LA GRAN FAMILIA

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jueves, 21 de noviembre de 2019

PARADORES NO VA DE COPAS; LA PROCESIÓN DE LOS VASOS, Y TIRO EL PLATO”


“Estamos en plena cultura del envase. El contrato de matrimonio importa más que el amor, el funeral más que el muerto, la ropa más que el cuerpo y la misa más que Dios.”

(Eduardo Galeano -Montevideo, 3 de septiembre de 1940 - Montevideo, 13 de abril de 2015-).



“El que compra lo que no necesita se roba a sí mismo”.

(Proverbio sueco)


Nací de unos padres con unos principios muy definidos en torno al derroche, y crecí en una casa donde jamás vi que sobrara nada de lo poco que teníamos, al mismo tiempo que nunca eché nada en falta para mi correcto y feliz desarrollo y el de mis hermanos. Pronto comprendí que ello no obedecía a que fuésemos, como éramos, una familia muy humilde, sino a los sólidos principios en los que coincidían mi padre y mi madre, que uno había llegado a Madrid en los años 40 después de que le obligaran a participar en la guerra incivil arrancándole de su aldea gallega, y la otra a servir en las casas de la Gran Vía madrileña tras estar acarreando, segando, trillando, etc., prácticamente desde que nació en su pueblo mínimo a menos de 30 kilómetros de donde pasada casi la vida estará el Parador de Molina de Aragón.

Pasados también muchos años, casi ayer como quien dice, me he enterado de que lo que mis padres hacían se llamaba sostenibilidad, reciclaje. Quizá por ello lograron sostener tan bien nuestra casa, nuestras vidas, en un Madrid en blanco y muy negro de los años 50 y posteriores, en aquellas adversas situaciones en tantos aspectos políticos, sociales, económicos...

Hoy yo, con muchas más posibilidades que ellos, gracias a ellos, y en una sociedad donde se hace casi imposible, intento desarrollar aquellos principios ya no conviviendo en aquellos orígenes, pero reiterando día a día en identificarlos en mi ADN.

Lejos ya pues de aquella humildad, pero muy cerca de mi ADN, de mi pasión por el patrimonio de lo mío y los míos, de la humildad de la gran familia que los atendía -en su inmensa mayoría tan parecida a mis padres- se encuentra PARADORES donde, desgraciadamente, y de forma creciente en su historia, y a veces muy desorbitada, estos principios han brillado por su ausencia en las conductas, siempre hechas las necesarias excepciones, de quienes los gestionaban al más alto nivel.

No hace mucho más de dos años escribía una carta abierta a la entonces presidenta de Paradores, Doña María Ángeles Alarcó Canosa (ex esposa de D. Rodrigo Rato, siete años sentada en la presidencia de la empresa pública¡¡), que entre los varios despropósitos y desatinos que junto a la parte de su equipo que correspondiera, acometió con la Red, con sus trabajadores y trabajadoras y con sus clientes, se encontraba el de una masiva compra de vasos para el agua, retirando las copas para agua que PARADORES ya tenía (también tenía vasos varios, y desde luego vasos para los niños, que no suelen usar las copas), y que se venían utiliando tradicionalmente ante el contento de sus clientes -estos gastos y “fastos” y más cosas los hacía, mientras perpetraba un ERE contra la plantilla, ERTES y, en fin, como escribía, varios daños más. La carta llevaba por título “PARADORES:¿VASOS POR PUNTOS… O LA ENÉSIMA FALTA DE RESPETO A CLIENTES Y TRABAJADORES? (Carta abierta a su Presidenta)”, y pueden leerla pinchando el enlace si es su voluntad.

Tras la afortunada marcha hace dieciséis meses de aquella señora, llegó un presidente, a mi modo de ver, desde mi gusto y preferencias, y en mi opinión, muy distinto tanto en el aspecto político y profesional como en el trato humano -probablemente uno trabaja como es- y desde luego en cuanto a la idiosincrasia de sus objetivos. Entre los que ha hecho bandera el trabajo hacia la sostenibilidad en la Red pública y la colaboración por tanto de la misma en este estado de emergencia climática que amenaza con arrasar la vida, que ya llevamos bastante avanzada en su destrucción, y que no hay que olvidar que no se ha producido solo, que lo hemos hecho nosotros.

La propia empresa comunica en varias ocasiones este objetivo como fundamental y, especialmente, en su 91 aniversario. (pinchando en los enlaces se puede obtener más información).

De todo lo anterior mi desagradable sorpresa cuando veo hace unas semanas algo muy distinto a lo que esperaba volviendo a esto de los vasos; esperaba que los cientos y cientos de “vasos Alarcó”, ya que estaba hecho el colorido gasto de los modelos “Diamond” de la firma italiana “Bormioli Rocco” se siguieran utilizando más allá de su estética o adecuamiento a la imagen de la Casa. O aún mejor, que se adaptaran a ambientes menos formales que los Restaurantes Comedores de la misma (terrazas, cafeterías, incluso baños, etc.,) y volvieran a la mesas de la Red pública las copas de agua que de forma tan extemporánea como, yo diría que ofensiva, pacata y grosera, habían sido arrumbadas como tantas otras cosas en PARADORES.

Sin embargo lo que me encontré fue con una nueva compra de vasos, que más allá de su estética, y sin desear entrar en ella (estos son transparentes, llevan impreso el frontispicio corporativo, y yo diría que son como las copas que ya existen, pero sin pie, como una especie de “copas cojas”) pueblan de nuevo las mesas de los restaurantes de Paradores.

Y no solo eso, sino que junto a unas instrucciones, dicho sea con todo respeto, tan baladíes como incomprensibles (estos vasos deben ir al lado contrario de lo que ha venido siendo habitual en la puesta de las mesas, y de las servilletas enrolladas en forma de rulo, tipo restaurante chino), van acompañados de un nuevo plato para depositar el pan, de diseño totalmente diferente al resto de la vajilla de Paradores y de los que ya existen-existían más adecuados para tal menester; así como de una especie de “cuenquito” para depositar el aceite de mesa, que igualmente disponía ya de recipientes “ad hoc” en los Paradores en los que se dispensaba, que no era ni mucho menos en la mayoría, ya que lo que si se disponía en todos era del aceite en la propia mesa para que uno pudiera consumirlo o no.

En el colmo del despropósito, el platito en cuestión (de la  cerámica portuguesa “Vista Alegre”) es exactamente el mismo que la vajilla que utiliza la Cadena de cafeterías y comida preparada “Viena Capellanes” . Y esto no lo expreso como un demérito de una Cadena como “Viena Capellanes” por la que siento devoción casi desde niño madrileño, y muy especialmente desde que supe que la había creado la familia de Pio Baroja, y que él mismo había trabajado en su obrador (creo que si hay una historia hostelera en la que he profundizado en conocimiento y afecto además de la de Paradores, ha sido precisamente la de “Viena Capellanes” y su identificación con mi ciuad de origen). No, lo digo en demérito de una Red pública sin par que desde 1928 se abandera en la “singularidad”, en su calidad, amabilidad, leyenda; por sus formas de hacer distintas a las demás. La única diferencia del plato "adoptado" con el de "Viena Capellanes" es que (imagino que para más gasto aún), le ha sido implantado en el centro el logo corporativo de mi querida “P” bajo tejadillo (lo que suprime además el efecto de azulejo portugués que, en mi opinión, pretende el modelo).



Pienso que la labor de un presidente de Paradores, opino que un buen presidente como el actual, no es estar pendiente, como supongo que no lo estará, de si se compran vasos o no. Que lo suyo es hacer una buena estrategia turística de España desde una empresa pública tan fundamental como PARADORES que, prácticamente, “inventó” el turismo en nuestro país, y comprometer a la empresa a los Objetivos de Desarrollo Sostenible que ha iniciado, y exigir y, en este caso sí, vigilar a sus equipos encargados de hacer que se realicen en el sentido que deben de llevarlo a cabo.

Es claro que amontonar vasos de colores que ya estaban, seguir arrumbando las copas de agua que arrumbaron los equipos de una persona tan diferente, y el redoble de comprar otros vasos distintos (no sé si por el mismo o similar equipo), unos copiados platos, unos cuenquitos (y esperemos que no toda la vajilla y que vaya aflorando como otras veces), mientras los almacenes de Paradores siguen abarrotados de loza, no tiene nada que ver con la sostenibilidad.

Es cierto que las personas contemporizadoras y con sentido común y un determinado aspecto humanista, a diferencia de las de idiosincrasia déspota o tiránica de otras, suelen ser más cauras, más recelosas a la hora de cambiar determinados Cargos y cargas heredadas que ya ha quedado muy claro en el tiempo que no funcionaban; que cuando el presidente de una empresa pública de la envergadura de PARADORES, declara institucionalmente con determinación y buena intención allá por donde va y en nombre de sus trabajadores y trabajadoras que “Los 4.000 empleados de Paradores estamos comprometidos con la Agenda 2030 y no vamos a parar de realizar acciones concretas y reales para transforman la vida de la gente que ayudan a mejorar nuestro planeta”, estos cargos deben de ser muy exigidos, muy controlados, para que no se dediquen a justificar su sueldo con la última ocurrencia de turno que han visto en un restaurante, de moda o no, y en lugar de dar un cambio bien estructurado, homogéneo y radical a la errática dirección gastronómica que acometió la presidenta de más años en la silla, se dediquen a gastar dinero público innecesario comprando lo que ya existe, cambiándolo de lado y enrollando las servilletas. No resulta coherente.

Aunque en estos últimos dieciséis meses es claro para quienes amamos Paradores que existe una decidida voluntad de dar un buen rumbo a la que siempre fue prestigiosa gastronomía de la Casa, también lo es que a diferencia de lo que ha sido prestigiosa historia de PARADORES durante gran parte de su trayectoria de Red, en la que esa gastronomía, esa calidad, esa puesta en la mesa incluida, era general y homologada, (reitero que Paradores es una Red, y deseo recordar nombres ahora como Benito Ortíz, Emilio Gómez-Calcerrada, y algunos más), ahora, esde mi punto de vista, es un descabale que depende muy determinantemente del Parador donde uno se encuentre, de quien sea el o la responsable gastronómica de la región donde esté. Y desde luego siempre del esfuerzo y la profesionalidad de la Cocina, Comedor, y la plantilla en coordinación con el director o directora que tengan. Y ahí también entra el asunto de “los cacharros”, los vasos y los múltiples modelos que uno puede encontrarse o no a la hora de sentarse a la mesa en una Red donde este aspecto debería ser el mismo en todos como lo fue casi siempre.

A los clientes no se nos pone más contentos, ni nos sentimos mejor atendidos por encontrarnos cada temporada una colección nueva de vasos, o cualquier invento gastoso, al contrario, a los clientes que sabemos dónde queremos ir cuando vamos a Paradores, lo que nos pone contentos, desde luego a mi sí, es que el dinero público utilizado en seguir acumulando de forma consumista innecesarios vasos y platos, sea utilizado para mejorar un poquito los sueldos, conciliación familiar y otros derechos muy mermados en estos últimos años de quienes tienen que transportarlos a las mesas, y fregarlos; de quienes elaboran lo que debe ir en los platos, y en general a los trabajadores y trabajadoras de unas plantillas que durante 91 años han sostenido esta querida Red pública. Y que ellos también puedan estar un poco más contentos y vean desarrollado un Convenio que han tenido sin renovar casi diez años con la colaboración "estelar" de la señora Alarcó y los suyos.

En fin, como “cliente pensante” y participativo, siempre que veo en fotos una de esas preciosas mesas que montan para eventos de jefes de estado, recepciones institucionales, etc., un gran equipo de un determinado Parador de la Red, a veces incluso en palacios que no son los de Paradores, pienso lo mismo cuando me doy cuenta de que disponen de copas de vino y copas de agua como las que henos visto y utilizado siempre en Paradores, y que no hay por parte alguna vasos: ¿Por qué tienen que hacer “el experimento” y el gasto con la clientela? ¿Es que no nos merecemos igual trato y menor gasto? ¿Por qué tienen que arrumbarlas?

Confío en que la cosa quede aquí, en que "no crezca" la vajilla, en que lleguemos a poder disfrutar en PARADORES de un criterio homologado y respetuoso con las intenciones y las decisiones de su actual presidencia, porque sinceramente estos vasos “no se sostienen”.

Y porque de no ser exigentes con quienes deben cumplir y respetar los objetivos, podrían llegar a pagar "los platos rotos" quienes mejores y más sostenibles intenciones de cambio tengan. Y eso no sería justo.

viernes, 30 de junio de 2017

"PARADORES: ¿VASOS POR PUNTOS… O LA ENÉSIMA FALTA DE RESPETO A CLIENTES Y TRABAJADORES? (Carta abierta a su Presidenta)




"Ande yo caliente y ríase la gente..."
(Luis de Góngora)



Doña María Ángeles Alarcó Canosa

Presidenta de Paradores de Turismo de España

Calle José Abascal, 2 - 4

28003 Madrid



 


Distinguida señora:



"Cirugía estética inversa"... y fracasada

Ante la cantidad de veces que, tanto en las redes sociales como en los establecimientos de Paradores, hemos escuchado a numerosos clientes y Amigos de Paradores quejarse de usted y de lo que consideramos otra nueva falta de respeto, desde que han aparecido, a modo de setas en temporada, toda una serie de toscos, inapropiados e incluseros vasos blancos y de colores (dicho lo de “incluseros”, no porque no los considere carísimos o de marca -que ya sabemos que usted proviene de una familia bien de toda la vida para sus elecciones- sino porque no figura en ellos (afortunadamente) la de “Paradores”, he decidido escribirle yo. Y también rogar encarecidamente a los clientes que así lo deseen que le escriban ellos, exponiéndole lo que van comentando: su opinión sobre su nueva aventura, esta vez “vasera”.
!Si los italianos tuvieran las copas de Paradores en su país...!



Antes de proseguir quería transmitirle, señora Alarcó, que yo, aunque vaya con determinada frecuencia a Paradores (cada uno decide en lo que desea invertir honradamente lo que honradamente se trabaja), provengo a diferencia de usted de una familia humildísima y muy honrada (con lo de la diferencia me refiero a lo de humildísima, lo otro lo desconozco, y en cualquier caso no sería a mí a quien correspondería evaluarlo). Y que yo mismo sigo siendo exactamente igual que mi familia, con la diferencia de que, gracias a su trabajo y esfuerzo, y después al mío, he podido adquirir otros conocimientos, y, por ejemplo, tener la inmensa suerte de poder hacer lo que no pudieron hacer ellos: alojarme en mi querida Red de Paradores.



Cucaravasos...

Pues bien, en el seno de aquella familia, recuerdo, de cuando mi madre me mandaba a la compra, que me decía: “¡que no se te olviden los puntos!”, que a mí no se me hubieran olvidado por nada del mundo.



“Los puntos” eran unos sellos que se iban pegando en una especie de cartilla (similar a la de racionamiento), creo que se llamaban “clavel” o algo parecido (igual usted los recuerda también presidenta, porque somos coetáneos, no por otra cosa, por dios…), y que cuando la cartilla estaba completa, íbamos a un local de la Calle de Fuencarral, y la podíamos cambiar por una lechera (entonces la leche se vendía a granel), o cosas similares, que nos venían muy bien para la casa.

Erial en Paradores...


Yo siempre empujaba a mi madre para que eligiera vasos de colores tipo duralex, pues siempre me han gustado. Y nosotros mismos, en la actualidad (como con el neoliberalismo reinante vamos para atrás como el cangrejo, y nos dan cosas en casi cualquier sitio para incentivar el consumo que se han cargado) suelo elegir siempre que puedo vasos de colores.



Es decir, que hasta podría reconocer que cuando veo los vasos incluseros de colores en Paradores me llegan al corazón. Pero es que mi corazón no es el de PARADORES por mucho que ame la Red. Ni mi casa es PARADORES, aunque como tal la considere.



¡Ay que gracia más repajolera!

A mí, presidenta, lo de la innecesaria profusión vasera, si me permite, me parece desvergonzado. Menos mal que, por lo menos esta vez, además de los vasos, no nos han colocado ustedes desde los servicios centrales el sonsonete de que esto de los vasos lo han hecho atendiendo a las peticiones de los clientes. Como hizo ¿recuerda? con los menús esos que llevan nombres estúpidos que recuerdan a las primas de Obélix; los de la Tamizia, la Marmitia y la Especia, de los que todavía no hemos terminado de quejarnos los clientes suficientemente. Porque, en definitiva, lo que han supuesto estos menús (gastronómicamente hablando y para nosotros) es la supresión del espléndido Menú de Paradores, que habían concebido personas, (esas sí informadas y profesionales, como D. Emilio Gómez-Calcerrada Gascon en coordinación con la profesión cocinera de Paradores), un recorte de agárrate y no te menees de Cartas y Bufets, y la aparición estelar a precio de estrella sin que realmente lo esté reconocido como tal, del señor Sandoval para intentar reanimar a los supuestamente "desanimados" y "estancados"  cocineros de Paradores, según declaraciones realizadas por el cocinero y la Directora de Restauración, señora Felipe (todavía no se ha retractado esta públicamente si es que no lo ha dicho) a “Expansión”. Estas apreciaciones además de ser ofensivas son inciertas, y en cualquier caso, si usted, señora presidenta, hubiera destinado el capital económico abonado al señor Sandoval o a otros profesionales ajenos a la Red de Paradores, a incentivar y a tener en cuenta a los cocineros y a otro personal de Paradores, otro gallo nos cantaría ahora. !Me resulta tan chusco buscar fuera de la Casa y pagar carísimo lo que una puede encontrar dentro de ella a raudales si no lo desprecia¡

!Sin palabras¡


A mí, que tiendo a callar menos que otros, cuando me preguntan amigos que quiénes son esos clientes que dicen ustedes que les piden fervorosamente estos desatinos, suelo decirles que es que no saben ponerse en sus zapatos. Que usted, aunque ahora no sea política, es cuasipolítica, y sobre todo lo ha sido, y además ha estado cerquísima del más alto mando durante largo rato, y que en la política se hacen cosas muy raras.

Vergonzante...


Por ejemplo para esto del marketing y otras estrategias, pueden elegirse, unos clientes piloto (no me refiero de aeronave claro) sino próximos por cualquier circunstancia, y se les comunica lo que tienen que pedir, y van y lo piden, y luego ya tiene uno justificación para hacer lo que quería. Pongo por ejemplo, eh, que no digo que esta vez de los vasos haya sido ese el caso.



A mí esto de los vasos me parece desvergonzado y humillante tanto para clientes como para trabajadores, y no porque sean o no de “Ikea” como dicen muchos clientes con ánimo de vituperarlos más de lo que ya lo hace su propia presencia en las mesas, que ya sé que no lo son, que son de la firma italiana “Bormioli Rocco”, y concretamente de su modelo “Diamond” ¡faltaría más! (por cierto esto del “diamond” puede resultar bastante antihigiénico, pues generalmente los vasos tienen la parte interior (la que debe contener el líquido) lisa, porque de lo contrario, como en este caso, las rugosidades internas del “el diamond”, se presta a difíciles limpiezas y acumulaciones de gérmenes...), pero es que a mí me daría igual, bueno me parecería aún más desvergonzado si fueran de cristal Lalique, Baccarat, de Bohemia… o de Swarovski (que ahora se lleva tanto aunque como yo mismo pienso de sus vasos, resulte tan hortera).

Incomparables...


Y me resultaría peor porque cuanto más caros fueran más me hubiera parecido que nos (en mi colegio lo decíamos con otro flujo corporal, pero aquí voy a ser más fino como corresponde), echaban más vinagre en la herida que ya tenemos clientes y trabajadores. Estos vasos no son para PARADORES, quizá en restaurantes de pueblos madrileños, "marquetingestrellados" o no, (los restaurantes digo), como, por ejemplo, "El Coque" de Hunanes, que tanto parece impresionafrle a usted, sirven... pero para PARADORES no.



Muchos clientes tenemos esa herida muy sangrante desde que la pusieron a usted al frente de nuestra querida Red pública, porque cuando íbamos a Paradores queríamos encontrar lo que buscábamos (no lo que supuestamente podrían decirle “sus clientes piloto") y nos gustaba Paradores como estaban, eso sí los esperábamos restaurados, cuidados, innovados con respeto…(que no se cansan ustedes de señalarnos como carcas, casposos y retrógrados y antiguos a los clientes fidelizados a la tradición de Paradores), y no unas sucursales imposibles de establecimientos que siempre han sido infinitamente peores que Paradores, pretendidamente “pijos”, muy como de la vida guay, de esos que en Madrid, en calles como Juan Bravo, o cualquier otra de “la milla de oro” abren y cierran como abanicos en un tente mientras cobro sin cesar. Eso sí todos pintados de blanco roto, tapizados de gris neutro, con “camareros de gimnasio” vestidos de negro, y de tontería a raudales, pero que hasta que llegó usted a PARADORES tenían claro que eran ellos los que debían emular a PARADORES, y no al contrario.

Pero y esto ¿por qué?


Los clientes de Paradores cuando vamos a Paradores queremos seguir viendo y utilizando las copas de cristal transparente con el tejadillo, que se convierten en translúcidas por unos momentos cuando se las llena de agua mineral fresca. Y no queremos ver los mismos vasos que ya vemos, porque ahí sí proceden, boca abajo o boca arriba, cuando vamos a los restaurantes chinos, como al que yo suelo ir con frecuencia y del que le adjunto foto.



Ni queremos que para darle un sentido a la “profusión vasera” nos atosiguen preguntándonos si queremos agua, o incluso llenándolos sin preguntarlo (debo decirle en este punto que nosotros siempre tomamos agua, además de lo que corresponda, en nuestras comidas).


Como hongos en Paradores...

Pero aún más que para clientes, me parece más humillante y desvergonzado para los trabajadores y las trabajadoras de Paradores que deben manipularlos. Primero porque no pueden escribirle esta carta… Bueno pueden, pero ya saben que eso solo deben de hacerlo si quieren dejar de trabajar en Paradores ¡Pues menudos Recursos Humanos tiene la cosa y la Casa por lo que estamos viendo!

Restaurantes chinos inspiradores para la alta dirección de Paradores...


Después porque existe una inmensa mayoría que se han quedado tras su ERE y su ERTE con un sueldo que no llega a los 800 euros, y otros muchos, contratados, que no pasan de los 450. Y como les exigen ustedes mucho para pertenecer a tan acreditada Cadena hostelera, ellos saben multiplicar, claro, la cantidad de vasos nuevos impuestos que ven en sus Paradores dentro y fuera de los almacenes, por la cantidad de Paradores que tiene la Red. Y claro pensarán lo que algunos clientes como yo: que si en vez de licitar (o como haya hecho usted estos de los vasos; digo lo de licitar porque como hace tantas licitaciones continuamente, incluso para el pan de molde y las naranjas…) para algo que no necesitábamos, ni le hemos pedido, podría haber dedicado usted esa cantidad a mejorar un poco sus condiciones de trabajo, a devolverles alguno de los derechos que les han suprimido, e igual la señora de Felipe ya no podría decir lo de la desmotivación (si no lo ha dicho, no lo ha desmentido todavía públicamente) con tanto desahogo.


Sin palabras también...

Y además también pensarán qué hacen ahora con todos esos miles de copas que en su día también serían muy caras,  grabadas, y de las que ya no tengan probablemente ni sitio para guardarlas, porque en Paradores no solo existe la vajilla que vemos, sino la almacenada.



Y tampoco es baladí lo poco que han pensado en ellos con el modelo “Diamond” de Bormioli Rocco , pues es que como tenga uno un poco de reúma casi no puede coger más de dos vasos a la vez: ¡pesan como una mala jefa!



En fin presidenta, que esto de los vasos nos parece otro bandazo, otro agravio, otro desdoro de la marca que no sé a quiénes habrá beneficiado pero desde luego a los clientes y a los trabajadores no ¡Pero el gasto ya está hecho! Y lo peor es que es con dinero público, con dinero de los trabajadores, de los clientes, de los ciudadanos… con dinero de todos. Y resulta muy paradógico que mientras el Ministro de Hacienda y Función Públca, Cristobal Montoro, no pare de intentar fijar techos de gasto y recortes, usted como máxima mandataria de PARADORES, no pare de nombrar nuevos y numerosos cargos directivos a su alrededor incrementando de forma considerable los presupuestos de esta empresa pública. Mejor, y con más información que yo, lo pregunta recientemente en este video el Diputado Sergio Pascual a la Secretaria de Estado de Turismo...

Apocalipsis vasera...o una tarde en el campo.


Si ya teníamos bonitas copas y vasos, y con tejadillo, para el agua ¡a qué gastar en horteras vasos incluseros! No sé, igual algún día encontremos la respuesta.



Sí es cierto que, a veces, tan altas mandatarias como usted no se enteran muy bien de las cosas que les rodean, y un día ve alguien esto de los vasitos boca abajo en cualquier sitio guay y le venden la moto, y dice uno ¡voy a triunfar! Y que para eso, en vez de con palmeros, es muy importante contar con Direcciones de Restauración que le hagan ver a una que eso no es procedente. Que en vez de decir que son ideales de la muerte e imponerlos en todos los Paradores de la Red, le abra los ojos. Pero claro, eso requiere de una profesión, de una dignidad, y que ambas cosas prevalezcan al importante sueldo que proporciona estar bajo el paraguas de Paradores a esos niveles.



Páramo tabernero...

Verá presidenta, yo, sin ser, ni querer, director de restauración, no cobrando, ni queriendo, nada de Paradores, y pagando religiosamente todo lo que de mi querida Red utilizo, voy a darle un consejo que no falla:



Fíjese usted en cuando la dirección de restauración de un emblemático Parador de la Red debe montar mesas para infinidad de eventos como el Premio Cervantes, recepciones a Embajadores, comidas en Palacio, etc. Ya verá cómo en la mesa hay copas de agua de Paradores, y no vasitos blancos ni de colores, boca abajo ni boca arriba.



Pues los clientes de Paradores en ese sentido no deberíamos ser menos que Doña Leticia o Don Felipe ¿No le parece? Que además pagamos por usarlas.

Un insulto en cualquier época...


Yo le ruego encarecidamente presidenta que dé las instrucciones precisas para que retiren ese oprobio de los vasos de las mesas y los manteles de Paradores, y como soy persona constructiva –y dado por hecho que el gasto ya ha sido realizado- voy a proponerle algunos usos alternativos para los vasos incluseros por si le parecen bien:



-Una parte de ellos podría ponerlos en los cuartos de baño de las habitaciones como vasos para lavarnos los dientes. Son duros, toscos y resistentes, y ahí harían buena función.

Inasociable, inencajable, insoportable...


-Otra parte podría ofrecerlos a los clientes que les gusten, para su casa, a cambio de puntos de Paradores (así recuperan ustedes algo de lo gastado). Tantos puntos un vaso. Como cuando mi querida madre y los puntos “clavel”. Yo me comprometo con gusto a cambiar algunos de mis puntos por uno de cada color, o por dos, que para eso me está escribiendo Jesús esta carta.



-Y el resto se los podría hacer llegar al Padre Ángel, y a su Fundación Mensajeros de la Paz. Estoy seguro de que él sabría darles un uso más necesario, racional, justificado y digno.

Los vasos boca abajo de la época del Tejado boca abajo...


Y además podría usarlos por la noche en sus Restaurantes “Robin Hood” por toda España ¿Los conoce presidenta?, esos que a mediodía son restaurantes normales… no de su categoría claro, pero sí como para que vayamos muchas personas -yo mismo voy-, y por las noches con algo de lo que han ganado con los clientes del mediodía, dan de comer a personas necesitadas, a todas esas víctimas de la pobreza que esta pasada por el neoliberalismo ha originado. ¿Se imagina qué alegría cuando los necesitados se sienten a la mesa con los vasos de colores además de poder cenar?



Y hasta puede mandarles usted con los vasos de vez en cuando a uno de los generosos y estupendísimos chefs de Paradores para que alguna noche les haga cualquier maravilla de esas que saben hacer desde 1928 sin que el señor Sandoval tenga nada que enseñarles.



Este es nuestro continente para el agua en la mesa, señora...

Somos muchos los que nos quedaríamos más contentos que ahora: Ya no tendríamos que soportar los “Diamond” en las mesas (o pedir que nos los quiten como hacemos nosotros); no veríamos a los trabajadores humillados por el asunto, ni torcidos por el peso; nos lavaríamos los dientes con vasos alegres y resistentes; podríamos, si alguien los quiere, cambiarlos por puntos en las Tiendas de Paradores. Y lo mejor: sabríamos que con la mala inversión de nuestro dinero, por lo menos estarían bebiendo y comiendo personas que lo necesitan.



Muchas gracias por su atención señora Alarcó Canosa, no se olvide de hacerlo por favor. Porque como con esto de los presidentes de Paradores nunca tiene uno la seguridad de que el que llegue a “la bombonera del Estado” no va a ser peor que el que se vaya, todavía viene otro peor que usted, arrumba los vasos y compra otros más pesados y más caros. 

Un saludo muy cordial.


Aquí no hay "Diamond" ni blancos ni de colores... hay "Paradores"

 

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