LA GRAN FAMILIA

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miércoles, 18 de agosto de 2021

"PARADORES... ¿POR QUÉ, PARA QUÉ Y PARA QUIÉN?"



Como apuntan el encabezado de mi blog, y el artículo del mismo "Mi primera vez", una experiencia personal vivida y mantenida desde casi niño, hace muchos años, al paso de muchos años (disculpenme, por favor, las redundancias) dio lugar después de otros muchos años, a que crease este blog para poder ecribir a quien quisiera leerlo, para poder "contagiar" a quien deseara intentarlo, ese afecto por algo que durante mucho tiempo ha sido y que, desgraciadamente (y no me cabe la menor duda que ya para siempre) ha dejado de ser, de una forma tan agraviante, indignante, ¿irregular? etc. como puede leerse en el artículo de más abajo, que no he escrito yo, y que recoge lo que de PARADORES expresa (suponemos naturalmente que no es todo, sino una pequeña parte de la cuestión que resume el "modus operandi") el Tribunal de Cuentas del Estado (Paradores, ya saben, también es del Estado...).

Comencé el blog con aquella intención que decía al principio, pero ya cuando empujaron a la presidencia de Paradores a Doña Ángela Alarcó Canosa (PP) ex mujer de D. Rodrigo Rato, y la mantuvieron en ella sieta años. O cuando la sustituyó hasta hace algo más de un mes D.Oscar López Águeda (PSOE), actual director del Gabinete del presidente del Gobierno, entendí que como persona que quiero a la Casa y la plantilla de trabajadores y trabajadoras que la sujeta en cualquier situación desde los establecimientos a pesar de la gestión directiva de sus servicios centrales, debía también expresar mi opinión, mi criterio, sobre esta situación tan nefasta y perjudicial para "la gran familia de trabajadoras y trabajadores", para los clientes, y, naturalmente para la ciudadanía y el país. No debemos olvidar que estamos hablando de una empresa pública hostelera atendida también con dinero de los Presupuestos Generales del Estado.

También pensé que además de mí, para expresar la parte bonita y conocida de los castillos, los palacios, los conventos, ya existen muchas otras personas, y sobre todo mucho marketing pagado desde la empresa.

Por todo ello resulta muy disgustante leer de la Casa que uno quiere unos aspectos tan adversos y tan instalados como no corregidos de PARADORES. Y además comprender que da igual que esté como jefe máximo de la Casa y la cosa D. Mariano Rajoy que D. Pedro Sánchez.

No tengo muchas esperanza sobre ello por tanto, pero D. Pedro Sánchez ha nombrado el paasado 28 de julio un nuevo presidente de Paradores. Se trata de D. Pedro Saura (que hasta ese momento había sido su Secretario de Estado de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana en su Gobierno), que quizá pueda convencer al presidente del Gobierno de España de que estas cosas no deben seguir pasando en ni en PARADORES ni en en un país en democracia.

En fin. En todo caso, si hay algo que me queda claro, es que los trabajadores y trabajadoras de PARADORES deberían perder ese entraño e inmovilizador miedo que parecen tener a que esta empresa deje de ser pública. No tienen más que leer el informe de Tribunal de Cuentas.

¿Cómo podría hacerse todo eso con una empresa que no lo fuera? Y una duda reflexión: ¿No les interesará mucho a los distintos gobiernos que lo siga siendo para poder seguir manteniendo ese "margen de maniobra" del que nos informan?

 


“Un informe del organismo fiscalizador revela una gestión deficitaria de la contratación de altos cargos y trabajadores de Paradores. Por REVISTA80DIAS.ES 12/07/2021 - 6 minutos de lectura 

El Tribunal de Cuentas (TCu), el alto organismo que vigila el uso de los fondos públicos por el Estado español y sus empresas, desmenuza en un informe la caótica gestión de los empleados de Paradores durante 2016 y 2017. El TCu detalla expedientes de altos cargos en los que no figuran sus cualificaciones profesionales ni la aprobación previa de la Abogacía del Estado. O la contratación de empleados para los hoteles de forma oscura y sin responder a criterios de mérito o capacidad, entre otros.

El periodo analizado se corresponde con la etapa de Ángeles Alarcó en la presidencia de Paradores y el gobierno del Partido Popular de Mariano Rajoy, aunque también se realizan valoraciones sobre el primer año de Óscar López, el último presidente y nombrado jefe de gabinete del nuevo gobierno de Pedro Sánchez, al frente de la cadena de hoteles públicos.

Empleos en la alta dirección

 El TCu refiere en su informe que Paradores es la empresa del sector patrimonial que más dietas paga a sus consejeros. En total, los componentes del Consejo de Administración se repartieron 189.723 euros en 2017, el 12% de todas las dietas por asistencias a reuniones del Consejo de las empresas patrimoniales del Estado. De esta manera, cada consejero de Paradores recibió una media de 11.994 euros de dieta. Un porcentaje de esta cantidad se ingresa en el Tesoro Público por mandato legal. Por su lado, el salario medio de los cargos directivos de paradores fue de 118.374 euros en ese año.

Sin embargo, la nota más llamativa del informe no se refiere al periodo de Ángeles Alarcó en la cúpula, sino al del último presidente, Óscar López, dirigente del PSOE y nombrado por el gobierno de Pedro Sánchez (PSOE). El Tribunal explica los curiosos movimientos que se produjeron en la alta dirección con la llegada de Óscar López. Por ejemplo, en 2018, el presidente entrante cesó a la Directora General de Paradores y nombró a Susana de la Rubia para este cargo. Sin embargo, de la Rubia fue cesada tres meses después de su nombramiento e indemnizada por no respetar el periodo de preaviso para despedirla. A De la Rubia se la envió como directora del Parador de Hondaribia con un contrato de trabajo temporal. De La Rubia ya había trabajado en la década de 1990 en Paradores como directora del Parador de Jarandilla de la Vera y otros cargos y también ha sido directora general de Turismo en el Principado de Asturias.

Un caso similar se produjo en septiembre de 2018, cuando se formalizó un contrato de alta dirección para el puesto de Directora Operativa, pero en noviembre (dos meses después), el presidente cesó a la persona nombrada. Dos días antes, a esta alta directiva se le había realizado un contrato temporal para ser directora del Parador de Monforte de Lemos.

Otra situación parecida se dio con el Secretario General y la Dirección de Comunicación, que Óscar López quiso convertir en puestos de alta dirección, pero desde la Dirección General de Patrimonio del Estado sólo se le permitió esta maniobra con la Dirección Operativa. La persona que se designó para este puesto había tenido un contrato temporal de relevo como director del Parador Monasterio de Corias, desde el 8 de octubre de 2014 hasta el 31 de octubre de 2016, otro contrato temporal de relevo como director del Parador de Antequera, desde el 1 de noviembre de 2016 hasta el 28 de diciembre, que, a su conclusión, se transformó en contrato indefinido.

El TCu concluye que este vaivén de nombramientos en la alta dirección “afecta a la estabilidad organizativa de la Sociedad”. Además, en otro apartado, el Tribunal llama la atención a Paradores por usar contratos temporales para los directores de Parador.

Con respecto a las contrataciones de altos directivos, el Tribunal señala otros defectos. Por ejemplo, en sus expedientes de contratación no constan los datos personales, los títulos académicos y la experiencia profesional que acrediten la idoneidad para el cargo de estas personas. Tampoco figura la conformidad previa para su contratación otorgada por la Dirección General de Patrimonio del Estado. Y los informes preceptivos de la Abogacía del Estado son posteriores a la fecha de formalización de las adendas de los contratos. Es decir, Paradores se ha saltado sistemáticamente la dación de cuenta a los organismos estatales que deben verificar la necesidad de las contrataciones y su legalidad. Y esto es predicable de la etapa del PP como de la actual del PSOE.

El Tribunal también hace una breve radiografía de la estructura laboral de Paradores. La plantilla está compuesta por un 57% de mujeres. Pero cuando se va a las direcciones de los hoteles, sólo el 45% de mujeres ocupan este cargo. Y en los servicios centrales de la empresa, sólo un tercio de las mujeres tienen un puesto directivo. Así que Paradores repite una estructura laboral que abunda en el sector turístico, donde las mujeres sólo suponen el 20% de los puestos de decisión. El turismo es un mundo de hombres.

Resto de empleados

 El Tribunal de Cuentas sigue analizando en su informe otras cuestiones que afectan al resto de trabajadores de Paradores. Una de las más importantes es el uso de la temporalidad en la cadena pública de alojamientos para contratar al personal de los hoteles. De los 5.407 empleados de la cadena en 2017, el 33% eran temporales. Es una práctica habitual en el sector hotelero, que depende de las temporadas vacacionales y, en función de ellas, contrata a los trabajadores.

Sin embargo, el TCu afea a Paradores los métodos de contratación, que se “realiza en virtud de bolsas de trabajo no documentadas que tiene cada Parador en las que están incluidas las personas a las que acude cuando lo precisa de forma que, a lo largo de varios años, se concatenan contratos mensuales de duración inferior al año”. Para el Tribunal este método es un riesgo legal, pues estos contratos se podrían considerar el fraude de ley y los tribunales podrían convertirlos en fijos a tiempo parcial, con las consiguientes indemnizaciones para los trabajadores.

El Tribunal señala otra práctica curiosa. Si se piensa en un director de Parador, la imaginación representa a un profesional con una estabilidad laboral. Parece que esos tiempos también pasaron. El TCu destaca que Paradores realiza contratos temporales a los directores de sus alojamientos, como el de la directora del Parador de las Cañadas del Teide, entre otros.

Sobre los trabajadores, el Tribunal refiere que Paradores acumula más del 90% del colectivo de empleados que ha percibido salarios inferiores a 27.000 euros “debido a la elevada temporalidad de contratos a tiempo parcial y contratos de corta duración”. El organismo que audita las cuentas públicas indica que el salario medio entre los trabajadores de Paradores fue de 11.799,67 euros en 2017 o 983 euros mensuales (en 12 pagas). Otro mito enterrado: el de que trabajar en Paradores es sinónimo de buenas condiciones laborales.

En la página 189 del informe, el Tribunal de Cuentas pinta con frialdad y crudeza la situación laboral de la empresa pública: “el salario medio de Paradores se encuentra cercano a los 12.000 euros debido a que casi el 93% de la plantilla se sitúa en el tramo retributivo inferior a los 27.000 euros, en torno al 5,9 % de los empleados percibieron entre 27.000 y 54.000 euros, el 1 % de los trabajadores recibieron retribuciones entre los 54.000 y los 90.000 euros y por encima de ese importe se halla el personal de alta dirección, así como otros directores y titulados”.

Por último, el TCu llama la atención sobre el incumplimiento de la ley de contratos públicos en la contratación de servicios exteriores, en concreto de varios despachos de abogados. El Tribunal indica que estos contratos se renovaban año a año sin concurso público y además se fragmentaron en cantidades pequeñas para evitar cumplir la Ley de Contratos del Sector Público.

Paradores presentó alegaciones ante las conclusiones del Tribunal de Cuentas, pero el alto organismo no las ha tenido en cuenta y no ha modificado ninguna de estas cuestiones.”

Y esta es la noticia.

En definitiva este no es más que un blog humilde de 148.879 lecturas hasta el momento qeu escribo esto. Pero vivimos en un mundo en el que las noticias son muy fugaces por importante que sean, y no está de más que queden expuestas en varios lugares. Pues si alguna vez  extireran ganas, y voluntad, de resolver todo esto. O, por lo menos que no caiga  del todo en el olvido.



miércoles, 17 de marzo de 2021

“PARADORES NO ES PARA VIEJOS”

("De niño fui a unas colonias en Ávila para párvulos delgaduchos.

Volviendo de bañarnos en el río, vi en la puerta de una Casa preciosa, una armadura que me asustó y me atrajo. Me quedé embobado mirándola.

Me contó mi maestro qué Palacio era, le llamó Parador. Nació en MÍ una ilusión. Desde entonces soy amigo íntimo de la armadura de la entrada, me hago llamar "raimundo de borgoña", vivo enamorado de ese tesoro español llamado "PARADORES", y para compartirlos con vosotros estoy aquí...

 Enrique Vales Villa.)

 



Ese texto entre paréntesis de arriba es la presentación que figuraba y figura en este blog que inicié hace nueve años, por amor a PARADORES y a su “gran familia”, cuando hacía tres que Jesús, mi cónyuge, por sorpresa, en 2009, me había llevado desde Rosal de la Frontera (Huelva) hasta la puerta del Parador de Zafra (Badajoz), pues sabía que en otra etapa de mi vida PARADORES había sido muy importante junto a otra pareja mía que, desgraciadamente, falleció joven, y que, y que quise dejar cerrada ya mi ruta en PARADORES para siempre.

Cuando por sorpresa me encontré con una reserva en el Parador de Zafra, tenía yo ya 56 años y 46 la persona a la que le veía la ilusión en los ojos de que me decidiría a hacer otra ruta a su lado y por amor. Hacía entonces catorce años que el destino nos había unido y cuatro que nos habíamos casado. Cuando esto escribo llevamos conviviendo veinticinco años, y hasta hace uno, juntos, nos hicimos la Red pública de Paradores, y repetido muchos muchas veces. Ha sido el mejor regalo que me ha hecho en la vida... a su lado naturalmente.


Desde este blog, desde otras redes sociales, probablemente con la fototeca, la nuestra, más grande que pueda existir sobre Paradores (desde luego en las redes sociales sí) he/hemos sido un canto de amor a la Red pública, personificado en su “gran familia”. Sus trabajadores y trabajadoras, y en sus edificios, que son los dos valores que a lo largo de la Historia han venido “haciendo” y sujetando PARADORES. Por ellos y por ello, hemos vuelto cientos de veces en tan pocos años. A ello le hemos dedicado el capital económico más cuantioso destinado a nuestro ocio.

Yo he trabajado hasta mi jubilación bastante reciente con y entre políticos y políticas, que son los que han mandado siempre en PARADORES, junto con los altos y altas cargos que sientan en su Presidencia y Servicios Centrales, y he ido constatando, incluso en todos esos años antes de 2009 en los que no volví a PARADORES, cómo iban deteriorado la Red pública mientras ésta daba pingües beneficios, para quienes los recibiesen claro, y cómo cada vez eran peor tratados en sus derechos y sus sueldos quienes, realmente se los trabajaban y menos cobraban.


No obstante, con todo el amor a PARADORES y a Jesús, decidir volver a traspasar la puerta del de Zafra en 2009, y hacer la inmensa ruta, relato cálido y sincero de ella, e imágenes (cualquier persona que tenga algo de interés por ello, puede verlo en las distintas opciones del margen derecho de este mismo blog) y conocer a tantos profesionales que nos han tratado tanto y tan bien en la misma cantidad que hoy se lo agradecemos, les queremos y echamos de menos; fue un acierto, un placer y un recuerdo ya inolvidable.

Mucho más penoso fue, sin duda, cuando en 2012 comenzó la nefasta y neoliberal gestión de la Red que presidió durante siete años Doña Ángeles Alarcó Canosa, ex esposa de D. Rodrigo Rato. Y también que, a pesar de haber cambiado en siglas en 2018 el signo político del Gobierno del país y los de la Red pública por tanto, sus máximos gestores continúan en la actualidad, si cabe, haciendo una gestión  más neoliberal en lo que respecta a trabajadores y trabajadoras, y en mi opinión una “política cervecera” inconcebible en otro tiempo, y no digo ya en el actual de una pandemia devastadora: intentar llenar los paradores de una u otra forma, a costa de lo que sea, convirtiéndonos peligrosamente al país en un recogedor de lo que en otros países europeos no hacen de esta forma ni nos recogen a nosotros, y por tanto, tampoco tienen –aunque la pandemia sea pandemia- las mismas consecuencias.


Y aquí llega el desamor y el dolor: Cuando la misma persona que por amor me puso en 2009 en la puerta del Parador de Zafra por amor, y con amor acepté, y le contagié el “virus de PARADORES”, tras haber sufrido en 2014 una nefasta intervención quirúrgica que, entre otras cosas le dejó convertido de forma crónica en una persona de altísimo riesgo y vulnerabilidad ante muchas cosas, la pasada primavera, mientras el pais comenzaba unan desescalada tan vergonzosa como premeditada, PARADORES comenzaba a hablar de ¡“Paradores más seguros que nunca”! (todavía no se habían hecho con tantos “premios de seguridad”), con su movilidad muy cercenada, Jesús me propuso como alivio a tanto revés, reservar  -y reservó- (sumando al las muchas que ya teníamos) unos  días para mi cumpleaños (22 de julio) y para el suyo (6 de agosto), y yo tuve que intentar, entre la rabia y la pena, convencerle de que todo eso que él pensaba no iba a ser cierto: que el hidrogel,  las mascarillas y el "marketing" a gogó no resolvían el problema y menos con unas tarifas devaluadas de forma tam improvisada como inconcebible, con una plantilla tan exigua como mal tratada, y con toda una serie de estrategias políticas oportunistas pero no oportunas, arribistas incluso a mi modo de ver, que iban a terminar en cualquier cosa tras el verano, menos en lo que él buscaba en PARADORES.


Y no es que sea tonto, ni mucho menos, todo lo contrario; simplemente era y es muy necesitado de seguridad real, no de campañas improvisadas y a la orden, de marketing y ambición, y sobre todo su trabajo durante 32 años había sido educar a mujeres y hombres de bien, y para el bien, en las aulas, no trabajar en “la moqueta de la política” como yo. Y aunque esa misma “moqueta” le haya puesto difícil no pocas veces su labor docente, al fin y al cabo un profesor decente dentro de su aula tiene casi tanto margen de maniobra en esa hora lectiva como un presidente de gobierno, pero no llega a enterarse en primera línea de los despiadados y deshumanuizados entramados de las poltronas. Sí a sufrirlos, claro.

Lloré, cuando según él mismo iba comprobando, iba anulando “las reservas salvadoras” una a una. Incluidas las del 22 de julio y el 6 de agosto naturalmente. Y hoy en lo que respecta a la seguridad de PARADORES y el verano 2020, desgraciadamente ya sabe tanto como yo.

Soy consciente de que si alguien lee este artículo puede pensar: pues yo estuve y no pasó nada. Entre las muchas cosas en que PARADORES es experto en su historia es en el silencio de su máximo valor: sus trabajadores y trabajadoras (ese premio no se lo han dado todavía, no sé si existe). Por ello no voy a recomendarles que les pregunten a ellos, a las trabajadoras y trabajadores, cómo han pasado el verano y "flecos" y qué ha pasado en el verano en su Paradores. Pero mis mayores me transmitieron que la nobleza con los demás, si no de todos, consigue correspondencia noble, y yo sí lo sé. En muchas pero que muchas ocasiones sé lo que ha sucedido con trabajadores, trabajadoras, clientes, etc.

Podría decirme algún o alguna advenediza lumbreras del “marketing”, interesados claro, y seguros por supuesto del silencio miedoso de la plantilla que tiene que comer y vivir, que si lo sé que lo denuncie. No es mi labor. Afortunadamente estar seguro de ello antes de que sucediera, y de las cifras de contagios y muertes que pudimos ver luego en general en el país, me sirve hoy para paliar el dolor que me supuso ver la tristeza en la mirada cuando intentaba convencer de que no era seguro ir a PARADORES a quien en PARADORES tengo miles de fotos con su mirada alegre.

En estos momentos (antes de proseguir el artículo) procedo a simular una reserva exactamente igual a las que hemos hecho cientos de veces, en un Parador al que hemos ido varias; la busco para el día 22 de julio, fecha señalada, como el año pasado; siguen llamándola “Días Dorados”, es decir, hay que tener más de 55 años para poder hacerla, yo tengo casi 68 y mi cónyuge diez menos –los dos estamos en el tramo-; la hago en doble superior y en “media pensión”, que es lo que solíamos hacer antes en más del 90% de las ocasiones (cuando variábamos era para arriba, para encarecerla, de no ser que el Parador no ofreciese más que la posibilidad “estándar”). El precio noche que pagaría si realmente tuviera la intención de realizar la reserva sería de 220 euros (a los que en mi caso, a la hora de pagar, nos descontarían el desayuno pues tengo una tarjeta que dan a las personas que son muy fieles a Paradores y se gastan mucho dinero en ellos, que bautizaron como "Círculo" y tambien 717 puntos sin utilizar).

Y la única diferencia que encuentro, además de permitirme hacerla en cualquier Parador como dando por hecho que van a repetir el verano pasado (porque de vacunas para qué hablarles, ya oirán ustedes las noticias supongo), es que hay una nota que pone exactamente: “En aplicación de las medidas de prevención frente al COVID19, hemos reducido nuestros aforos, por lo que será necesario hacer reserva a su llegada para los servicios de desayuno, almuerzo y cena.”.


Bueno, pues justo de esto, con que les hablaran de ello los trabajadores y trabajadoras de Paradores, y de la gestión de la responsabilidad no ya de la Red sino de nosotros mismos: los nuevos clientes, por ejemplo en el uso de las piscinas, etc., ya sería suficiente para que no hiciese reserva ni en el Parador que simulo ni en ningún otro. Eso sí, esta vez ya no hace falta que le diga a Jesús lo que va a hacer PARADORES, ni, aun más, en lo que desde el verano pasado, y ya para siempre, va a quedar convertido PARADORES, bajo la apariencia de un “tejadillo” que, a duras penas, (y eso sí con mucho autobombo mediático y de cartelitos caros), ya casi no puede tapar lo que no debería de haber dejado de cubrir nunca. La “nueva normalidad” ha “facilitado” y no desagradablemente para algunos –no me refiero a su estresada plantilla humilde, claro- “el nuevo PARADORES”.

Y ese nuevo PARADORES es el que me proporciona el título de mi artículo; mi edad, y nuestra situación no puede ser “dorada” por más purpurina con la que repinten el tejadillo en las condiciones de gestión actual de la Red pública. Y en ningún caso, segura. Paradores ya no es para mayores: somos personas vulnerables y los de alto riesgo más, y sin las vacunas que anunció Maroto para el verano muchísimo más. Paradores no es para viejos y aún menos con sus dolencias y sus necesidades.

Puede ser que a base de insisitir y de intenntar "estrategias vacunatorias" con lo poco ( y ahora puesto en duda) que tienen, consigan ese "pasaporte vacunatorio" para determinados grupos nueva y demagógicamente, pero no nos están vacunando, o lo están haciendo ínfima y desorganizadamente (no deseo entrar en "vacunagates autonómicos") a quienes más los nevesitamos, esa es la realidad. Ya nos han dicho también que ese "pasaporte para la libertad" no va a ser discriminatorio, pero es que si algo llevo viendo en la comunicación político-mediática en España, para acercarme un poco a la realidad de lo que sí va a suceder, es prestar mucha atención a lo que los que mandan dicen que no va a suceder. Acordémosnos de hace un año con la pandemia; el experto señor interlocutor y otros, no hay que ir más lejos.



Pertenezco, pertenecemos a ese grupo amplio de mayores que, sin ser ricos, ni mucho menos (los ricos no van a Paradores hace ya mucho tiempo), hemos sujetado la Red pública en invierno a base de tarifas como la que hace algún párrafo he citado, y más altas, además de, por supuesto, ir también en primavera, verano y otoño. Y eso lo hemos hecho con nuestros modestos sueldos, nada parecidos ni por el revés al de los mandatarios de Paradores. Y justo cuando más falta nos hacen, nos echan. No de facto lógicamente, sino con un si quieres ven y ya verás con lo que te encuentras.

No me ha parecido mal nunca como una manera de publicidad, de "marketing" el invento de fantasmas del pasado en algunas habitaciones de PARADORES. Ese susto da morbo al alguna gente, pero no muerte. Yo nunca me lo he creído y ya está. Sin embargo ahora sí me creería con tanta densidad poblacional veraniega "descolocada", y tanto cierre permietral posterior, cosas muy duras, incluso que algún o algunos clientes, sin ser fantasmas, haya tenido que pasar su cuarentena entre sábanas de la habitación de un Parador en el que, (no desconfío de la intencionalidad de la gente), entrasen sin conocer su estado. Y la verdad es que como en "Haloween", pero de verdad, ahora si me cuesta elegir entre "susto o muerte".  O más tradicionalmente, como en mis juegos de niño entre "la bolsa o la vida".

Naturalmente en alguien que como en mi caso PARADORES ha formado parte de lo más importante de mi vida, todo esto ha ocasionado una herida grande, de mucho más dolor por amor al de al lado que el propio. Una herida que, como casi todas, si sobrevivo, generará cicatriz, con toda seguridad cicatriz queloide.

Pero eso no es lo peor; lo más doloroso es que “al niño que vio en la puerta de una Casa preciosa, una armadura que le asustó y le atrajo…” le han roto, a base de estrategias lamponas de mogollón, grasa y cerveza, el "juguete", la ilusión. Me la han matado.

Y eso ya sí que no tiene vuelta atrás. La muerte como en el caso de mi primera pareja, la que me acompañaba en mi primera ruta por Paradores, no tiene remedio. Y mucho menos cuando ves encerrado en casa un año seguido por falta de seguridad a la persona que más quieres, la que gestionaba todas nuestras reservas y todos nuestros destinos. y que, inocentemente, pensó en la primavera pasada, que PARADORES iba a ser seguro para mí y para él.

No fue así, como tampoco lo fue en Navidad. Y mucho me temo que tampoco lo va a ser este verano. Y lo que es peor, lo que sí doy por seguro, como ya hemos visto las consecuencias, porque lo que no hemos visto es la vacunación necesaria, es otra mortífera ola que le pondrán el número que quieran.


No tengo ya padre lamentablemente, y tampoco tengo hijos, pero lógicamente, si tuviera una cosa u otra, ni le regalaría una estancia en Paradores para el Día del Padre, y mis hijos ya sabrían que no era un sitio seguro para que me la regalaran a mí.

Aprecio mucho a “la gran familia de trabajadores”, a la que aguanta el tirón por muy poquito dinero en los establecimientos, no a quien dirige, preside y obedece desde la política central qué estrategias se van a realizar a costa de lo que sea y quien sea, y deseo que, si algún día se hacen con la pandemia, o mejor dicho se deshacen de ella, puedan volver a tener clientes de los que sujetaban PARADORES en invierno y con las mismas tarifas. Y si puede ser de todos los colectivos, mejor. Aunque es posible que, acostumbrados a otros precios, no quisieran ir.

Pero la “gran familia de Paradores” sabe muy bien que aquellos fidelizados éramos “viejos”. Y PARADORES ya no es ni para ellos como trabajadores, ni para nosotros como clientes.   

 

sábado, 20 de febrero de 2021

““PILLOS” DE PARADORES”

 

"Calla, sobrino, que algún día te dará éste que en la mano tengo alguna mala comida y cena…".

“El Lazarillo de Tormes” (Anónimo).





En los últimos tiempos he escrito bastante sobre las estrategias de Paradores para atraer personas –no me atrevería a llamarles clientes- a “mogollón” y a costa de lo que fuera, o más bien a poco costo. Pero nunca he escrito un artículo sobre mi colectivo, sobre lo que soy desde hace más de cincuenta años, yo sí: cliente. Y dentro de este colectivo de “fijos” a una “especialidad”, a un tipo de ellos al que no he pertenecido nunca, pero sí he observado mucho. He tenido cientos de ocasiones de hacerlo, y las muestras podrían ser numerosísimas, aunque tan zafias y simples que se pueden resumir bastante. A excepción de una a la que yo llamo “historiadores de Paradores”.

Me he preguntado mucho, y averiguado por qué se pueden dar en una red hostelera pública de forma tan frecuente este tipo de conductas a diferencia del resto de las cadenas hoteleras, y especialmente alguna conducta tan sofisticada y trabajosa como la de “historiador”. Y es que si bien es cierto que en todas las cadenas tratan de conseguir la satisfacción del “cliente”, incluso aunque no siempre -ni mucho menos- éste lleve razón, no padecen ni utilizan ese, en mi opinión, verticalismo histórico que permanece en Paradores desde 1928, y que es, reitero que en mi opinión, como si en un manual de prácticas, estrategias y mandatos de la empresa, empujaran al personal a confundir el servicio con la servidumbre y a veces con el servilismo. Eso no tiene nada que ver con la calidad, la amabilidad y la leyenda: cualquier cosa por evitar una mala crítica en una red social.

Esto se lo aprenden enseguida “los pillos” y lo ponen en práctica, máxime si encuentran tanta facilidad para ello.


Voy a agrupar, por no extenderme, a los que he conocido, y conozco, en tres grupos: “Los  básicos más o menos”, “los palmeros”, y el sofisticado “historiadores de Paradores”. Para los dos últimos necesitan de la colaboración –no digo de la complicidad- de las categorías más destacadas de los establecimientos.

“Los básicos más o menos”

Me he quedado alucinado decenas y decenas de veces, viendo mientras desayunaba, las infinitas idas y venidas al bufet de personas que, paseo a paseo (incluso mandando a niños) iban llenado el bolso (o las bolsas “ad hoc”) de productos, preferiblemente envasados. A veces ante las miradas atónitas de camareros y camareras que no se atrevían a decirles nada, por miedo a lo que luego pudiera pasarles a ellos en la empresa.

He visto personas que hacían lo imposible por dar esquinazo a las camareras de piso, siempre desbordadas de trabajo, para en un descuido, y al acecho del carrito, expoliarles cuantas más “amenities” mejor, e incluso alguna toalla o albornoz.


He presenciado en Comedores más veces de las que podría recordar, e incluso oído, cómo planificaban “piojos en limpio” (como mi madre llama a  determinadas personas que en su casa comen de lo peor y más barato, pero se disfrazan de “marqueses” para ir a Paradores y adoptan unos modales tan confusos como insoportables con el personal), la forma en que iban a protestar de “lo horrible de la comida”, “el mal servicio del camarero o camarera víctima, hacer salir al Cocinero para recriminarle, y hasta ya en el colmo, practicar lo del “pelo” que ellos mismo ponían para que el solícito director o directora de turno les “compensara el disgusto” con la gratuidad de la comida o cena, e incluso el alojamiento si estaban “más profesionalizados” en la estrategia y chillaban más alto.

En fin, han sido muchas las indigestiones ante el silencio (excepto una de estas veces,  flagrante contra una camarera, en la que tuve que “sacar de dudas” al director ante “los pillos”) de cliente de verdad, respetuoso, que he tenido que guardar mientras veía a “los pillos” tratar mal a “la gran familia de Paradores”.

“Los palmeros”

Estos me son “más próximos”; pues suelen contar con tarjetas de Amigos “distinguidas” (van más veces a Paradores), y con ellas se consideran “accionistas de la Red y jefes de los trabajadores y trabajadoras”.


A diferencia de los anteriores, y aunque puedan ser tan mindundis como ellos, no se reconocen así, y cuentan con el reconocimiento, no solo institucional sino hasta facial, de la mayoría de directores y directoras de la Red. La mayoría de estos últimos y últimas profesionales, les tratan como la Casa les indica, con un determinado y establecido “tratamiento Vip” y ya está. Pero, como en todo en la vida, existen los y las que se extralimitan en búsqueda de halagos y diferenciaciones en las redes sociales, que a su vez, les diferencien a ellas o ellos de sus compañeros directores y les posicionen mejor en la Casa incluso, y esto suele ser frecuente, aunque sean peores profesionales de los suyo.

Al respecto, y por no alargarme en todo el tipo de “mejoras” relataré una historia que nos dejó perplejos a Jesús y a mí en una determinada celebración en un Parador al que invitaban a este tipo de clientes “reconocidos”. Entre ellos nosotros. No solemos ir nunca (de hecho solo lo hemos hecho en dos ocasiones en todas nuestra larga trayectoria en la Red, precisamente para no “homologarnos” a determinadas personas -nunca se debe generalizar- de tanta “distinción”). Además yo, como realmente sí quiero a esta gran familia, y escribo bastante sobre ella, y me he hecho toda la Red más de una vez, desafortunadamente soy más identificable para “los palmeros” (siempre éstos al lado del jamón en las fiestas), que, lógicamente entre ellos, nos imaginan como unos “palmeros” más (cosa que no he comprendido nunca teniendo en cuenta que ellos solo “aplauden” y piden, y mi conducta, como es obvia, aunque solo fuera por este mismo artículo, es muy distinta. Pero es que además no se reduce a este artículo.


Pues bien, en la fiesta se quedaron patidifusos cuando exhibiendo algunos verbal y bochornosamente la cantidad de cosas y detalles que percibían en tal o cual Parador, y cuáles eran “sus directores y directoras favoritos” a los y las que precisamente evaluaban por esto (¡qué horror!), vieron cómo nos quedábamos atónitos, y les respondíamos “que no, que nunca, ni lo hubiésemos aceptado…” cuando contaban maravillas de una directora que “les aplicaba tarifa de trabajadores cuando se alojaban en el parador”. No nos hacía mucha falta tal declaración para entender los halagos, las calificaciones, “el palmeo” en las redes sociales a la señora que citaban, pero nos amplíó la información. Nos inventamos una excusa, y nos fuimos a otro lugar de la fiesta más cómodo y “menos distinguido”.

“LOS HiSTORIADORES DE PARADORES”

Estos son punto y aparte. Son tan aislados y exclusivos como falsos. Pero mucho más promiscuos en su labor que los anteriores.

Y siempre, y es lo triste y vergonzante, en pos de alguna o varias prebendas, mejoras, y el “reconocimiento” necesario, y a veces genuflexión del director o directora a los que engañan. Y jamás para aportar nada de la historia de la Red que no se sepa o que beneficie a la Casa o a su “gran familia” a la que también engañan cuanto y cuando pueden.

Sus trampas son tan grandes como una catedral, como la de Salamanca por ejemplo, o cualquier otra grande. Y lo curioso es que ni tan siquiera hace falta que posean “tarjetas distinguidas”, pues aunque se proclamen “buenos clientes” no frecuentan mucho Paradores. Van poco. Por eso trabajan denodadamente para que las pocas veces que van les traten como a reyes por el mínimo dinero, pues se autoproclaman “historiadores de Paradores”.

Desgraciadamente si de algo adolece PARADORES es de HISTORIADORES DE VERDAD. Más allá del MARQUÉS LA VEGA INCLÁN, LUIS FERNÁNDEZ FUSTER, el gran JOSÉ  LUIS PICARDO CASTELLÓN, si se quiere incluso MANUEL FRAGA IRIBARNE, y ya más en nuestros días MARÍA JOSÉ RODRÍGUEZ PÉREZ, nada de nada. Es una asignatura pendiente con una institución de casi un siglo de historia.

Por ello estos otros “exclusivos” que se presentan como (falsos) historiadores en los establecimientos, no solo no tienen publicación alguna al respecto, sino que su “modus operandi” es deleznable. Se acercan en principio a algún director que por su conocimiento y afecto a la Casa y el tiempo de servicios prestados en ella, es presa fácil y les cuenta con entusiasmo cosas de su historia que, lógicamente ellos no conocen.

Esa misma “cercanía” con un “cargo importante” les acerca a bastantes trabajadores y trabajadoras de distintos establecimientos, generalmente directores, directoras, jefes de recepción, jefes de cocina, jefes de comedor, camareras de planta, y en definitiva personal que se los creen y al que engañan.

Estos falsos historiadores ni tan siquiera se molestan en leer mucho a los verdaderos historiadores, porque su objetivo estratega es elaborar “cuatro líneas”, cualquier tipo de esquema o estampita con lo que han ido entresacando de “la gran familia”, y: aquí viene el verdadero trabajo: se dedican a mandar periódicamente esas pequeñas cosas copiadas; es decir, lo que antes les han contado a quienes incluso se lo han dicho, en decenas y decenas de correos electrónicos dirigidos a directoras, directores, jefes de cocina, jefes de recepción. Etc. Etc. Etc. Preferentemente del Parador en el que se van a alojar más próximamente. Pero también a los demás.


Y aún más: se aprovechan de las redes sociales, y crean –en connivencia con algún “palmero” o “palmera”- algún grupo en una red social, o las que pueden, para exponer su miseria copiada.

Estos llegan más lejos que los dos grupos anteriores. Hacen incluso salir a jefes de cocina para darles su veredicto “gourmet”, y agradecimiento ante el trato “supervip” que les ha llenado la tripa en la mesa en el Parador que corresponda (para eso antes se habían dirigido a él y/o director correspondiente “con su historia).

También les facilita contratar habitaciones estándar y obtener otras muy distintas, y las inclinaciones de cabeza de quienes las hagan. Sinceramente sería de no creérselo si no fuese porque existen, y porque muchos más que uno o una saben de lo que escribo. Es decir que "QUOD NATURA NON DAT, SALMANTICA NON PRAESTAT", como dice, con gracia, un jefe de recepción amigo... mío.

Y así se escribe la historia por “pillos”. Y lo malo es que esto no difiere mucho de la historia política que pasa fuera de Paradores también:

Nos hablan de unas cifras en una pandemia, y a base de repetirlas las hacen ciertas. Nos cuentan sobre unas vacunas que no llegan, pero generan una esperanza falsa, a personas muy necesitadas y muy vulnerables, mientras en lo que en mi opinión se está produciendo en nuestro país turísticamente en “un Bolsonaro” en toda regla. Para eso prefiero a Bolsonaro que ya te avisa de la historia que te va a suceder, y no te haces ilusiones. 

En fin, si logro sobrevivir de esta mala historia, aunque desde luego no soy historiador de Paradores ni de nada, a los mejor un día me propongo contar más historias como estas de la Red pública, y peores incluso, que conozco muy bien. Y no porque las haya preguntado, sino porque, desgraciadamente, las he visto yo mismo.

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