces entendí que hay cosas que solo se entienden cuando se pasan, y eso aún en el caso de que haya voluntad de entenderlas.
Comprendo por tanto que una mujer de su categoría y posibilidades económicas, por mucho que lo intentara, no sabría lo que sucede en una familia, en miles de familias de “la gran familia de Paradores” que no llegan a cobrar 1.000 euros al mes, a pesar de todas las horas que trabajan, la flexibilidad y disposición que tienen en estas, y de cómo tratan de seguir impartiendo ese agrado para el cliente, esa profesionalidad que, créame por favor por aquello de que soy un cliente, un amigo que se ha hecho la Red, son las verdaderas artífices de la CALIDAD, AMABILIDAD, y LEYENDA de esta institución española sin parangón en el mundo (hubo algo parecido en Portugal, pero se lo cargaron al privatizarlo).
Detalle del Restaurante de uno de los Paradores gallegos que ahora sirven "ENXEBRE"
 Estoy seguro de que usted, dentro de su tiempo disponible, habrá leído cosas sobre la Historia de esta Red Nacional de Paradores, pero si lo desea, dicho sea sin petulancia alguna por mi parte, podemos tomarnos un algo algún día, y le sigo contando. La historia de esta Red (independientemente de los malos gestores que haya podido tener en algunos de sus ochenta y cinco años) es emocionante, y de grandísimo valor para España y su puesta en el mundo, y para su cultura, y su conocimiento más allá de nuestras fronteras.
Esta Red, como sabe Presidenta, no la crearon los socialistas, ni mal ni bien, simplemente no la crearon. Muy al contrario fue creada en tiempos de Alfonso XIII, pero cuando tuvo su verdadero auge, su expansión, cuando alcanzó el objetivo de hacer a España más grande en el mundo, fue cuando, precisamente un gallego, un listísimo para el turismo ministro de Franco, se lo tomó como cosa propia y pública, pues nunca quiso que fuera privada ni que la gestión privada interviniera en ella, eso era otra cosa. Por tanto, y no digo que lo esté siendo, no habría que atacarla ahora por inoportunos e indeseables motivos politizados.
Ha querido la Historia que D. Manuel Fraga Iribarne, que descanse en paz, sea además el adalid de esa derecha política en la que usted desarrolla su vida profesional y, supongo, que familiar, y por la que ha llegado a la Presidencia de Paradores. Es decir, supongo que le estoy escribiendo de cosas que usted respeta y ama.
Seguramente ya conocía, Presidenta, estos Paradores gallegos que va a visitar, pero ahora, más allá del lujo, el arte y la impresión que siempre causa el mundialmente famoso Hostal dos Reis Católicos,Parador de Santiago de Compostela, muy necesitado también de su atención, pero donde “ENXEBRE” nació y lleva funcionando mucho tiempo, va a pisar unos pacitos más pequeños, más humildes, que no menos importantes. ¡Nada menos que va a  poder estar en la Torre de los Andrade,Parador de Vilalba, precisamente la tierra del líder, del ideólogo de su opción político-profesional D. Manuel Fraga. O el imponente Monasterio benedictino del siglo XVII que alberga el Parador de Monforte de Lemos (¡tan cerca de la aldea natal de mi padre!), donde, viéndolo, transitándolo, aún se me hace más incomprensible e insoportable que hayan cerrado ustedes los Restaurantes comedores de estos queridos Paradores gallegos, y los de otras regiones, y expulsado del trabajo a gran parte de los trabajadores y trabajadoras que atendían estos y sus cocinas.
Detalle del Claustro del Parador Monforte de Lemos (Lugo)
En ellos, en Baiona, en Pontevedra, en Tui, en Verín, podrá ver, saludar si es que fuera su gusto, a grandes cocineros que fueron formados para poder atender las cocinas más importantes del mundo, y desde luego las de España: las de Paradores, resignados por amor a la Casa y por necesidad de seguir manteniendo a sus familias, a la práctica de unas nuevas “fórmulas” que, si bien reúnen la calidad que los clientes esperamos de la Marca, está mucho más cerca de las tapas de toda la vida, que de los espléndidos platos para los que fueron formados. No pocos en esa inolvidable iniciativa que fue tan consolidada: las Escuelas de Hostelería de Paradores, verdaderas garantes de la calidad de quienes han encumbrado la Casa, transmitiendo de padres a hijos, la formación, el conocimiento y el afecto por PARADORES (todavía esperamos de su etapa que se lleve a cabo la que anunció para el tristemente cerrado Parador de Puerto Lumbreras, en Murcia).
Tendrá también la oportunidad de ver, Presidenta, y me cuesta escribirlo sin emocionarme, camareras que ya no cumplen los cincuenta años, más bien los sobrepasan, y que la mayoría de ellas los han pasado arrastrando históricamente pesados uniformes regionales por esos comedores que ahora tienen que soportar verlos convertidos en tabernas, sometidas ahora a un ritmo y a unas formas mucho más próximas a estas, a las tabernas, que a los comedores para los que fueron formadas y de donde salieron, gracias a ellas y ellos, inmejorablemente atendidos los mejores clientes de España y de gran parte del mundo.
"Comedor de Familia" (así se llamaba al del personal) en Navidad en el Parador de Oropesa (año 1954)
De algunos, algunas, conozco sus nombres, sus miradas, sus sonrisas, incluso sus lágrimas, pero, con toda sinceridad, Presidenta, no me atrevo a escribirlos, por no saber si eso les perjudicaría aún más, ya que me es muy frecuente observar a través de las redes sociales, y otras conductas, el miedo, la presión que en la red se siente hacia su Departamento de Personal, que ya sé que no ha sido nombrado por usted, pero sí conservado.
La mayor parte de ellas, de ellos, no llegan ni con mucho, ni con sus trienios tan siquiera a sobrepasar 1.000 euros de sueldo. Y sin embargo las verá (y no crea que es porque está usted, ni mucho menos; nosotros, los clientes, los vemos, los valoramos así siempre. Por eso salen las encuestas de calidad que le salen a su departamento correspondiente) implicadas, animosos, esperando que, por fin se les transmita adecuadamente a sus pueblos que los Paradores son suyos, son públicos, y que no solo pueden ir las presidentas, ni los clientes ricos. ¡Madre mía, si fuese así, cómo podría yo haberme hecho la red, haberles conocido, y haber sido tan feliz como soy cada vez que traspaso la puerta de una de esas noventa y tantas Casas!
Todo esto, Presidenta, no está sucediendo solo en los Paradores gallegos -le hablo de estos porque es donde tiene ahora la gentileza de ir-, está pasando en casi todos los demás, donde los clientes, a fuerza de amor a Paradores, de fidelidad a la Casa, venimos aportando nuestra colaboración padeciendo cómo un comedor de los que no han cerrado esté atendido por uno o dos, todo los más, trabajadores. Que en las cafeterías haya que esperar mucho porque es absolutamente imposible que la misma trabajadora, el mismo trabajador, esté atendiendo el comedor y el mostrador a la vez, que buena parte de las veces, haya una persona sola en las recepciones. Ver a las camareras de planta evidentemente estresadas por lo que deben hacer y el tiempo de que disponen para ello. En las cocinas no entramos, y los mantenimientos, aunque le aseguro que los percibimos, tampoco los vemos. ¡En fin, todo sea por “nuestra” Casa!
"Calidad, Amabilidad, Leyenda"
Por todo ello, quería pedirle, Presidenta, que ahora que va a estar unos días algo más cerca de ellas, transmitiera a estas familias que no deben preocuparse, sufrir, más de lo que ya lo están haciendo, que va usted a hablar con la señora Borrego, con el señor Soria, con el señor Montoro, con el señor Zaballa, incluso con la Señora Cervera, su Directora de Personal,  para que les tranquilicen, para que les transmitan igualmente que no les van someter a más ERES ni ERTES, que no les van a privatizar nada más, que no les van a arrebatar lo que muchos de sus padres, de sus abuelos, fraguaron con mucho sudor y sacrificio, para el progreso de España y el sustento de sus propias familias.
Pues ya es sabido, y padecido lo que pasa con la externalizaciones: se presentan algunos con sus manos limpias, o como las traigan, aprietan, explotan, se enriquecen, funcionan mal como el “call center" actual de Reservas, no cuidan y se marchan, dejando, después de muchos años y mucho sufrimiento, destrozado, no pocas veces inutilizable (como la red de Pousadas portuguesas) lo que antes eran interno y querido, como PARADORES.
"Los Cuestos" de Benavente, antes de su Parador
Que les tranquilice diciendo que no van a perder a sus clientes de toda la vida. Porque a su equipo directivo no les debe caber duda que los clientes de Paradores, como yo, o como otros y otras, si algún dia entrásemos en un Parador y viésemos esa externalización, esa “colaboración público-privada”, saldríamos para no volver. No soportaríamos ver a nuestras queridas familias de trabajadores, más castigados de lo que ya están. Y ¡Parador privatizado, o “colaborado” privadamente, parador tachado de la lista!
Quería pedirle, Presidenta, que les cuidara un poco, que les dijese que después de este dramático y confuso “plan de viabilidad”, ya no van a sufrir más y pueden seguir luchando dia a dia, en los comedores, con “Enxebre” o sin él, en las recepciones, en las cocinas, en las plantas en los talleres, en cualquiera de las dependencias de un Parador, por conservar unida esta Red de Paradores de Turismo de España que ahora usted regenta.
Y los clientes, y me temo que solo así, seguiremos invirtiendo, como al menos es mi caso, prácticamente la totalidad de mi presupuesto de ocio en ellos, debido a todos los recortes, en dinero y tiempo libre, e impuestos y demás, que este Gobierno actual nos impone.
Quien suscribe la carta, mientras degusta "ENXEBRE" en el Parador de Verín (Orense)
Y casi nada más, estimada Presidenta, solo decirle que me hago cargo de que la labor es ardua e importante, aunque también lo sería pasar a la Historia de esta magnífica Casa histórica en el mundo como la Presidenta que consiguió una red unida y pública en tiempos difíciles.
Y que también comprendería que no estuviese usted muy interesada en ello, o incluso que no se considerara con las habilidades y/o apoyos políticos (¡cuando se despolitizará la presidencia de Paradores!) suficientes como para poder conseguirlo. En ese caso le presupongo la nobleza, la altura de miras necesarias como para dejar que los técnicos de Paradores, algunas de esas personas que los dirigen “in situ”, o incluso que los atienden desde otros puestos que no son sus Direcciones, que los hay y excelentes, yo  he conocido varios, se hicieran cargo de una gestión pública que, en muchos casos, ya mamaron. Si hay algo que no me puede caber duda es de que usted no tendría problemas económicos como los de muchos miembros de esta gran familia, como para poder desempeñar otros puestos más acordes a lo que estuviese acostumbrada también por nacencia, y gusto.
Le agradezco profundamente su atención si es que me la presta, quedo a su disposición y créame que no es un puro formulismo, humildemente, como cliente algo conocedor de la Casa, como amante de Paradores y amigo de su "gran familia", le deseo suerte y envío el más cordial de los saludos.

Enrique Vales Villa









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