LA GRAN FAMILIA

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jueves, 29 de marzo de 2018

“TRAMPA, ANTOJO O CÓMO MATAR EL ARTE EN PARADORES; PARA QUÉ Y POR QUÉ ESTA INNECESARIA ACCIÓN?”


Pintura tramoantojo destruída recientemente en el Parador de Benavente
(Trampantojo: “Ilusión óptica o trampa con que se engaña a una persona haciéndole creer que ve algo distinto a lo que en realidad ve; pintado en una superficie que simula una imagen real.”

(Diccionario de la RAE).

 Me encantan los trampantojos a que se refiere la definición que encabeza este artículo, aunque la palabra esté formada por dos como “trampa”, que entre otras definiciones que no me gustan figuran, según la Real Academia Española de la Lengua también, las de “Infracción maliciosa de las reglas de un juego o de una competición”. “Ardid para burlar o perjudicar a alguien”; o “Deuda que se tarda en pagar”. O como “antojo”, que según la misma Institución, significa: “Deseo apremiante y pasajero, habitualmente caprichoso”.


Algun trampantojo, humilde pero hermoso, forma parte de la decoración de nuestra casa incluso.

Me parece muy triste y nada deseable perder la memoria cuando se llega a ser mayor en los casos en que se produce, pero también resulta trabajoso, doloroso e ingrato en muchas ocasiones, haber llegado a ser mayor, bastante mayor ya en mi caso, con lo que llaman una “memoria privilegiada”.

Dentro de estos casos tristes que me juega mi memoria histórica, se encuentra la situación de haber sido un adolescente, casi un niño, enamorado de la Red de Paradores de Turismo de España y su gran familia, y haber llegado a la jubilación con la imagen, si no de todo, sí de mucho de aquello que vi en sus preciosos establecimientos desde principios de los años 60, y que ya no está, porque algo de lo peor que le ha sucedido a la mítica e incomparable Red pública es el expolio que ha sufrido en su patrimonio mobiliario, artístico, decorativo…

Con cada obra, redecoración, etc. o incluso sin ellas ¡han desaparecido tantas cosas de la vista del cliente, del amante, del admirador!

Alguna vez me he atrevido a preguntar por ello a personas autorizadas de su cúpula directiva, y me dicen que “se encuentran en el almacén de Paradores…”. Y yo en esa parte que deseo seguir conservando de niño que se quedó atónito ante la armadura del Parador Nacional “Raimundo de Borgoña” de Ávila, fantaseo algunas noches pensando que en ese supuesto "almacén de Paradores", que debería de ser tan grande como el que deben tener los Reyes Magos para guardar todos los regalos que traen a los niños y a las niñas los días 6 de enero…, están todos esos elementos que ya no vemos. Pero no puedo creerlo porque si no, no entendería por qué para hacer una exposición conmemorativas este año tienen que ir recabando cosas por los Paradores y de los trabajadores, y  enseguida me despierto sobresaltado, no creo en ese almacén de Paradores que, de existir, debería saberse dónde está, e incluso poder visitarse en un año tan especial como este en el que desean celebrar el nonagenario aniversario de la Red de Paradores de Turismo de España.


Y sí, he decidido seguir creyendo en los Reyes (me refiero a los Magos, no a los que se ven obligados en la actualidad a evitar el stand de Paradores en Fitur -aunque fueran inaugurados aquellos por Alfonso XIII en 1928-, supongo, opino, no sé, si comodice la prensa, por no fotografiarse con la, también en mi opinión, conflictividad de la persona que los preside desde hace seis años ya.

Volvamos entonces a la trampa, al antojo, y al inolvidable y precioso trampantojo que ayer mismo, por su ausencia, en el histórico y maravilloso Comedor Restaurante del Parador de Benavente, me hizo sentirme uno de los hombres más tristes, y más rabiosos en ese momento, del mundo.

En el citado Comedor, desde hace casi 30 años se encontraba ese precioso, adecuado y artístico trampantojo (que figura en la portada) que habían pintado entonces alumnos de la Escuela de Bellas Artes, y que, incluso se encontraba firmado como obra de arte que era. Y digo que era, porque ya no está, pero en este caso no ha sido sustituido, salvado, ni “mandado al almacén”, simplemente se lo han cargado, “lo han matado”·

Desde que sentaron a Doña María Ángeles Alarcó Canosa –también conocida por “Gela”- en el sillón de la presidencia de Paradores (¡hace ya seis años¡) no digo yo que con trampa ni por antojo, pero sí opino que con gran desacierto en su idoneidad para tal cargo, han ido pasando por la restauración (en este caso me refiero a la gastronómica) y otros importantes cometidos de Paradores, una serie de personajes que, en mi opinión, y supongo que siguiendo sus instrucciones -que para ello es la presidenta, y en cualquier caso tiene la responsabilidad “in vigilando”- vienen desenvolviéndose entre una evidente falta de profesión y bandazos, muchos bandazos. No deseo profundizar si en más cosas, estás son las que, de momento, más nos afectan.

Y muy especialmente un empeoramiento, un afeamiento, una despersonalización, un ataque bestial a la singularidad de Paradores en casi todo aquello que tocan en lo referente a su decoración o redecoración en donde la acometen.

No digo yo que quisiera una decoración “alejandrina”, ni mucho menos, no me gusta lo recargado, retorcido, ni mucho menos cursi, pero no soporto esta paletada, esta falta de respeto, que supone que Parador que coge la decoradora, esté donde esté, frente al paisaje que se encuentre, en la montaña o el mar donde se halle, ya sea en un Pazo, un Castillo o un Convento… lo pinten de “blanco sucio” o “blanco petróleo” o como quiera que deseen llamar a esa vulgaridad homologada, y tiren de un eterno -y seguro que carísimo, porque en Paradores, en decoración sea o no feísimo e inadecuadísimo, todo es carísimo- también de color grisáceo -con más o menos motas- que hacen parecer a muebles de estilo y de historia, que es la tela que tienen antes de ser tapizados realmente.
La nueva decoración de Paradores (mesilla de noche)

No llego a entender esta “geladecoración” en una mujer que tiene que haber habitado por los cargos de su ex consorte Rodrigo Rato ambientes tan exquisitos, y a la que, incluso, no sé si me leyó alguna vez alguien en laprensa que le gustaban, o e dedicaba, a los anticuarios. No comprendo cómo se hace acompañar de decoradoras tan poco apropiadas para Paradores y tan desahogadas, que ya no es que se permitan poner esa especie de lata de keroseno incendiada y renegrida –seguramente carisísima- que pueden ver en la foto, como mesillas de noche del último Parador inaugurado, sino que en un ataque al arte, la ética, el patrimonio, el trabajo y el respeto de artistas, esos sí, mete la piqueta, y se carga para siempre un trampantojo histórico del Parador de Benavente. (Supongo que sus conocimientos le darán para pensar que, con los medios y el dinero que ponen a su disposición, podría haber puesto una tabla pintada del color que le gusta, una cortina, un mueble, etc. tapando el artístico y apreciado trampantojo, hasta que llegase mejor profesional que ella y mejor presidenta, y lo devolvieran a la vista de la humanidad).

Bueno realmente se ha cargado dos, y algo asombroso también: ha desprovisto a la Virgen que se halla en la chimenea del Comedor desde la inauguración del Parador, de su orla, su corona y su marco, y la ha dejado hecha una especie de pegote gris. Yo no sé si soy creyente, practicante no. Y ya dije antes que no monárquico. Pero sí respetuoso con el arte y la historia de mi país, y también con el de ella (con el de la decoradora me refiero, no con el de la Virgen, que ya sabemos, son todos), y no comprendo qué le puede haber hecho la Virgen a esta señora. Yo no sé si tiene algún trauma del pasado, y la alacena y la Virgen le han parecido algo así como de pobres ·casposos" (como en alguna ocasión he oído decir), como una especie de “corralito”, y la ha emprendido con ellas. Además, es muy temerfaria, pues igual va la Virgen ahora y la castiga... Yo me pregunto si no hay nadie que pueda parar dentro o fuera de Paradores a estas señoras cuando perpetran estas acciones.



Triste, muy triste, muy indignante, muy soberbio, muy prepotente y muy paleto me parece todo esto.

Pero, y eso me confiere aún más rabia y dolor, es que, en mi opinión, resulta tan injusto como hipócrita que la presidenta de Paradores esté utilizando una palabra que ha sido realidad durante 84 años en Paradores: “Singularidad”, para intentar celebrar ella el nonagenario aniversario de la Red, y lleve de su mano una decoradora que se carga los trampantojos, le quita a la Virgen la Corona y sus ramos, y Parador que toca lo deja convertido en algo peor que un hotel NH o AC –que esos sí son homologadamente modernos y les corresponde- y los deja convertidos en ni chicha ni limoná. Y con unos medios que cuestan –no digo que valen- muchos miles de euros de dinero público y de alojamientos de clientes, mientras los trabajadores de Paradores cada día viven más en la precariedad.

Yo me he agarrado a uno de los alguacilillos que flanquean la chimenea del Comedor del Parador de Benavente por si desparecen o los trasvisten de gauchos, por ejemplo, y desde aquí, le pido a la decoradora que pare, por favor, a la presidenta que se despegue ya del sillón que seguro que no le ha tapizado ella…

Y a la Virgen de la inolvidable chimenea del Parador de Benavente que las perdone, pero que ¡virgencita que nos quedemos como estamos!
Que no nos destrocen más estos 84 años de singularidad y 6 de tragedia.
     

viernes, 30 de junio de 2017

"PARADORES: ¿VASOS POR PUNTOS… O LA ENÉSIMA FALTA DE RESPETO A CLIENTES Y TRABAJADORES? (Carta abierta a su Presidenta)




"Ande yo caliente y ríase la gente..."
(Luis de Góngora)



Doña María Ángeles Alarcó Canosa

Presidenta de Paradores de Turismo de España

Calle José Abascal, 2 - 4

28003 Madrid



 


Distinguida señora:



"Cirugía estética inversa"... y fracasada

Ante la cantidad de veces que, tanto en las redes sociales como en los establecimientos de Paradores, hemos escuchado a numerosos clientes y Amigos de Paradores quejarse de usted y de lo que consideramos otra nueva falta de respeto, desde que han aparecido, a modo de setas en temporada, toda una serie de toscos, inapropiados e incluseros vasos blancos y de colores (dicho lo de “incluseros”, no porque no los considere carísimos o de marca -que ya sabemos que usted proviene de una familia bien de toda la vida para sus elecciones- sino porque no figura en ellos (afortunadamente) la de “Paradores”, he decidido escribirle yo. Y también rogar encarecidamente a los clientes que así lo deseen que le escriban ellos, exponiéndole lo que van comentando: su opinión sobre su nueva aventura, esta vez “vasera”.
!Si los italianos tuvieran las copas de Paradores en su país...!



Antes de proseguir quería transmitirle, señora Alarcó, que yo, aunque vaya con determinada frecuencia a Paradores (cada uno decide en lo que desea invertir honradamente lo que honradamente se trabaja), provengo a diferencia de usted de una familia humildísima y muy honrada (con lo de la diferencia me refiero a lo de humildísima, lo otro lo desconozco, y en cualquier caso no sería a mí a quien correspondería evaluarlo). Y que yo mismo sigo siendo exactamente igual que mi familia, con la diferencia de que, gracias a su trabajo y esfuerzo, y después al mío, he podido adquirir otros conocimientos, y, por ejemplo, tener la inmensa suerte de poder hacer lo que no pudieron hacer ellos: alojarme en mi querida Red de Paradores.



Cucaravasos...

Pues bien, en el seno de aquella familia, recuerdo, de cuando mi madre me mandaba a la compra, que me decía: “¡que no se te olviden los puntos!”, que a mí no se me hubieran olvidado por nada del mundo.



“Los puntos” eran unos sellos que se iban pegando en una especie de cartilla (similar a la de racionamiento), creo que se llamaban “clavel” o algo parecido (igual usted los recuerda también presidenta, porque somos coetáneos, no por otra cosa, por dios…), y que cuando la cartilla estaba completa, íbamos a un local de la Calle de Fuencarral, y la podíamos cambiar por una lechera (entonces la leche se vendía a granel), o cosas similares, que nos venían muy bien para la casa.

Erial en Paradores...


Yo siempre empujaba a mi madre para que eligiera vasos de colores tipo duralex, pues siempre me han gustado. Y nosotros mismos, en la actualidad (como con el neoliberalismo reinante vamos para atrás como el cangrejo, y nos dan cosas en casi cualquier sitio para incentivar el consumo que se han cargado) suelo elegir siempre que puedo vasos de colores.



Es decir, que hasta podría reconocer que cuando veo los vasos incluseros de colores en Paradores me llegan al corazón. Pero es que mi corazón no es el de PARADORES por mucho que ame la Red. Ni mi casa es PARADORES, aunque como tal la considere.



¡Ay que gracia más repajolera!

A mí, presidenta, lo de la innecesaria profusión vasera, si me permite, me parece desvergonzado. Menos mal que, por lo menos esta vez, además de los vasos, no nos han colocado ustedes desde los servicios centrales el sonsonete de que esto de los vasos lo han hecho atendiendo a las peticiones de los clientes. Como hizo ¿recuerda? con los menús esos que llevan nombres estúpidos que recuerdan a las primas de Obélix; los de la Tamizia, la Marmitia y la Especia, de los que todavía no hemos terminado de quejarnos los clientes suficientemente. Porque, en definitiva, lo que han supuesto estos menús (gastronómicamente hablando y para nosotros) es la supresión del espléndido Menú de Paradores, que habían concebido personas, (esas sí informadas y profesionales, como D. Emilio Gómez-Calcerrada Gascon en coordinación con la profesión cocinera de Paradores), un recorte de agárrate y no te menees de Cartas y Bufets, y la aparición estelar a precio de estrella sin que realmente lo esté reconocido como tal, del señor Sandoval para intentar reanimar a los supuestamente "desanimados" y "estancados"  cocineros de Paradores, según declaraciones realizadas por el cocinero y la Directora de Restauración, señora Felipe (todavía no se ha retractado esta públicamente si es que no lo ha dicho) a “Expansión”. Estas apreciaciones además de ser ofensivas son inciertas, y en cualquier caso, si usted, señora presidenta, hubiera destinado el capital económico abonado al señor Sandoval o a otros profesionales ajenos a la Red de Paradores, a incentivar y a tener en cuenta a los cocineros y a otro personal de Paradores, otro gallo nos cantaría ahora. !Me resulta tan chusco buscar fuera de la Casa y pagar carísimo lo que una puede encontrar dentro de ella a raudales si no lo desprecia¡

!Sin palabras¡


A mí, que tiendo a callar menos que otros, cuando me preguntan amigos que quiénes son esos clientes que dicen ustedes que les piden fervorosamente estos desatinos, suelo decirles que es que no saben ponerse en sus zapatos. Que usted, aunque ahora no sea política, es cuasipolítica, y sobre todo lo ha sido, y además ha estado cerquísima del más alto mando durante largo rato, y que en la política se hacen cosas muy raras.

Vergonzante...


Por ejemplo para esto del marketing y otras estrategias, pueden elegirse, unos clientes piloto (no me refiero de aeronave claro) sino próximos por cualquier circunstancia, y se les comunica lo que tienen que pedir, y van y lo piden, y luego ya tiene uno justificación para hacer lo que quería. Pongo por ejemplo, eh, que no digo que esta vez de los vasos haya sido ese el caso.



A mí esto de los vasos me parece desvergonzado y humillante tanto para clientes como para trabajadores, y no porque sean o no de “Ikea” como dicen muchos clientes con ánimo de vituperarlos más de lo que ya lo hace su propia presencia en las mesas, que ya sé que no lo son, que son de la firma italiana “Bormioli Rocco”, y concretamente de su modelo “Diamond” ¡faltaría más! (por cierto esto del “diamond” puede resultar bastante antihigiénico, pues generalmente los vasos tienen la parte interior (la que debe contener el líquido) lisa, porque de lo contrario, como en este caso, las rugosidades internas del “el diamond”, se presta a difíciles limpiezas y acumulaciones de gérmenes...), pero es que a mí me daría igual, bueno me parecería aún más desvergonzado si fueran de cristal Lalique, Baccarat, de Bohemia… o de Swarovski (que ahora se lleva tanto aunque como yo mismo pienso de sus vasos, resulte tan hortera).

Incomparables...


Y me resultaría peor porque cuanto más caros fueran más me hubiera parecido que nos (en mi colegio lo decíamos con otro flujo corporal, pero aquí voy a ser más fino como corresponde), echaban más vinagre en la herida que ya tenemos clientes y trabajadores. Estos vasos no son para PARADORES, quizá en restaurantes de pueblos madrileños, "marquetingestrellados" o no, (los restaurantes digo), como, por ejemplo, "El Coque" de Hunanes, que tanto parece impresionafrle a usted, sirven... pero para PARADORES no.



Muchos clientes tenemos esa herida muy sangrante desde que la pusieron a usted al frente de nuestra querida Red pública, porque cuando íbamos a Paradores queríamos encontrar lo que buscábamos (no lo que supuestamente podrían decirle “sus clientes piloto") y nos gustaba Paradores como estaban, eso sí los esperábamos restaurados, cuidados, innovados con respeto…(que no se cansan ustedes de señalarnos como carcas, casposos y retrógrados y antiguos a los clientes fidelizados a la tradición de Paradores), y no unas sucursales imposibles de establecimientos que siempre han sido infinitamente peores que Paradores, pretendidamente “pijos”, muy como de la vida guay, de esos que en Madrid, en calles como Juan Bravo, o cualquier otra de “la milla de oro” abren y cierran como abanicos en un tente mientras cobro sin cesar. Eso sí todos pintados de blanco roto, tapizados de gris neutro, con “camareros de gimnasio” vestidos de negro, y de tontería a raudales, pero que hasta que llegó usted a PARADORES tenían claro que eran ellos los que debían emular a PARADORES, y no al contrario.

Pero y esto ¿por qué?


Los clientes de Paradores cuando vamos a Paradores queremos seguir viendo y utilizando las copas de cristal transparente con el tejadillo, que se convierten en translúcidas por unos momentos cuando se las llena de agua mineral fresca. Y no queremos ver los mismos vasos que ya vemos, porque ahí sí proceden, boca abajo o boca arriba, cuando vamos a los restaurantes chinos, como al que yo suelo ir con frecuencia y del que le adjunto foto.



Ni queremos que para darle un sentido a la “profusión vasera” nos atosiguen preguntándonos si queremos agua, o incluso llenándolos sin preguntarlo (debo decirle en este punto que nosotros siempre tomamos agua, además de lo que corresponda, en nuestras comidas).


Como hongos en Paradores...

Pero aún más que para clientes, me parece más humillante y desvergonzado para los trabajadores y las trabajadoras de Paradores que deben manipularlos. Primero porque no pueden escribirle esta carta… Bueno pueden, pero ya saben que eso solo deben de hacerlo si quieren dejar de trabajar en Paradores ¡Pues menudos Recursos Humanos tiene la cosa y la Casa por lo que estamos viendo!

Restaurantes chinos inspiradores para la alta dirección de Paradores...


Después porque existe una inmensa mayoría que se han quedado tras su ERE y su ERTE con un sueldo que no llega a los 800 euros, y otros muchos, contratados, que no pasan de los 450. Y como les exigen ustedes mucho para pertenecer a tan acreditada Cadena hostelera, ellos saben multiplicar, claro, la cantidad de vasos nuevos impuestos que ven en sus Paradores dentro y fuera de los almacenes, por la cantidad de Paradores que tiene la Red. Y claro pensarán lo que algunos clientes como yo: que si en vez de licitar (o como haya hecho usted estos de los vasos; digo lo de licitar porque como hace tantas licitaciones continuamente, incluso para el pan de molde y las naranjas…) para algo que no necesitábamos, ni le hemos pedido, podría haber dedicado usted esa cantidad a mejorar un poco sus condiciones de trabajo, a devolverles alguno de los derechos que les han suprimido, e igual la señora de Felipe ya no podría decir lo de la desmotivación (si no lo ha dicho, no lo ha desmentido todavía públicamente) con tanto desahogo.


Sin palabras también...

Y además también pensarán qué hacen ahora con todos esos miles de copas que en su día también serían muy caras,  grabadas, y de las que ya no tengan probablemente ni sitio para guardarlas, porque en Paradores no solo existe la vajilla que vemos, sino la almacenada.



Y tampoco es baladí lo poco que han pensado en ellos con el modelo “Diamond” de Bormioli Rocco , pues es que como tenga uno un poco de reúma casi no puede coger más de dos vasos a la vez: ¡pesan como una mala jefa!



En fin presidenta, que esto de los vasos nos parece otro bandazo, otro agravio, otro desdoro de la marca que no sé a quiénes habrá beneficiado pero desde luego a los clientes y a los trabajadores no ¡Pero el gasto ya está hecho! Y lo peor es que es con dinero público, con dinero de los trabajadores, de los clientes, de los ciudadanos… con dinero de todos. Y resulta muy paradógico que mientras el Ministro de Hacienda y Función Públca, Cristobal Montoro, no pare de intentar fijar techos de gasto y recortes, usted como máxima mandataria de PARADORES, no pare de nombrar nuevos y numerosos cargos directivos a su alrededor incrementando de forma considerable los presupuestos de esta empresa pública. Mejor, y con más información que yo, lo pregunta recientemente en este video el Diputado Sergio Pascual a la Secretaria de Estado de Turismo...

Apocalipsis vasera...o una tarde en el campo.


Si ya teníamos bonitas copas y vasos, y con tejadillo, para el agua ¡a qué gastar en horteras vasos incluseros! No sé, igual algún día encontremos la respuesta.



Sí es cierto que, a veces, tan altas mandatarias como usted no se enteran muy bien de las cosas que les rodean, y un día ve alguien esto de los vasitos boca abajo en cualquier sitio guay y le venden la moto, y dice uno ¡voy a triunfar! Y que para eso, en vez de con palmeros, es muy importante contar con Direcciones de Restauración que le hagan ver a una que eso no es procedente. Que en vez de decir que son ideales de la muerte e imponerlos en todos los Paradores de la Red, le abra los ojos. Pero claro, eso requiere de una profesión, de una dignidad, y que ambas cosas prevalezcan al importante sueldo que proporciona estar bajo el paraguas de Paradores a esos niveles.



Páramo tabernero...

Verá presidenta, yo, sin ser, ni querer, director de restauración, no cobrando, ni queriendo, nada de Paradores, y pagando religiosamente todo lo que de mi querida Red utilizo, voy a darle un consejo que no falla:



Fíjese usted en cuando la dirección de restauración de un emblemático Parador de la Red debe montar mesas para infinidad de eventos como el Premio Cervantes, recepciones a Embajadores, comidas en Palacio, etc. Ya verá cómo en la mesa hay copas de agua de Paradores, y no vasitos blancos ni de colores, boca abajo ni boca arriba.



Pues los clientes de Paradores en ese sentido no deberíamos ser menos que Doña Leticia o Don Felipe ¿No le parece? Que además pagamos por usarlas.

Un insulto en cualquier época...


Yo le ruego encarecidamente presidenta que dé las instrucciones precisas para que retiren ese oprobio de los vasos de las mesas y los manteles de Paradores, y como soy persona constructiva –y dado por hecho que el gasto ya ha sido realizado- voy a proponerle algunos usos alternativos para los vasos incluseros por si le parecen bien:



-Una parte de ellos podría ponerlos en los cuartos de baño de las habitaciones como vasos para lavarnos los dientes. Son duros, toscos y resistentes, y ahí harían buena función.

Inasociable, inencajable, insoportable...


-Otra parte podría ofrecerlos a los clientes que les gusten, para su casa, a cambio de puntos de Paradores (así recuperan ustedes algo de lo gastado). Tantos puntos un vaso. Como cuando mi querida madre y los puntos “clavel”. Yo me comprometo con gusto a cambiar algunos de mis puntos por uno de cada color, o por dos, que para eso me está escribiendo Jesús esta carta.



-Y el resto se los podría hacer llegar al Padre Ángel, y a su Fundación Mensajeros de la Paz. Estoy seguro de que él sabría darles un uso más necesario, racional, justificado y digno.

Los vasos boca abajo de la época del Tejado boca abajo...


Y además podría usarlos por la noche en sus Restaurantes “Robin Hood” por toda España ¿Los conoce presidenta?, esos que a mediodía son restaurantes normales… no de su categoría claro, pero sí como para que vayamos muchas personas -yo mismo voy-, y por las noches con algo de lo que han ganado con los clientes del mediodía, dan de comer a personas necesitadas, a todas esas víctimas de la pobreza que esta pasada por el neoliberalismo ha originado. ¿Se imagina qué alegría cuando los necesitados se sienten a la mesa con los vasos de colores además de poder cenar?



Y hasta puede mandarles usted con los vasos de vez en cuando a uno de los generosos y estupendísimos chefs de Paradores para que alguna noche les haga cualquier maravilla de esas que saben hacer desde 1928 sin que el señor Sandoval tenga nada que enseñarles.



Este es nuestro continente para el agua en la mesa, señora...

Somos muchos los que nos quedaríamos más contentos que ahora: Ya no tendríamos que soportar los “Diamond” en las mesas (o pedir que nos los quiten como hacemos nosotros); no veríamos a los trabajadores humillados por el asunto, ni torcidos por el peso; nos lavaríamos los dientes con vasos alegres y resistentes; podríamos, si alguien los quiere, cambiarlos por puntos en las Tiendas de Paradores. Y lo mejor: sabríamos que con la mala inversión de nuestro dinero, por lo menos estarían bebiendo y comiendo personas que lo necesitan.



Muchas gracias por su atención señora Alarcó Canosa, no se olvide de hacerlo por favor. Porque como con esto de los presidentes de Paradores nunca tiene uno la seguridad de que el que llegue a “la bombonera del Estado” no va a ser peor que el que se vaya, todavía viene otro peor que usted, arrumba los vasos y compra otros más pesados y más caros. 

Un saludo muy cordial.


Aquí no hay "Diamond" ni blancos ni de colores... hay "Paradores"

 

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