No soy de aquellos que piensan que
segundas partes nunca fueron buenas, yo conozco y he disfrutado de segundas
partes espléndidas, e incluso mucho mejores que las primeras, entre otras cosas
porque se cuenta con la experiencia de estas.

Es fácil por tanto imaginarse con qué
ilusión esperaba que se volviese a editar la Revista “PARADORES”, que nos
retiró la actual Dirección de la Red pública. Ytambién es fácil comprender la desilusión
resultante de haber podido ver la nueva edición de la revista realizada por esta misma Dirección, Y con suerte de haberla visto, pues la escasísima presencia de
la misma en los establecimientos de Paradores de los, supuestamente 20.000 ejemplares
de tirada que anunciaron, le hace a uno un “suertudo” al haberla podido
analizar. A lo mejor ahora en el stand de FITUR 2014 se han repartido, o adjudicado,
más.
Vaya por delante que entre que no
exista Revista de Paradores, y exista, siempre preferiré lo segundo, pero que
lo que realmente deseo es una Revista digna de PARADORES, porque a esta,
sinceramente, no la considero así.
Por supuesto que no es el cambio de
papel lo que me molesta (aunque desconozca si es más económico o no que el anterior);
soy una persona preocupada por la ecología, por lo reciclable. Lo
inadmisible, entre otros aspectos es que la Revista de PARADORES, de una
entidad pública, en sus escasas 66 páginas esté plagada de anuncios, de
publicidad privada, no institucional (salvo un anuncio de Renfe y otro final) que no tiene nada que ver
con PARADORES.
Así, caviar (que no suele ser lo más frecuente
de los buffets de la Red..); mantenimientos multimarca personalizados; marcas de
sojas variadas; empresas de servicios privados; jabones; cinturones; colegios
ingleses para gente guay; plantillas para zapatos; administradores de fincas en
Madrid; museos animales privados; estudios particulares de arquitectura; colchones;
más administradores de fincas; y abogados; golfs privados en Marbella; vinos;
tocadiscos y altavoces; seguros privados; aparatos de oxigenación biocatalítica
para casa; más administradores de fincas…
No pocos de estos anuncios a página
entera, media página, etc.
Y sí, aunque pueda parecer extraño,
queda un poco de espacio aún en la Revista para hablar de algún Parador, como el
de Coria por ejemplo; para colocar a la últimamente omnipresente Natalia Verbeke
con las Tarjetas Pausa sobre las piernas, y para, lo mejor desde mi punto de
vista: una bonita entrevista con un trabajador de la Casa, con el Jefe de Cocina
del Parador de Ávila “Raimundo de Borgoña”, el excelente cocinero Aquilino
Cercós Esteban.
En la Revista me resulta agradable
justamente lo único que han copiado, o han conservado, de las Revistas
anteriores: la entrevista con el profesional citado, y las escasas referencias
y fotos de establecimientos de Paradores. Sin duda este número 1 de la nueva
Revista de PARADORES, es un buen ejemplo, eso sí, del tipo de gestión al que la
dirección actual está sometiendo a la Red pública, y de la animadversión que
parecen sentir por todo lo público a la vez que disfrutan de ello de distintas
y variadas maneras.
Esta no es una revista de paradores, los
Paradores se convierten en una excusa para esta guía de anuncios de otras cosas.
Hasta tal punto queda pervertida desde
mi punto de vista la orientación de la revista, que pasa a convertirse de aquel
objeto de culto que atesorábamos, en algo de usar, poco, y tirar pronto, pues
no nos llena, no nos habla de lo que amamos, ni de quienes queremos. Convirtiéndose
en casi únicos impulsos de que naveguemos por la Red (pública) “las sugerencias
de la presidenta”, y su “Carta” que, con mucho, a mí me ha parecido lo más
“publicitario” e irrespetuoso de la revista por motivos que ahora expresaré.
Sobre las “sugerencias de la presidenta” baste decir que nos anima a ir a Paradores
que ella misma, su dirección, ha cerrado temporalmente en la misma época y de
de forma incomprensible, por ejemplo el impresionante Castillo de Cardona en
Cataluña.
Eso sí, comete la “gentileza” de
animarnos a que le escribamos a ella para preguntarle dónde vamos… Yo,
sinceramente, prefiero preguntarlo en las Recepciones de Paradores.
(¿”FAN” LA PRESIDENTA…?)
Pero el momento que, en mi opinión,
raya en la tomadura de pelo, probablemente en la falta de respeto, y quizá en una exposición
de hipocresía muy al uso hoy en día, del digo una cosa y hago otra muy
distinta, es cuando en su “Carta” a los “Queridos amigos” nos escribe la
presidenta (o deja que otros lo hagan y ella lo firma):
“ Como no podía ser de otro modo yo
soy fan de Paradores….”.
Yo, creo que no hace falta que
explique mucho por qué yo sí soy fan de Paradores, pero no voy a referirme a
esta pasión personal para evitar entrar en competencias indeseadas con tan
destacada gerente de la Red, voy a hablar de otros cultos.
Soy, por ejemplo, fan de Teresa
Berganza, la insigne artista madrileña, lo soy desde que a mis siete años, (más
o menos cuando descubrí en Ávila Paradores), en mi casa, en Madrid, escuché su
voz en la radio. Desde entonces, y cuanto más uso de razón tuve, más
razonadamente, no dejé de escucharla, de seguirla, de grabarla, de guardar su
voz, de coleccionar sus discos, sus actuaciones, de gastarme lo que no tenía
para ir a sus escasos recitales en España, y a algunos fuera de ella, de conocer
su vida, su obra, de aprender a cantar con maestras que fueron sus compañeras, alumnas
todas de Lola Rodríguez de Aragón, con ella misma. Y así hasta que un día
después de hacerme camerinos y camerinos, después de escribirle, después de verla,
de oírla, “me vio”, me miró de verdad, y comenzó una amistad de años y años,
lejos de las tablas, que nos ha convertido hasta hoy en dos grandes amigos que se conocen, se quieren,
se admiran, y se cuidarán eternamente.
Algo parecido me ha sucedido con el teatro, del que he sido fan toda mi vida, y practicado buena parte de ella.
Algo parecido me ha sucedido con el teatro, del que he sido fan toda mi vida, y practicado buena parte de ella.
Otros son fans de los aviones y su
mundo, otros de los Beatles, de los Rolling, de los soldaditos de plomo, de la
poesía, de… ¡Qué sé yo!
Los fans cuidamos nuestras cosas
amadas, nuestras personas admiradas, queridas, las atesoramos, las compartimos
con mimo, vigilancia y orgullo, las magnificamos, las multiplicamos, hablamos
de ellas a todas horas, con brillo en los ojos, trabajamos por ellas sin
cobrar, ellas mismas son la compensación, nos salvan la vida muchas veces a lo
largo de esta….
Pero los fans no las troceamos, no las
vendemos ni en la ruina, no las diezmamos, no las maltratamos, no tratamos mal
a quienes quieren y defienden esas mismas cosas, al contrario, nos agrupamos,
nos solidarizamos, nos asociamos en su disfrute. No tratamos mal a quienes las
han creado, cuidado, dado brillo. No consentimos en silencio que las maltraten
otros, ni tan siquiera que se hable mal de ellas sin conocerlas, no consentimos
que se autonombren fans quienes no lo demuestran con su conducta… ¡Vivimos para salvarlas,
eternizarlas en el amor, la calidad, la leyenda!
No haría falta que entrase en ansias
de privatizaciones neoliberales, externalizaciones indeseables, franquicias
imposibles, cierres castradores, viabilidades de diseño (malo), incluso
dudosas adjudicaciones, ni en otro tipo de desprecios, bastará con echar una
vista a la prensa actual, y a la de los últimos dos años para darse cuenta que
la presidenta de Paradores no llegó a ellos por ser fan precisamente, ni como
fan los está tratando.
Es evidente que dentro de la autopromoción,
el autobombo, de la feria del engaño al que nos suelen someter políticos, como
la presidenta de Paradores, cada uno o una puede decir lo que le venga en gana
sobre sí misma, pero también es evidente que es imposible evitar que otros y
otras no nos lo creamos, nos indignemos por ello, nos sintamos faltos de respeto, notemos que excarban en nuestras llagas de fans de verdad, cuando, por ejemplo,
esperamos, con la avidez de un fan auténtico, encontrar en nuestra Revista de
PARADORES algo de verdad, y encontramos esto.
No digo fan, que nunca tuvo la osadía de proclamarse así en los medios, pero sí me viene ahora al recuerdo el de una persona que trató a PARADORES de una forma muy distinta, y sin buscar fuera
del partido político que ha sentado en ese sillón a la señora Alarcó Canosa, el
PP, me viene ahora al recuerdo algo que cuentan por Galicia del fundador de ese partido, “D. Manuel” Fraga Iribarne en relación
con Paradores:
En una ocasión que, al parecer, otro
alto mandatario quiso cerrar un precioso Parador gallego aduciendo que era muy
pequeño, un trabajador recogió las firmas de los otros, desesperados
lógicamente porque se veían sin trabajo y sin “su parador”, y se las entregó en
una hoja, una carta, al propio Fraga, quien en uso de aquella vehemencia que le
caracterizaba, rompió len trocitos, se la entregó, y le dijo que no se
preocupara. Al poco tiempo el Parador estrenaba una hermosa y bonita ampliación.
No admiro las posturas absolutistas de
poder, pero lógicamente, si tengo que elegir, en Paradores me quedo con las del
señor Fraga Iribarne, y no con la señora Alarcó. La Historia de Paradores también lo va a hacer.
Más recientemente me viene a la cabeza
la conducta de la única mujer presidenta de Paradores antes que la actual, fue
Ana Isabel Mariño, también del mismo partido político, actualmente sentada en
el sillón de Conejera de Empleo, trasportes y Turismo de la Comunidad de
Madrid, siempre Madrid con una presencia tan determinante en Paradores… Pues
bien, a pesar del recuerdo dejado por determinada fiebre constructora
inaugurada bajo su mandato, su apego y su dedicación a Paradores la vincula en
el recuerdo de forma mucho más afectiva a la Institución, que esta autoproclamada
“presidenta-fan”.
¡En fin! para terminar ya, rememoro en
este momento la imagen de otra inolvidable artista española (lo digo por Teresa
Berganza, claro) que fue, que será siempre, Lola Flores.
La tarde del 26 de agosto de 1983 en Málaga, en la boda de su hija mayor: Ante
una irrupción inoportuna de fans advenedizos, obstaculizadores para el acto que prtendían llevar a cabo, les gritaba con todas sus
fuerzas “¡irse, si me queréis irse”.