LA GRAN FAMILIA

LA GRAN FAMILIA

domingo, 10 de febrero de 2013

EL PARADOR DE TORTOSA, UN PARADOR DE REYES… MAGOS


Terraza de mi habitación en el Parador de Tortosa (Tarragona)

Siempre he creído en los Reyes Magos ¡quien no!
Este año tenía decidido esperar en una de las habitaciones de mi querida Red Pública de Paradores de Turismo de España a que llegaran, y la verdad es que estuve temblando de dudas y nervios hasta la noche del 5 de enero. Pero no como cuando era niño, adolescente, o incluso joven, no.
Esta vez temblaba de otra manera, con otras dudas porque la vida ya me ha mostrado, desafortunadamente, que existen personas en España con más poder que los Reyes Magos de Oriente ¡quien me lo pudo decir en otro tiempo! que si se empeñan, consiguen que los Magos no lleguen a muchos lugares, a muchos niños, a muchas personas necesitadas, e incluso, que no lleguen a PARADORES.
Entre estas poderosas personas se encuentra la actual presidenta de Paradores y la alta dirección, los altos cargos de la red, que estas navidades nos han tenido a trabajadores y clientes en un sinvivir, en un sindiós y en un gran disgusto. Que ordenaron que no pudiésemos festejar el fin de año y tomar jjuntos las uvas en nuestras queridas Casas (para eso no hacía falta toda la gran familia de Paradores trabajando, no nos dejemos engañar), y que tampoco consintieron, aunque la gran familia ya estaba al completo en sus puestos, que se ofrecieran aquellas entrañables Cenas de Reyes del 5 de enero donde con tanta ilusión se podía esperar a que los Magos llegaran a PARADORES. Aún peor, nos estuvieron amenazando muchas semanas antes con que una serie de Paradores iban a ser cerrados del todo, otros mucho tiempo, otros un rato, y todos ello dentro de una feria de confusión y desánimo que uno no sabía a qué Parador de los que no había estado nunca debía de ir antes para poder decir aquello de por lo menos estuve una vez antes de morir… ¡Temblando ya digo, esperé a los Reyes Magos este año, con un temblor indeseable, no como antes! No lo voy a olvidar jamás. No quiero.
Sin embargo, los Magos de Oriente, una vez más, se portaron conmigo de la mejor manera posible, pues la Casa que había elegido hacía muchos meses para vivir los días 5 y 6 de enero era el “Castillo de la Zuda”, Parador de Tortosa (Tarragona), y, afortunadamente, ha sido uno de los que se han salvado de cierres pequeños, grandes, o definitivos en mi querida Red Pública.
Pero no quedó aquí la cosa (debo decir sin presunción ni prepotencia algunas, que yo siempre he procurado ser un niño-joven-hombre bueno, y SS.MM. deben saberlo y siempre llegan más lejos de lo que yo puedo esperar…) unos amigos catalanes que conocí hace dos años y medio en la Red social de Paradores, “Paradores Activo” (también cerrada como algunos Paradores por la Dirección de la cadena) se desplazaron desde la hermosa capital catalana para pasar con Jesús y conmigo la noche de Reyes en uno de los Paradores de su tierra, el de Tortosa.
Y aún más, yo había pedido a los Reyes Magos que, si podía ser, mi habitación tuviese unas buenas vistas, y cuando entré a la preciosa habitación que me habían asignado y salimos a la terraza (de todo ello dan mejor imagen que mis palabras los videos que las acompañan) supe sin duda, con un nudo en la garganta y lágrimas en los ojos, que, ya, pese a todos los presidentes y presidentas que pudieran existir en el mundo, y a todos los altos cargos y organizaciones afines o no, que en el orbe pudieran estar empeñadas en la amargura de las familias en tan entrañables fiestas, los Reyes Magos iban a llegar al Parador de Tortosa por el mismo lugar que lo habían hecho en mi vida desde el año 1995 hasta las navidades del 2001: Por el impresionantemente caudaloso y majestuoso río Ebro que, radiante en el atardecer de Tortosa escoltaba toda mi habitación, su salón y hasta el baño.
Cuando hace casi dieciocho años, el 13 de mayo de 1995, llegué desde Madrid, mi tierra, a la casa, el ático, en Tudela (Navarra) de la persona con quien este año hará ocho que me casé (también en Tudela) y salí a la terraza ya casi de su mano, se redobló la impresión que ya traía desde la estación del tren en la que acaba de conocerle, porque ante mis ojos y sin poder abarcarlo en su amplitud, se encontraba casi al alcance de la mano, como en Tortosa, el rio Ebro, y solo un poquito detrás la Mejana, y de fondo incomparable Las Bardenas ¡Ese fue el escenario de mi vida, de mi amor, durante siete años. Un escenario que añoro todos y cada uno de los días de mi vida, y del que intenté compensar a Jesús en lo posible cuando, ya juntos, compramos en Madrid una casa con una terraza desde la que también se ven algunos montecillos y unas lagunas, pero claro no son el Ebro.
La terraza del precioso Parador de Tortosa nos la trajeron los Reyes Magos, y es el escenario más parecido que haya visto nunca desde que ya no puedo salir a mi querida terraza de Tudela. Por eso, cuando pude hablar, pregunté a Jesús (mi sentido de la orientación no es con mucho una virtud que me adorne) si el Ebro que estábamos viendo tenía que pasar aún por Tudela o ya venía de allí. Me dijo que ya había pasado. O sea que ese hermoso e inmenso caudal de vida que yo veía ya había sido visto desde mi otra casa, y por eso supe que ya habían llegado por el los Reyes Magos.
Detalle del Restaurante Comedor del Parador de Tortosa
Este año (ya sabéis que a los de verdad, no a los de las cabalgatas,  nunca se les puede ver, y que siempre se hacen valer de representantes) llegaron pues representados por los amigos de Barcelona, Jesús Jiménez, Jesús Hernández Cobos y toda una gran familia de personas que componen su equipo, y que siento como de la propia, que me abrietron las puertas y acompañaron en ese precioso Castillo de la Zuda en el que nunca hasta entonces había estado, pero que ya imaginaba incomparable porque admiro profundamente los lugares que los árabes elegían para hacer sus vidas, y este es de los mejores que he visto.
Se encuentra en una colina del casco histórico de Tortosa, en la que los íberos construyeron un castro fortificado, los romanos una ciudadela, y los árabes, como decía, durante el califato de Abderramán III, un palacio del gobernador que después sería residencia el conde de Barcelona  Ramón Berenguer IV cuando arrebató Tortosa a los musulmanes, y durante los Siglos XVI y XVII el Castillo de la Señoría de la Ciudad.
Pero lo que ha hecho posible en la Historia que yo estuviese mirando el Ebro desde esa inolvidable terraza la tarde del 5 de enero de 2013, ya en el siglo XXI, es que en el año 1976 se inauguró uno de los establecimientos más bellos de la Red Pública de Paradores del Estado después de ser reconstruida parte de la ciudadela militar para instalarlo en ella. Y en cuya arquitectura se pueden advertir, entre otras maravillas, tres impresionantes chimeneas y cuatro grandes ventanales del mejor gótico catalán y otros claros vestigios (medievales, orientales…) de cuantas culturas han pasado por esa colina que nadie debería dejar de habitar al menos una vez en su vida. La fortificación también mantiene su antiguo Polvorín el Siglo XVIII.
Deseo que el álbum de imágenes que acompaño ofrezcan una idea aproximada de lo que para mí será ya siempre un recuerdo imborrable, y el paseo en vivo por la habitación y su terraza os hagan vivir virtualmente el privilegio de estar allí hasta que lo paséis a la realidad que es lo que, considero, debe hacerse siempre en la vida.
Pero este año, quizá para intentar compensar, todos los otros derechos conseguidos a base de mucho esfuerzo y 46 de trabajo que nos han arrebatado, los Reyes Magos me trajeron más cosas. Cuando subí a la habitación, además de la proverbial gentileza en detalles de la gran familia de Paradores en Tortosa, encontré un precioso cubito ¡verde! (mi color favorito en la vida) regalo de mis amigos, lleno de chucherías que hicieron aún más dulce la estancia, y una nota que la hizo más entrañable todavía.
Encontré también un “tortell” (si hubiera sido de mi tierra, hubiera sido un roscón) nada menos que de “Casa Rovira”, forners y pastissers desde 1925 (solo tres años antes de que se inaugurara el primer Parador de la Red, el de Gredos).
"Tortell" de Casa Rovira, forners, pastissers desde 1925 (Cataluña)
Encontré una cena espléndida y maravillosamente servida por una parte de esa querida gente tan mal tratada desde la alta dirección de la emblemática marca española estos últimos meses, encontré su afecto, su profesionalidad, su buen trato de siempre a pesar de la amargura, el miedo y la incertidumbre que les aquejaba ¿Qué les aqueja aún?

Encontré una inolvidable camarera de nombre Teresa, que como me veía todo el día con la cámara en ristre, intentando llenarme de imágenes para poder "traerme" el Parador a casa, y conocedora de mi amor por las vistas y PARADORES, me ofeció conocer, desde las terrazas de dos habitaciones más que ya había hecho, además de la mía, ese privilegio que es el paisaje desde el Parador de Tortosa, que nadie, nadie, debe perderse.

Esa misma tarde recorrimos los preciosos jardines del Parador, y bajamos los cuatro de la ciudadela a la ciudad para ver a los Magos en su Cabalgata al lado de los tortosinos y !hasta coger algún caramelo¡
A la vuelta, y después de cenar en el que también es sin duda uno de los comedores más bonitos de la red -¡y mira que los hay preciosos!- subimos a nuestra acogedora suite ¡donde ya habían llegado los Reyes Magos de verdad! y nos habían dejado cosas muy bonitas. En ese salón de mi habitación del Parador de Tortosa pasé una de las noches más felices del año 2012 aunque acabábamos de entrar en el 2013 ¡Y me tocó la faba, y al día siguiente la figurita! Porque cuando los Reyes Magos, y la gente bien nacida se empeña en unirse y en quererse, no existe poder ni cargo en el mundo que se cargue, que te de la noche, con uvas o sin ellas, sin Cena de Gala, pero con el inolvidable y exquisito arroz el Delta del Ebro del Parador de Tortosa; uno de los mejores que hay probado nunca... Gracias de todo corazón a todas esas personas que trabajan, que viven en ese sentido, y espero que los Reyes Magos, pero sobre todo la ciudadanía, podamos acabar alguna vez, pacíficamente y para siempre, con rodos aquellos poderosos y poderosas que se empeñan en darnos malas noches, de Reyes o no.
(Esta madrugada del 10 de febrero de 2013, tan solo algo más de un mes después, mi amiga Ana tiene el cuerpo sin vida de su madre a la que después de 80 años el corazón decidió darle descanso, en el tanatorio esperando a que dentro de unas horas reciba su última morada. Quiero dedicarle este artículo que sale del mismo teclado y cariño del que tantas madrugadas desde que nos conocimos a través de “Paradores Activo”, compartimos, escribimos, trabajamos, ideamos, e ilusionamos tanto juntos para intentar que esa querida Red nuestra, que sólo tiene cuatro años más que su querida madre, siguiera conservando lo que también su madre tenía a raudales y borbotones: amabilidad, calidad, leyenda, categoría, esfuerzo, principios, trabajo bien hecho, amor propio, amor, amor…

¡Que difícil nos lo han puesto estos espléndidos progenitores que nos van dejando, y qué complicado estos otros “vivos” que todavía viven. Me temo que aún me queden bastantes madrugadas, pero me ilusiona pensar que también me queden bastantes noches de Reyes como la vivida en el Parador de Tortosa en Cataluña, esa hermosa tierra donde tu madre tuvo el acierto de alumbrarte.).









sábado, 26 de enero de 2013

PARADOR MUSEO DE CARDONA, UN ESPECTÁCULO BIEN DIRIGIDO… Y LA DIFÍCL FOTOGRAFÍA



Mis viajes a Paradores son en gran medida como un ritual, una sucesión de actos felices que contribuyen de forma determinante a que mis alojamientos en la Red pública de Paradores de Turismo de España hayan venido siendo, con mucho, una de las fuentes principales de felicidad en mi vida.
Ya en la puerta de un Parador, indefectiblemente, lo primero es hacer una fotografía a mi cónyuge, o pedirle que me la haga a mí para revisar el momento cuando no pueda acercarme a ellos por el motivo que sea.
En el Parador Museo de Cardona la foto tuvo que ser de salida, y con dificultad, pues a la llegada fue imposible. Imposible porque no me gusta que salga nadie detrás, y la puerta del Parador era un continuo tránsito de huéspedes con bolsas y maletas que llegaban o marchaban, entre ellos por cierto, muchos viajeros japoneses.
Cuando hubo un pequeño intervalo en blanco vimos salir apresurado a un joven recepcionista, y era precisamente a por nuestros equipajes, nos había divisado desde el precioso ventanal de la recepción, no era cosa de decirle a persona tan amable que esperara a que hiciésemos la foto, pero después de nuestra estancia y de haberle conocido más antes, hubiera hecho bien en pedírselo y que hubiese quedado el conmigo en ella, el recuerdo sería aún mucho mejor hoy, pues representaría la esencia del ambiente profesional, humano y humanista del Parador de Cardona (Barcelona), que en ese momento todavía no conocíamos.
Cardona, y arriba, su Parador
Los Paradores son como casas, con familias, casas preciosas con familias importantes, y como en cualquier casa lo primero que noto al entrar en ellas es cómo se lleva la familia, que tipo de estructura predomina, si hay tensión, si no la hay, si hay alegría… También, claro está, si la entrada de la casa está bien cuidada o no tanto.
En el Parador Museo de Cardona rebosaba desde la entrada la sensación de equipo, de grupo, de entendimiento, y eso que los días de este mismo mes de enero en que estuvimos, por lo tristes y desgraciados motivos que conocemos que están dañando tan gravemente a Paradores, no eran el mejor momento para la alegría y el optimismo. Pero a continuación de la atención del recpecionista amable, llegó la del director del Castillo, una de esas personas, muy deseables para la vida, que basta con el estrecharse de manos, con las miradas francas, para entender que está uno ante un ser excepcional en el que no tiene cabida fingimiento alguno, y que justifica rápidamente el ambiente que se percibe en sus dominios. Jaime Sebastián es su nombre. No me gusta haberme hecho tan mayor, pero debo reconocer que la rápida catalogación del elemento humano con muy poco margen de error ya, es una característica que he consolidado a base de años.
Precisamente por ellos, por los muchos que hace que trabajo, y por mi propio origen, reconocer, valorar y agradecer a los trabajadores es la bandera de mi pabellón, y nunca dejaré fuera del ni marginaré a ningún trabajador simplemente por el hecho de que su estatus profesional sea superior al de la mayoría que le rodee, le exigiré más si cabe, y desde luego cuando veo que algún trabajador desde una posición, digamos privilegiada económicamente, se dedica a respetar y hacer más fácil, eficaz, eficiente y humanizada la vida de los que le rodean, ya me tiene de amigo si así lo desea.


Desde fuera, y ya desde abajo, antes de llegar, el Parador de Cardona es un espectáculo impresionante, imponente, que por sí mismo, y aunque sólo existiera ese Castillo en Paradores, ya describiría perfectamente lo que representa para la hostelería mundial esta histórica Red hostelera española. Si una persona, de España o del extranjero, entra en el comedor del Parador de Cardona, ya no hace falta más, ya sabe lo qué es Paradores, ya se queda subyugado por eso que desde 1928 no ha tenido parangón en el mundo, ni lo tendrá jamás.
Tenía muchísimas ganas de ir al Parador de Cardona. Una amiga Catalana a la que también le gusta Paradores, no paraba de decirme ¡tenéis que conocer el Parador de Cardona! Cuando reserves pide a ver si pueden darte ventana orientada al Pre-Pirineo… Os va a encantar!
¡Y vaya si nos encantó!
El parador de Cardona es, sin duda, uno de los más hermosos de la Red. Ubicado en un edificio histórico, un Castillo medieval que se remonta hasta el siglo XI en la torre Minyona, el establecimiento domina la población barcelonesa desde su atalaya, como guardián celoso de las minas de sal que desde antiguo han dado riqueza y valor a esas tierras.
Un cómodo paseo cuesta abajo lleva desde sus muros medievales, atravesando distintas murallas defensivas de diferentes tiempos y hechuras, hasta el centro de la población, en la que destaca su casco antiguo lleno de callejuelas estrechas y casas solariegas, no en vano ya fue declarado conjunto histórico artístico: enfrente del Ayuntamiento merecen una visita detenida los pórticos del mercado, el centro dedicado a la Cardona Medieval y la nave gótica del templo parroquial de San Miguel. En la misma plaza del Ayuntamiento se puede disfrutar de una de las mejores vistas del Parador, que sin duda impresiona ahora tanto como en la antigüedad daba noticia del inmenso poder de los Duques de Cardona, que llegaron a ser conocidos por su influencia como “los reyes sin corona”.
Una visita imprescindible es el Parque Cultural de la Montaña de Sal: construido sobre las antiguas minas, permite pasear por los afloramientos salinos contemplando vetas de diferentes colores, estalactitas y estalagmitas, y la antigua maquinaria del pozo de extracción.
De vuelta al Parador, con los testigos mudos de las cimas del Pre-Pirineo acompañando durante el camino, puede parecer que el tiempo se ha detenido; cuando se llega al Castillo, del que se dice con orgullo que nunca fue rendido por medio de las armas, espera en su interior, entre otras maravillas, la Colegiata de San Vicenç, de estilo lombardo catalán. Y también unas habitaciones espléndidas, orientadas hacia distintos lugares, una preciosa cafetería de la que no me hubiese levantado jamás dentro y fuera del Parador, una gastronomía espléndida en un comedor irrepetible… y tantas cosas más que no caben ni en este artículo, ni en los videos e imágenes que le acompañan aunque los describen mucho mejor que mis palabras. Para conocer el Parador Museo de Cardona solo cabe una actitud acertada: ir a vivir en el unos días.
Restaurante Comedor del Parador de Cardona (Barcelona)
Y ese debe haber sido el empeño de Adelaida (ya sabréis de ella cuando vayáis), que hace mucho tiempo, al parecer, decidió quedarse para siempre en la habitación 712. Una habitación que con mucha suerte, y previa petición de reserva, podréis compartir con ella (¡No os preocupéis, no ocupa espacio!) pues hay lista de espera de personas de distintas partes del mundo que sueñan con alojarse en la deseada habitación. Nos contaba Jaime Sebastián el contento de la plantilla del Parador por haber podido conseguir recientemente la felicidad de un niño ruso que tenía como una de sus máximas ilusiones habitar, junto a Adelaida, la 712.
Y disfrutando de ese conjunto de profesionalidad, afabilidad y amor por la Casa que destilaba el director del Parador, un catalán que lo lleva dirigiendo desde hace nueve años nada menos, después de haber ejercido su profesión en el Parador de Aiguablava otro tanto, tuvimos el placer de que fuese nuestro guía en la visita a la  Iglesia de San Vicenç, y allí dentro escucharle como el que habla de su propia casa, de su propia vida, muchas cosas interesantes, cultas, amenas. 

Entre ellas una que me sorprendió muy gratamente: melómano como soy, y practicante del canto, nunca había sabido que los discos que tengo de un catalán internacional: Jordi Savall, y de su tristemente desparecida esposa: la soprano Montserrat Figueras, habían sido (y siguen siendo) grabados en su mayoría dentro de la Colegiata por su impagable acústica, y supongo que también por el espíritu que la misma irradia. También se celebran bodas preciosas en ella y otro tipo de eventos.
Una de las cosas por las que tenía inquietud en conocer el Parador Museo de Cardona, era por el cosmopolitismo y la modernidad que de el trascienden. Además de las magníficas celebraciones matrimoniales, hemos ido viendo unos preciosos espectáculos teatrales gastronómicos con el nombre de cenas medievales, cenas exotéricas, otros como las noches de las hadas etc. Y es que es muy de agradecer que la tradición y la calidad de Paradores se hagan acompañar de incentivos, de cultura, de modernidad que, como en este caso, eleven aún más la calidad, la amabilidad y la leyenda de nuestra querida Red, y eso los catalanes saben hacerlo muy bien.
Otra de las cosas que me sorprendieron enormemente fue la preciosa, profusa  y singular decoración navideña del Parador, y no porque Paradores no se haya caracterizado por no decorar sus establecimientos en esas fechas, sino porque este año oscuro, triste, de tantos tratos malos a sus trabajadores, de órdenes de la Dirección de la Red para que no se celebraran Cenas de Nochevieja, de Reyes…, esa falta de motivación, de alegría, se reflejaba de manera significativa en los trabajadores y trabajadoras y en el adorno de los Paradores. Para adornar hay que tener ilusión o mucha disciplina, y solo con lo segundo es muy difícil hacerlo, suele quedar poco lucido.
Pero en el Parador Museo de Cardona ese motor con apellido Sebastián y alguna compañía más, (elijo no poner los nombres de los trabajadores en el artículo, pues cuando este vea la luz todavía se estarán barajando nombres de los trabajadores de Paradores que se van a ver afectados por el ERE que tantas sorpresas, malas, está causando, y no tengo claro que la Dirección de Paradores persiga para la marca lo mismo que yo, ni premie a su elemento humano más colaborador), a modo de duendes del bien y la luz, habían vestido el Castillo de Navidad, de esperanza y de optimismo. Las imágenes que acompañan el artículo son solo un pálido reflejo de lo que fue la luz de mi Navidad.
Me fui con mucha tristeza del Parador de Cardona, pues al ir a efectuar una reserva para que unos amigos disfrutaran pronto de lo que yo ya echaba de menos, había llegado con inmediatez una orden, ante el asombro general, de que el Parador Museo permanecería cerrado 40 días desde el día 21 de enero, y de que tenían que anular las numerosas reservas, y los eventos, que tenían contratados. Hay que tener en cuenta que el Parador de Cardona es a Barcelona lo que el de Alcalá de Henares puede ser a Madrid, por ejemplo, y que junto a la calidad de su plantilla y dirección, hace que tenga una ocupación muy alta, como bien nos consta a los clientes por la escasez de ofertas que en el se producen. Además de la gran cantidad de público extranjero, muchos japoneses, que se alojan en el Parador Museo donde vive hasta un fantasma. No lo podía comprender… o lo comprendía demasiado, y eso, junto a la partida, me ponía muy triste. Me parecía que la Dirección de Paradores va a conseguir, paradójicamente, que huyan de ellos hasta los fantasmas... ¡aunque no sé si todos!
¡Que pase el siguiente!
Pero si tan pocas personas habían sido capaces de decorar todo ese Parador y llenarlo de luz y alegría para nosotros esa Navidad de Paradores tan oscura, no iba a sucumbir yo a la tristeza, así que decidí en ese momento que si mis amigos Amigos de Paradores, querían, nuestra cuarta reunión en Paradores (la primera fue en Alcalá de Henares, la segunda en Lerma, y la tercera en Zafra) sería en ese maravilloso Castillo, y así podríamos volver a disfrutar de su gran familia, y a estrechar la mano de una de las personas más cálidas que hemos conocido en nuestra larga ruta: Jaume Sebastián.
A la salida del Parador para viajar a Tortosa, decidí hacer la foto que no pudo ser a la entrada, pero seguía siendo inviable, no paraban de salir y entrar huéspedes por su puerta. Una japonesa amable, como casi todas, y empática, agrupó y alejó a sus acompañantes durante unos minutos, y por fin se produjo la difícil fotografía.

Si como dice el famoso tango, 20 años no es nada, imaginaros para una persona como yo, que ama Paradores desde toda su vida, lo que pueden ser 40 días, nadísima.

¡Con el inicio de marzo el Castillo estará abierto, ocupadlo, Sebastián y su equipo os harán la vida feliz!

(Dedicado con afecto a Jaime Sebastián y a su equipo de hosteleros hospitalarios )
   


domingo, 13 de enero de 2013

!HASTA PRONTO¡

(Reedición
)

Apreciados amigos y amigas, por motivos laborales (¡en este país y en este momento hay para casi todos! -es como una tómola, mala, siempre toca algo que no te gusta- hay problemas quiero decir… que intentar resolver de una forma u otra) debo despedirme de vosotros durante algún tiempo, poco espero y deseo..

Siempre he pensado que a los amigos, sean de donde sean, y estén donde estén, hay que tratarles con consideración, afecto y fidelidad, y explicar dentro de lo posible cuando uno no puede atenderles con la dedicación y dignidad que merecen.
Entrada al PARADOR DE CARDONA (Barcelona)
Va a ser poco tiempo, pero quería pediros a todos mis amigos y amigas de Paradores que no abandonemos en ningún momento, este empeño en que esa Red pública de Casas y familias que es algo de lo mejor, con mucho, que España ha tenido y tiene en el mundo, siga existiendo y no caiga en manos iguales o parecidas a las que nos han hecho llegar a esta debacle de país que nos encontramos cada mañana cuando abrimos los ojos, si es que los hemos podido cerrar.

Y a mis otros amigos, a los que todavía no saben que tienen por ahí, repartidas por su tierra un conjunto de Casas, y lo mejor de ellas: sus trabajadores-amigos dispuestos a hacerles la vida un poco menos dura, pedirles que las vayan conociendo como puedan, que se junten con ellos, y por tanto que me ayuden en este momento, corto reitero, que debo dedicarme con intensidad a defenderme yo.

Ayudarnos entre todos sería gran parte de la solución; no os fieis porque no os haya tocado de momento ¡Hay para todos! Ya conocéis aquello de:

“Primero vinieron a por los comunistas,
Y yo no hablé porque no era comunista.
Después vinieron a por los judíos,
Y yo no hablé porque no era judío.
Después vinieron a por los católicos,
Y yo no hablé porque era protestante.
Después vinieron a por mí,
Y para entonces, ya no quedaba nadie que hablara por mí.”

(Martin Niemöller)

No dejéis de seguir, o añadiros, a esa página donde clientes y amigos tratan de informar y defender la red de Paradores de Turismo de España.

Un abrazo.

(La fotografía que acompaña esta comunicación está hecha hace muy pocos días en esa FORTALEZA INEXPUGNABLE que es hoy imponente e impresionante Parador de Cardona (estoy protegido en ella por el círculo de la historia que más me gusta, la de Paradores); resistió guerra tras guerra en la Historia hasta que en 1976 fue reacondicionada para nuestra paz interior y la de una fantasma que dicen que pasea por ahí eternamente ¡convirtámonos en fortalezas inexpugnables, como el Parador de Cardona!)



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