De niño fui a unas colonias en Ávila para párvulos delgaduchos.
Volviendo de bañarnos en el río, vi en la puerta de una Casa preciosa, una armadura que me asustó y me atrajo. Me quedé embobado mirándola.
Me contó mi maestro qué Palacio era, le llamó Parador. Nació en mi una ilusión. Desde entonces soy amigo íntimo de la armadura de la entrada, me hago llamar "raimundo de borgoña", vivo enamorado de ese tesoro español llamado "PARADORES", y para compartirlos con vosotros estoy aquí...
(EN 2023 QUE SE CUMPLIERON 95 AÑOS DE HISTORIA DE PARADORES, ME PARECIÓ ADECUADO EMPEZAR EL AÑO PIDIENDO A MI QUERIDO JESÚS QUE REEDITARA EN MI BLOG ESTE PRIMER ARTÍCULO QUE ESCRIBÍ EN 2009, Y QUE TRATA DE NARRAR CÓMO Y DÓNDE NACIÓ MI PROPIA HISTORIA CON PARADORES, CON SU AQUELLA QUERIDA "GRAN FAMILIA" ÚNICA E IRREPETIBLE EN EL MUNDO. NO HACE 95 AÑOS DE ELLO... PERO SI 50, QUE NO ESTÁ MAL, QUE HA SIDO UNA DE LAS MEJORES COSAS DE MI VIDA...
(Publicado en este Blog en 2012 para inaugurarlo)
"MI PRIMERA VEZ..." Una vez presentado el Blog en el artículo anterior, es hora de proseguir contándoos de una forma coherente y ordenada, esta historia de amor de la que os escribía y que nació en Ávila.
Mi historia con Paradores comenzó en los años 60. Había empezado a trabajar de aprendiz en la clínica de un estomatólogo de "altísimo copete" que estaba en la calle de Velázquez, por donde vi pasar en aquellos años sesenta a la mayoría de la alta sociedad madrileña (incluso española, pues también venían de fuera).
Una tarde oí hablar a una clienta, marquesa de algo que no recuerdo, del "Parador Nacional (así se llamaban entonces) de Ávila".
A mí, de muy niño, me habían llevado a Ávila precisamente, a las colonias del franquismo dentro del PIO (Principio de Igualdad de Oportunidades, que llamaban entonces), un plan en el que enviaban a los niños y niñas (separados claro) más enclenques a reponerse en verano después del colegio. Había sido mi primer viaje fuera de Madrid, independientemente de los que hacía al pueblo de mis abuelos, con quienes me mandaban mis padres también para que engordara un poco (ahora no sé cómo adelgazar... y menos desde que empecé a degustar la excelente cocina de las distintas regiones en nuestra querida Red).
Una mañana de aquel viaje, al pasar por la calle de Marqués de Canales y Chozas, me separé del grupo y de mis maestros atraído por un montón de rosas que había en un jardín de un precioso Palacio, subí incluso las escaleras de su entrada (siempre fui un niño curioso), y me llevé un susto de agárrate y no te menees cuando me tropecé con una armadura que, hoy, como yo, tiene muchos más años pero resiste. Se me quedó muy grabado todo aquello en el "disco duro".
Cuando, años después, oí hablar del Parador de Ávila a aquella señora mientras la pulían un diente, recordé lo que me dijo mi maestro entonces, y supe que era el sitio de mi escapada, me entraron muchas ganas de conocerlo, pero pasar una noche en él costaba diez veces, o más, lo que yo ganaba al mes.
Ahorré y ahorré pensando en las rosas, en la armadura, en aquella preciosa tienda de "La Flor de Castilla", donde las monjas vendían sus famosas yemas. En los Cuatro Postes, en la espadaña con cigüeñas que, precisamente se encontraba en el recinto del jardín de las rosas del Parador. De mis baños, con los demás niños en el río Adaja…
Hacía mientras varios viajes a Ávila en los que siempre veía el Parador por fuera pero ya no me atrevía a entrar, entonces era adolescente y, cada vez, más cortado.
Por fin, siendo aún adolescente, llegó el momento de volver a Ávila en un tren de aquellos, preciosos hoy, pero de los que entonces no pensábamos lo mismo, de vagones de madera y asientos de tablillas que se te marcaban en las piernas, pues entonces siempre íbamos en pantalón corto, pero esta vez volví para alojarme en el edificio de mis sueños.
Jardín interior del Parador de Ávila
Me resulta imposible describir cómo me gustó, lo que sentía pudiendo dormir en un palacio, en mi país, donde adivinaba otras historias, donde todo era tan generoso, donde me ¡regalaban jaboncillos del maravilloso olor de La Toja...! Además, por qué negarlo, debía tener algún gen de algún rico antepasado porque sabía ya distinguir y disfrutar lo bueno, de la misma forma que sabía luchar y resistir contra lo malo si era preciso. ¡Inolvidable aquella temprana estancia, cuando abría mi balconcillo veía directamente enfrente, la espadaña. Era como mía!
Pasó después bastante vida, volví otra vez con una amiga, que hoy ya no está en mi vida; volví con mi hermano pequeño cuando le licenciaron de la mili y andaba muy desorientado el hombre hasta que encontró un trabajo. Y así hasta que conocí el amor, y en cuanto puede, le enseñé "mi Parador".
Hoy son ya muchos más los Paradores que han acogido distintas épocas de mi vida, pero hay uno que es "el Parador base", al que vuelvo en los mejores y en los peores momentos. Como yo mismo, ha crecido, pero sin perder su coherencia.
Ahora ya es más fácil comprender por qué mi recién inaugurado blog se titula como lo hace. La verdad es que los tiempos de alguna manera, impensable, manera, en algunos aspectos se van tornando a parecerse a aquellas primeras “colonias turísticas” que conocí en los 60, pero como en cualquier tiempo puede encontrarse algo positivo en cualquier momento de la vida ¡Siempre me quedará Ávila!"
En el verano de 2010
PARADORES inauguró una red social propia, de nombre “Paradores Activo”, que
clausuró el 31 de julio de 2012 en la que para mí ha sido una de las maniobras
más torpes de la Dirección de la Red pública hostelera.
Aquella red social
integrada por muchos usuarios, la mayoría decantados admiradores de Paradores,
proporcionaba a la Casa una promoción continuada, una publicidad gratuita, una
vida y posibilidad de intercambio continuas sobre la marca que hubiera
repercutido de forma mucho más favorable en ella si la red se hubiera administrado
bien, con profesión, con limpieza, vigilancia y algo de pasión, en vez de
cerrarla por derribo.
Para ella, desinteresadamente,
y tan sólo, y nada menos,que por amor a
PARADORES, escribí más de 600 artículos en menos de dos años, que sumados a los
del resto de usuarios y usuarias componían una base de datos de miles de artículos
versando fundamentalmente sobre PARADORES, sus entornos, gastronomía, historia,
etc. Miles de artículos que la noche del 31 julio de 2011 fueron tirados a la
basura informática por la Dirección de la Casa cuando descolgaron la Red para siempre.
Dos queridos amigos que conocí en aquella red social y mi pareja habían ido guardanado, uno a uno, mis artículos
que, con gran agradecimiento por mi parte, habían ido siguiendo.
Aquellos miles de artículos
publicados por tdos eran votados por cualquiera que tuviese acceso a internet, y por
tanto a “Paradores Activo” y se rgistrase, y (aseguro que digo esto sin presuntuosidad ninguna,
y sí con todo agradecimiento) de todos ellos el más votado durante la
existencia de “Paradores Activo”, fue el publicado la tarde del 17 de junio de
2011 por “Raimundo de Borgoña” que, imagino que ya lo saben era y soy yo. Y
digo soy, pues dos meses después de que cerraran aquella Red, abrí este blog
personal, exclusivamente dedicado a PARADORES, para poder seguir manteniendo
con ellos y con vosotros mi relación de admiración y amor a PARADORES y la"gran familia" que los ha hecho y haceposibles, asu mejor activo: su personal.
Cuando el blog alcanzó las 10.000 visitas gracias a vuestra
amabilidad y afecto, para corresponderlos, seme ocurrió que podía sacar de mi caja de los
tesoros humildes y queridos aquel artículo ganador de “Paradores Activo”, y un poco después decidí que cuando el blog llegara a sus 20.000 visitas, volvería a publicarlo, y así sucesivamente cada vez que nos visitaran diez mil más. Deseo que
a quienes no lo conozcáis os guste, y que los que ya lo hayáis leído me volváis
a encontrar siempre en él.
Al final del artículo, y
para rememorar también a una parte de aquellos usuarios de la red social de
Paradores, "Paradores Activo" he transcrito algunos de los comentarios que en su día me escribieron
sobre el atículo.
“SEÑORAS, SEÑORES, CON USTEDES ¡EL PARADOR DE GRANADA!
Prendido en la Fajalauza, pegado a los
azulejos, acariciando las telas alpujarreñas, llegué a la terraza de la
cafetería como en volandas, y ahí me convertí a Granada para toda mi vida.
Un compañero de trabajo, después de
que le aconsejara alojarse hace algunos años en el Parador de Granada, me
repite el hombre siempre que puede (y puede mucho pues yo no para de hablar de
Granada), que no entiende la fama de ese Parador, que es, dice, como muchos de
los otros, incluso mucho peor que algunos, apostilla, pero carísimo, que no
puede comprenderlo dice.
En cambio, hace algunos meses tuve la
oportunidad de leer, con complacencia, lo que el buen amigo “Oconk10”, que
acabo de conocer en persona en el de Alcalá de Henares, escribía en el Foro
“Patrimonio” sobre el Parador de Granada:
“…Creo que merece la pena su fama:
abrir la ventana de la habitación y ver de frente el Generalife no tiene
precio. Un saludo”.
Detalle del Parador de Granada, y yo mirando al Generalife...
Efectivamente, tener que entender, si
no se percibe por los sentidos, que un convento de parecidas características a
las de otros bonitos conventos en “Paradores”, incluso hasta no hace mucho, un
poco anticuado, duplique, o triplique en casos, el precio de su alojamiento,
aduciendo que su ubicación es un privilegio, cuando es precisamente la
ubicación privilegiada, una de las características fundamentales de esta casi,
o sin casi, mítica Red, puede ser complicado de entender, y hasta imposible
para algunos.
Para mí lo que resulta complicado sino
imposible, sería poder argumentar de un forma objetiva por qué el Parador de
Granada es mi Parador favorito de toda la Red, y por qué estaría dispuesto
siempre a dar el oro y el moro por volver a vivir tan solo una noche más en el
Convento de San Francisco dentro de los Jardines del Generalife.
Nunca le vi casi ninguna cosa más, ni
ninguna menos que a una buena parte de los Paradores en los que me he alojado.
Solo sé que una tarde del mes de julio de 1982, después de haber paseado el
Generalife, y de salir de ver una exposición de paisajes de Granada en el
Carmen de la Fundación “Rodríguez Acosta” ¡ o sea mucha Granada!, una de las
personas que más he querido, granadino de nacimiento y vocación, y madrileño de
residencia, me propuso entrar a tomar algo al Parador de Granada, y que ya
desde el mismo momento en que traspasé la puerta de su jardín, antes de entrar
en el convento y salir a la terraza de su cafetería, acunado por las notas del
agua de su fuentecilla, embriagado por el olor de sus jazmines, de sus
arrayanes, por esa explosión de hespérides, ciego de verde y ladrillo,
enamorado de todo, y ausente de mí… decidí que si la gloria que me contaban de
niño existía, era esa, y esa tarde y esa compañía, su eternidad.
Prendido en la fajalauza, pegado a los
azulejos,acariciando las telas
alpujarreñas, llegué a la terraza de la cafetería como en volandas, y ahí me
convertí a Granada para toda mi vida.
Detalle del jardín de la alberca en el Parador de Granada con Jesús al fondo
Después, vez a vez, supe que a dos
pasos estaba un Palacioen el que mejor se oye la voz humana en el mundo; que
un poco más allá, podría quedarse uno otra vida tan solo contemplando un barrio
blanco desde una barbacana; unos escalones más abajo me convertí infinitas
veces en una especie de “Puck” del “sueño de una noche de verano”, habitando
por horas, nocturnas, el monumento más hermoso que haya visto nunca, y, (perdonadme
por favor), que pueda existir; conocí a Washington Irving, el maná en “LaMimbre”… tantas cosas más. Poco a poco, y con gran esfuerzo, pude ir
abandonado por horas ese sobrio convento granadino que albergaba para mí todo
los lujos del mundo, para conocer la tierra que le da motivo.
Como parece ser que fuera de la
eternidad nada es eterno, un final de verano se me cerraron solas las puertas
del paraíso compartido, No es que los jazmines hubieran perdido su olor, o la
fuente hubiese dejado de sonar, es que yo no quería oír ni ver, ni oler, ni
vivir.. Y, claro, el Parador de Granada es pura vida…
El mejor recuerdo que tengo de ese
Parador, el más caro, el irrepetible, es haber convencido una tarde de verano
de algunos años después de aquella otra de 1982, a aquel granadino para que accediera
a renunciar a unas horas de mirar su mar de Almuñécar, y nos hospedásemos una
noche en el paraíso. “¡Niño, pero no seas
boniato, si eso es para mí como dormir en casa, tienes unas ideas!”
Gerardo Velázquez Cueto en el Parardor "Raimundo de Borgoña" (Ávila)
Entre las veintidós líneas de una
carta póstuma que es el decálogo de mi ética, vive permanente, chispeante, el
agradecimiento eterno por haberle hecho habitar su paraíso natural… Y por ahí
sigue sentado cada tarde, en un banco, para ver anochecer, al lado de la
fuente, cada vez menos solo. Lo sé porque, afortunadamente, ahora puedo volver
a verlo.
Solo me ha sido posible volver a
habitar ese paraíso cuando alguien con un chasquido de dedos y una mirada de
azul, me proporcionó las fuerzas para empujar la puerta de la verja… Ahí
seguían oliendo los jazmines, sonando la fuente…
Ahora cuando he vuelto me he empeñado
un poco más en enterarme por donde pasaba, por si tenía que volver a hacerlo
solo ¡la vida no lo permita!, de nuevo. Y he podido percibir un montón de
cosas, que no percibo en otros Paradores:
Oigo una música que proviene del
inmediato Palacio de Carlos V, que es como la banda sonora de mi vida,
Ahoraya sé que la compuso un tal Falla,
y que la está dirigiendo eternamente otro maestro insigne: Ataulfo Argenta.
Oigo voces desde el Patio de los
Arrayanes que, en cambio, parecen que parten de mis entrañas. Ahora sé que
tienen apellidos: Iriarte, De los Ángeles, Berganza.
Veo gráciles figuras humanas detrás de los
cipreses con verde añadido, en una danza armónica cautivadora, adormecedora,
casi tan exquisita como el olor a madreselva que la acompaña…
Cuando subo a la habitación no veo la cama, no
la necesito, un sillón frente a la ventana de la torre, con tan solo la luz de
la luna, el olor acre del arrayán en la noche mezclado con el dulzor de los
nardos, y “las Noches en los Jardines de España” en los auriculares, son mi
mejor sueño…
Pero antes de quedarme dormido en la
alberca, con la últimas fuerzas que me quedan, bajo de nuevo al jardín, y ahí
están de fiesta nocturna, alegre y silenciosa… ¡ni un dolor!, mirando al
Generalife, cada día más acompañados, cada día más, Gerardo Velázquez Cueto, Luis
Rosales, Carlos Cano, Manuel de Falla, Ángel Barrios, Federico García Lorca,
José Martín Recuerda, La Argentinita…
Y yo los miro, los escucho, los huelo,
los acaricio, y me doy cuenta de que no están en ningún otro Parador, y me
desasosiego un poco pensado en cómo le convencería yo a mi compañero de
trabajo, pero prefiero volver a la habitación y coger la mano viva y cálida de
quien ya nació, convencido, para mí.”
(Dedicado a
Gerardo siempre, y a Jesús para toda la vida) (Dedicado a cuantas personas, a cuantos amigos, hayan sentido curiosidad por este blog, y la puedan sentir, en algún momento. Gracias de corazón)
(La música es "En el Generalife", de "Noches en los Jardines de España", de Manuel de Falla dirigido por el inolvidable Ataulfo Argenta).
Algunos comentarios de
entonces:
CarmonaEl 17-06-2011, a las 12:40
Precioso artículo, que bonitos recuerdos, y
que texto tan melancólico y sensorial. Muchas gracias por compartirlo. Un
saludo.
AquitaniaEl 17-06-2011,alas12:56
Gracias Raimundo , impresionante me ha
gustado mucho tu artículo , y como dices que el Parador de Granada es tu
Parador favorito de toda la Red, y por qué estaría dispuesto siempre a dar el
oro y el moro por volver a vivir tan solo una noche más en el Convento de San
Francisco dentro de los Jardines del Generalife yo también lo daría, siempre
que hemos estado en la Alhambra y nos acercamos al parador, siempre decimos
tenemos que venir a pasar un fin de semana y algún día será, que todo llega.
Los videos muy chulos .Un abrazo y darte la enhorabuena eres un Crack. Un beso
JayreEl
17-06-2011,alas14:21
Menudo relatoRaimundo, una vez más me dejas con la boca
abierta, y con el corazón en un hilo...¿mejor manera de vender el
Parador?...ninguna, porque lo mejor, lo másimportantedel Parador no es él
en sí, sino lo que allí se vive, o lo que rodea a la estancia...y cómo podemos
leer, para tí ese es único, el mejor.
No podría existir mejor forma de hablar de
tres vidas en una y en un sitio, al compás de muchas más y mucho más...un
placer haber leído tus palabras. Un abrazo.
princesa
éboliEl
17-06-2011, a las 14:41
Nos has abierto tu alma y tu corazón y nos
has descubierto el misterio Granadino.
Granada tiene por sisola argumentos suficientes para
enamorartey engancharte, en tu caso
confluyenmotivosmásprofundosyarraigadosdelosqueaquínoshacespartícipes, sigue mirándote en esa mirada del color del mar, mientras al
fondo suenan esas melodías de Falla, o quién sabe si alguna del Maestro Tárrega..
mientras sigues bebiendo y viviendo tu bella existencia. Un abrazo
adamorgana55El
17-06-2011, a las 15:48
Dejaste tu corazón en Granada, no cabe
duda, se nota en cada palabra lo que sientes al volver allí, respira sentimiento.
ElenadltEl
17-06-2011, a las 17:22
Ay Raimundo...que me haces llorar!!!! y es
que entre lo ñoña que soy normalmente y lo sensible que estoy ahora, pues
escribo estas líneas casi sin ver con los ojos llenos de lágrimas!!!! pero
cuanto amor hay en tu artículo!!!! como siempre me has cautivado con tus
palabras, cuando visite algún día este parador sin duda pensaré en ti a cada
paso, eres un cielo. Un besote grande, grande, grande! Ele
jorgeyolgaEl
17-06-2011,alas18:11
Enrique, luego de leer tu artículo, sólo me
queda decirte: "cuanto sentimiento destilan tus letras", mucho,
demasiado.
Me alegro de que pudieses volver a ese
hermoso parador con el alma calma y llena de amor.
lasusiEl
17-06-2011, a las 20:05
No tengo palabras para comentar tu
experiencia en Granada, Enrique. Has utilizado un lenguaje muy bello para
deleitarnos con este emotivo relato cargado de sentimientos.
Gracias por compartirlo con nosotros.
elviretaEl
18-06-2011,alas00:17
Graciasporesteartículotanhermoso,llenodeemotividadydesentimiento. Somosmuy afortunados por poder compartir contigo
tanta ternura y delicadeza. Abrazos cariñosos.
SauronEl 18-06-2011,alas01:57
No te desasosiegues, querido Raimundo,
posiblemente, a tu compañero de trabajo, no le convencerás nunca. Seguramente,
nunca disfrutará de esa sensación que produce, dejarse acunar por las notas del
agua de la fuente, ni por ese perfume embriagador de los jazmines, de los
arrayanes., posiblemente, carecerá de oído, de olfato, de vista, aunque no sea
así. Seguramente carezca de vida, aunque esté vivo. Y seguro le falta ese
alguien, esa mirada azul, esa mano viva y cálida a la que aferrarse..
Gracias por compartir, es un verdadero
placer leerte, siempre. Un beso.
czb5fkEl
18-06-2011, a las 16:11
Raimundo, creo que has escrito el artículo
más bonito, emotivo, sentimental, honrado, sincero, esperanzador y no se
cuántos adjetivos más ponerle.
Qué suerte que sepas plasmar en palabras
tan estupendamente escritas tus ideas y sentimientos, para poder deleitarnos
leyéndolas.
Te deseo lo mejor en tus recuerdos pasados
y en los presentes y futuros amor y esperanza. Un fuerte abrazo.
AbsalónEl 18-06-2011, a las 19:37
Has escrito un artículo lleno de vida y
amor para un Parador especial, como hecho ex profeso para gente con
sensibilidad. Me ha gustado mucho y me han dado ganas de volver otra vez a la
Alhambra. Gracias y un abrazo.
inmayjoseEl
19-06-2011, a las 00:41
Después de un "duro" día, he
recordado que podía, debía, leer un relato de Granada, esa tierra que en mi
caso está tan lejos debiendo estar tan cerca, mira tú...ME HA
GUSTADO...MUCHO...leo, y sonrio...y hago una mueca cariñosa mientras pienso
"se va a lanzar... buenoooooo... ese es mi Raimundo...hala!!!!!!....sin paracaídas"
ese arrojo de "así soy" que a veces incluso me ha dado cierto recelo,
es hoy el que he agradecido profundamente, porque creo, sin duda, que ha
merecido la pena dedicarte unos humildes minutos para un TEXTO GRANDE, con
mayúsculas, que me va a hacer descansar y dormir abrazada a un granadino, con
una felicidad, si cabe, más grande de la que tengo la suerte de disfrutar, de
ahí mi entrecomillado inicial al adjetivo "duro"... GRACIAS A LA VIDA
QUE ME HA DADO TANTO, citaba la canción que yo te dedico con todo mi cariño. Un
fuerte abrazo Enrique. inma.
manuelortegaortuñoEl
19-06-2011, a las 13:24
Me ha encantado tu frase, ... me convertí a
Granada.... Soy granaíno, aunque viva en el norte (Pais vasco) y me gusta el
norte, pero Granada... yo no me convertí a Granada, soy Granada desde el primer
momento, será pasión de terruño, será lo que sea, pero Granada es distinta.
Gracias por tu buen hacer por Granada.
Un abrazo
susimirEl
19-06-2011, a las 13:45
Querido Raimundo, si no fuera porque he
tenido la suerte de conocerte en la proximidad, al leer artículos como este
pensaría que no eres de este mundo, que eres un espíritu que vive en los
Bosques de la Alhambra. Después de conocerte he comprobado que eres un hombre
no fácilmente encontrable. que vive en espíritu en los Bosques de la Alhambra.
Me has arreglado el domingo, y creo que toda la semana. Esto tendrían que
ponerlo los de paradores en la puerta de entrada, como aquello de "Dale
limosna, mujer, que no hay en la vida nada, como la pena de ser, ciego en
Granada" ¡Que la sigas viendo y viviendo siempre, querido amigo!
El premio del Portal para ti tendría que
ser 52 noches seguidas en el Parador de Granada, pero si no puede ser, ¡ojalá
que te den el otro!
Un beso.
NaraEl
19-06-2011, a las 19:07
Hola Raimundo, me ha gustado mucho tu
artículo. Creo que a la mayoría nos pasa, siempre hay un lugar que llevamos
dentro, independientemente deque sea
bonito, las experiencias que allí hemos podido tener hacen que sea especial y
nos sintamos identificados con todo lo que lo rodea, pudiendo, como tu dices,
oír, tocar, oler lo que ese sitio nos ofrece. Gracias por lo que has escrito,
no es fácil describir sentimientos.
Un abrazo
MARIAEl
19-06-2011,alas21:44
Hola Raimundo, vuelvo y lo primero que me
encuentro es con este precioso artículo, escrito desde el recuerdo, el amor y
el sentimiento, transmites a mis sentidos todo lo que describes, pero si no
tengo ningún contratiempo, el próximo jueves podre sentirlo personalmente.
Yo también he oído en muchas ocasiones que
el parador de Granada no está a la altura en sus instalaciones, pero creo, y
por eso voy, que lo bonito de este parador es estar dentro del recinto de la
Alhambra, es algo mágico, o por lo menos así me lo has hecho sentir con tus
artículos, tus álbumes de fotos, tus comentarios y con tus videos.
Pepe
MartinEl 19-06-2011,alas23:04
Un buen relato, que debe leerse más de una
vez, para poder llegar a comprender todo lo que está contenido y lo que puede
adivinarse más allá de las palabras. Felicidades y un saludo.
Nat2007El
20-06-2011,alas07:26
Querido Raimundo, todos tus artículos son
siempre muy emotivos, pero los de Granada....esos sí que están escritos con el
corazón. Este verano tendré oportunidad, por fin, de visitar Granada y la
Alhambra, y tu estarás siempre presente, imposible no tenerte enelcorazóncuandovisitela ciudad. Un beso
churdulizEl 20-06-2011,alas19:18
Nunca he tenido la oportunidad de alojarme
en el, pero he estado en varias ocasiones.
Que más se puede decir de este emotivo y
maravilloso artículo, hasta hoy no he podido leerlo, pero me ha gustado mucho,
Raimundo. Poco más que decir sobre Granada, y como me has comentado en varias
ocasiones, más que el Parador es el sitio en el que estás, que destila historia
viva. Me alegro que ya no lo veas desde el dolor y que puedas disfrutar de
Granada. Un beso muy fuerte.
ViajeradeltiempoEl 21-06-2011, a las 16:22
Bonito y pausado artículo raimundo. Nos has
transportado a ese mundo tan relajado y tan especial del Parador de Granada.
bgosoto
Y que quieres que te diga yo que tú ya no
sepas? que estoy contigo y con oconk10,que estar allí no tiene precio, y que se
notan tus sentimientos, y mucho más, en cada palabra, en cada imagen. Un beso
fuerte
nordicEl 27-06-2011,alas00:43
Finalmente, y con un más que imperdonable
retraso, he paseado por este canto al AMOR, así en mayúsculas. El amor por una
ciudad, por un aroma, por una flor, por un sonido, por una música, por una
buena compañía,... en definitiva por Granada. Ya es sabido lo que esa ciudad
andaluza significa en ti y en tu vida. Si alguien quiere profundizar en el
conocimiento en ella lo tiene fácil. O mejor dicho, lo tenemos fácil, pues es
un privilegio para tus amigos contar con esa posibilidad.
En alguna ocasión en esta aventura en
Paradores Activo ya te he comentado que los recuerdos del pasado no tienen que
marcar nuestra vida, pero que jamás tenemos que olvidarlos.
Y por supuesto esa frase que acostumbro a
decir, y que sabiendo que te gusta, hoy más que nunca te quiero dedicar.
"La vida sin pasión ni sentimiento no es vida". Para que tu vida siga
estando plena de pasión y sentimiento por siempre. Un abrazo.
MageritEl 27-06-2011,alas23:53
Querido Raimundo , llevo un atraso con tus
artículos no me da tiempo de leer todos, este me ha encantado. Gracias por
hacernos partícipes de tus sentimientos y recordarme el parador de Granada que
es uno de mis preferidos, yo no sé si se estará allí mejor que en el cielo pero
algo bueno tiene que tenercuandoBoabdill lloraba más que la macarena cuando
se marchaba, Felicidades que por lo que veo despiertas pasiones por donde pasas,
Un abrazo.
cidEl 15-08-2011,alas04:50
Bueno Enrique, qué quieres que te diga, en
tu línea, solo que esta vez te has superado. Voy leyendo cosas de todos poco a
poco y hoy le ha tocado el turno a este pedazo de artículo de Granada. En lo
que me queda por leer y disfrutar, no se yo si me seguirás sorprendiendo,
porque te has puesto el listón muy alto y además ten en cuenta que en mi caso,
voy descubriendo lo escrito desde lo último a lo primero, lo que me produce una
sensación muy rara. Y totalmente de acuerdo en lo no tener miedo a escribir.
Respecto a lo de tu amigo, no te esfuerces,
hay cosas que no se pueden explicar sino sentir. Si se siente, sobran las
palabras y si no se siente, nunca se entenderá por muchas palabras que se
empleen. Y como decía Groucho: nunca pertenecería a un club que acepten a
personas como yo. Yo estoy encantado de pertenecer a este club de amigos de
paradores, y no tengo que explicártelo.
Granada, una maravilla... Siento no haber
podido alojarme en el parador. No había habitación libre….”