LA GRAN FAMILIA

LA GRAN FAMILIA

martes, 23 de enero de 2018

UN MUSEO PARA PARADORES AHORA QUE LA INSTITUCIÓN PUBLICA CUMPLE 90 AÑOS DE HISTORIA. CARTA ENVIADA D. ÁLVARO NADAL, MINISTRO DE TURISMO.






(El pasado día 15 de enero envié mediante Postal  Exprés, a D. Álvaro Nadal, Ministro de Energía, Turismo y Agenda Digital, la siguiente carta en la esperanza de que acceda a algo tan justo como necesario y económico)
 


Madrid, 15 de enero de 2018






D. Álvaro María Nadal Belda

Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital

Pº de la Castellana 160.

28046 Madrid, España




Estimado señor Nadal:



(Extraída de Wikipedia)
Mi nombre es Enrique Vales Villa, y me permito dirigirme a usted por lo que le expongo a continuación, dándole las gracias anticipadamente por el tiempo que decida dedicar a esta carta y a mi petición.

Hace casi 50 años, cuando aún no era casi un adolescente volviendo de bañarme en el río Adaja junto a otros compañeros, todos niños bastante esmirriados, hijos de familias humildes a los que por su buen comportamiento habían llevado a unas colonias del franquismo en Ávila (soy de Madrid como usted, aunque le paso casi dos décadas) a que nos diera el buen aire, me salí de la fila para pararme ante la puerta de una casa preciosa donde una armadura me sedujo para siempre, aunque entonces no lo supiera yo.

Inmediatamente vino un maestro a llevarme de nuevo a la fila con energía, como se solía hacer casi todo en aquella época. Yo le pregunté (era un chico bastante hablador) por aquella casa tan bonita y tan nueva, y me dijo que “era un palacio para ricos… “, y que se llamaba “Parador Nacional”.

Hoy, que sigo siendo un hombre bastante hablador, pero con una grave discapacidad visual que me impide escribirle personalmente esta carta, (por lo que se la encargo a mi cónyuge, Jesús, un navarro que me acompaña por la vida desde hace veintidós años, y con el que desde 2009 y por iniciativa suya hemos compartido –a excepción de tres canarios todavía- toda la Red de Paradores de Turismo deEspaña, que en buena medida yo ya había compartido con alguien que desapareció; pero esa es una historia triste y no va de eso la carta), ya sé la historia del Parador “Raimundo de Borgoña”, y he profundizado cuanto mi pasión me ha empujado a conocer, vivir, disfrutar y amar esta mítica Red pública sin parangón en el mundo. Y muy especialmente a la gran familia que la ha hecho y la sigue haciendo tan grande como posible.
Parador de Gredos (1928) primer Parador de la Red.

 Existió como sabe algo similar, mucho más pequeño, con otras pretensiones, en las preciosas “Pousadas” portuguesas, que hoy día, las que quedan, son una verdadera pena, arruinadas y destrozadas, porque hicieron con ellas lo que, afortunadamente, nadie ha conseguido, y espero que no lo vuelvan a intentar nunca jamás con Paradores: privatizarlas, venderlas.

El patrimonio de un país, en mi modesta opinión, no puede ser nunca privado, entre otros muchos aspectos porque nadie está dispuesto a mantenerlo con dinero que no salga de los presupuestos y del negocio bien gestionado por profesionales adecuados.

Empecé a trabajar a los 14 años, y lo he hecho y cotizado ininterrumpidamente durante –me siento orgulloso de ello- cuarenta y ocho, justo hasta que la vista me lo impidió.

Nunca se me olvidó la puerta de aquella casa, y a base de ahorrar mucho (no sabría recordar cuántos sueldos míos de aquellos inicios laborales costaba alojarse una noche en el Parador Nacional de Ávila, pues como también conoce la Red de Paradores no fue creada especialmente para el pueblo llano ni los chicos esmirriados de familias humildes), pero en cuanto pude, con los años justos para poderme registrar, solo, entré a conocer aquella casa por dentro, e incluso dormir una noche en ella, de la que aún me vuelve a la memoria cada vez que pienso en ello su olor a madera, a tarima, a cera recién lustrada, a trabajo, mucho trabajo, que hacían unas personas, hombres y mujeres, que me llevaban directamente a mi familia, porque eran como ellos pero con uniformes mucho más bonitos.

Cartel publicitario de la época de Albergues de Carretera
Aún hoy no sé explicar por qué me atrapó algo que estaba concebido para estar tan lejos de mí, pero la sensación que sentí desde el principio era que no tenía que ver nada con el lujo que nunca pretendí ni pretendo, sino con todo aquel mundo de historia, de profesión, de cuidados por el mismo tipo de personas que yo veía en mi casa, a las que les costaba tanto trabajo como a ellos, como a mí, vivir, pero que dentro de esa casa eran una gran familia que se iban pasando de unos a otros unos principios, unos valores, una ética, y una naturalidad que les hacían atender en la excelencia y en la gratitud a personas a las que, de no haber trabajado ahí, quizá ni se hubiesen atrevido a acercarse. Porque sabían que todo aquello suponía riqueza y progreso para sus necesitados pueblos, posibilidades de trabajo para ellos, para sus hijos, para sus nietos. Y cuidaban el patrimonio como propio; bueno, es que realmente y de alguna manera, lo era y lo es.

Ni ellos ni yo sabíamos entonces que gracias a la idea y el empeño de un político visionario en ese aspecto, y todas esas pequeñas familias que se iban formando en los castillos, los palacios, los conventos, o edificios de nueva creación en lugares de costa, en paisajes privilegiados, se estaban “inventando” la historia del turismo español, del desarrollismo español por tanto.

Y así, aferrados a esas tres palabras que en la actualidad, a pesar de los pesares, y de otras placas posteriores, no se han caído del mítico escudo verde: Amabilidad, Calidad, Leyenda, entre todos, y al mismo tiempo que España iba entrando en la democracia abrieron al pueblo las puertas de las casas como la que yo vi, sin que ya hubiera que ser rico, extranjero con cambio privilegiado de moneda, o ahorrar mucho sueldos para pasar una noche en un castillo.


Maqueta del primer Albergue Nacional de Carretera (Manzanares,1930)


Sin duda la historia de PARADORES es algo mucho menos simplista que esto que yo acabo de expresar, pero sin duda también, es muy desconocida por la mayoría del pueblo español que, en no pocos casos aún sigue pensando que es “cosa de ricos”. Algo debe faltarle a la alta dirección para convencerles y atraerles.

El asunto es que ¡quién me lo iba a decir a mí entonces! la singular Red pública de Paradores (a mí no me gusta llamarle hotelera porque no veo a los Paradores como hoteles, y menos aún como “hotels”), ha llegado a cumplir 90 años, y en nada, porque a estas alturas de la vida diez años se pasan en  un vuelo, cumplirá 100.

Siempre he pensado que en casi cualquier país desarrollado del mundo se daría de tortas por tener una Red de Paradores, un patrimonio al alcance de su ciudadanía, como la nuestra. Y si no fuera porque sé cómo somos en este nuestro para muchas cosas, no hubiera entendido jamás que, ya que no existe un museo, ni tan siquiera exista una exposición permanente de lo que sin duda es el origen del turismo en España, y una de sus más grandes y antiguas marcas ¡Desde 1928!
Cartel del Patronato Nacional de Turismo, del Parador de Gredos

Para que los mayores aprendamos o recordemos, los foráneos sepan que PARADORES no es una cadena hotelera sin más, y sobre todo para que las generaciones venideras sepan que sin aquellos Albergues Nacionales de Carretera no hubieran sido posibles muchos viajes, que algunos de esos mismos Albergues se convirtieron en hospitales de campaña durante nuestra incivil guerra para salvar vidas de uno y otro lado, que están durmiendo, o pueden hacerlo, en los mismos lugares por los que han pasado los personajes históricos de los que sus profesores les enseñan y les examinan.

Que todos sepamos que en la Red de Paradores nació la que probablemente haya sido, y siga siendo, una de las mejores gastronomías, si no la mejor y más amplia del mundo. Eso que ahora les noquea en los programas televisivos de chefs a toda hora, pero de verdad y con fundamento. Porque la gastronomía de Paradores es la gastronomía de España, y el pilar fundamental de sostén de la Red.

Todo esto sigue siendo posible por la gran familia en los establecimientos a través de los años, pues los políticos de turno, las presidencias de la Red me refiero, van pasando con mayor o menor fortuna y conocimiento e interés. E incluso alguna se irá, cuando lo haga, sin comprender como toda esa plantilla a pesar de lo que empezaron a sufrir en 2012 se han agarrado trabajando a destajo a esa “P” bajo un tejadillo que llevan más que en el uniforme, en el corazón.
Distintos utensilios de épocas anteriores de Paradores

No me alargo más señor ministro, que ya lo he hecho mucho, y le pido disculpas por ello. Y aquí viene mi petición:

Como van a hacer, tengo entendido, una exposición con motivo de los 90 años de PARADORES (que espero con ilusión que sea algo de más entidad que aquel trocito de pasillo que hicieron en 2013 cuando Paradores cumplió 85 años, y que en mi opinión casi conseguía hasta empequeñecer una historia irrepetible), que haga usted cuanto le sea posible por convertirla en una exposición permanente. Que pudiera estar, por ejemplo, en el Parador de Gredos -¡Qué lugar más apropiado!- o donde mejor consideren, pero que esté siempre. Y que fuera el primer paso para con más tiempo y medios, y en todo caso, antes de que usted (que sinceramente y sin peloteos, me cae mucho mejor administrativamente que el ministro anterior) deje el puesto, pueda convertirse en ese imprescindible Museo de Paradores para la historia de este país.

Como es usted mucho más joven que yo, no se puede imaginar lo que he llegado a ver en los establecimientos: arte de todo tipo, muebles irrepetibles, bargueños a go-gó, cerámicas, lámparas, tapices, cuadros importantes, esculturas, obras de arte, alfombras, muchas cosas de la desaparecida Artespaña, utensilios de todo tipo… que en su mayoría ya no están. Algo, o mucho debe quedar, catalogado o no, en almacenes de Paradores. Locales Paradores tiene muchos con muchas salas para poder destinar algunas a museo. No considero que sea una gran inversión, no hay que comprar nada, solo redecorar como están haciendo con bastantes Paradores, y luego hasta la propia “gran familia” vigilaría lo propio. No hay que poner muchos vigilantes ni policías.

Todavía quedan técnicos y bastante personal en los establecimientos de Paradores, y alguno en los servicios centrales, que podrían con mucho conocimiento ayudarle sin duda.

Centralita telefónica de otra época de Paradores
METRO, por ejemplo, que fue inaugurado el 17 de octubre de 1919, tan solo nueve años antes, por el mismo rey que PARADORES, hace ya bastantes que tiene a disposición de la ciudadanía esa preciosidad de Museo que forman la Estación de Chamberí y la Nave de Motores de Pacífico, que pueden visitarse y ver unos vídeos que explican la historia de la Compañía.

Si usted hace algo parecido con PARADORES, no le quepa duda, quedaría unido de por vida a la historia de “la gran familia”, y eso es un honor muy grande se lo aseguro.

Y yo, y por favor no entienda esto como un chantaje, cuando llegue mi hora final, me iría mucho más tranquilo si supiera que a algún niño o a muchos, podría volver a seducirle como a mí la gran historia de esta gran Red pública que es, en definitiva, la Historia de nuestro país.

Gracias por su paciencia, y quedo a su disposición, esperanzado en que pueda llevar a cabo algo tan factible ahora que se cumplen “90 años muy singulares” de PARADORES.

Un abrazo.
  Enrique Vales Villa

(PD.: Hace algunas semanas en un Libro titulado “Ávila 2069” que recogía los micro relatos seleccionados para su publicación, sobre cómo veríamos la ciudad de Ávila en 2069, fue incluido el mío, titulado “Una armadura con antena”… era aquella, la del Parador, pero en 2069. Se lo envío por si le apetece leerlo. 
Y también un enlace al artículo "Mi primera vez· de mi Blog dedicado exclusivamente a Paradores


Uniformes de personal de distintas épocas de Paradores

miércoles, 16 de agosto de 2017

“¡DE PARADORES SEÑOR!... LA COCINA GENEROSA (QUIEN DICE SEÑOR, DICE SEÑORA"

(Reedición, publicado en febrero de 2015...)

“La ASOCIACIÓN DE COCINER@S DE PARADORES (ACP), es una organización sociocultural formada por profesionales de los fogones.
Fundada en 1989 por trabajadores de la empresa Paradores, su objetivo principal se basa en el trabajo por el fomento y el desarrollo de todas las actividades relacionadas con la gastronomía, teniendo como prioridad el impulso de las tradiciones culinarias, así como el de la innovación que aporta la cocina moderna. Para tal fin, unimos esfuerzos, profesionales, investigadores y todas aquellas personas que se identifican y trabajan con tesón para llevar adelante nuestra cultura culinaria, representante de los establecimientos de la empresa a la que pertenecemos.”…
Esta es la presentación que en su página web, que os invito a visitar (http://www.asociacioncocinerosdeparadores.com/?lg=Es) hace la Asociación de Cocineros de Paradores.
Entre sus actividades publican una revista: “Revista Digital ACP, Asociación de Cocineros de Paradores”, que pueden descargarse en formato PDF accediendo a la página web de la Asociación.

Pues bien, en el último número publicado, correspondiente al mes de febrero de 2015, han tenido la deferencia, el afecto, de dedicar un espacio a la publicación de un artículo mío, escrito especialmente para la revista, en el que trato de exponer, humildemente, mi sentimiento por los cocineros y cocineras de PARADORES desde que, muy pequeño, tuviera la suerte de poder acercarme a la Red pública hostelera.

Es imaginable la ilusión y el agradecimiento que siento porque tan fundamental profesión en Paradores, uno de sus más importantes pilares sin duda, me distinga con su cariño que puedo asegurar es ampliamente correspondido por mi parte.

Agradezco muy especialmente las palabras de presentación de su Vicepresidente, el excelente Jefe de Cocina Timoteo Gutiérrez; son estas:

“Hablar del amor a Paradores es hacerlo en la persona de Enrique Vales Villa, su vida, al igual que la mayoría de nosotros, está ligada a esta nuestra empresa, y nadie mejor que él ha vivido los avatares gastron6micos que se han ido sucediendo a troves de este tiempo. Es un texto precioso, cargado de cariño y afecto hacia una profesi6n y unas personas, la mayoría de las veces desconocidas, que cada día más, y gracias a gente como Enrique se nos respeta y se valora nuestro trabajo. Por lo tanto amigo Enrique, gracias por tu afecto y tu fidelidad con esta nuestra casa que también es la tuya. Sabes que en esta revista tienes a tu disposición un apartado para hablar de nuestra pasión, el amor a la cocina de tus vivencias seguro que aprenderemos”.

A continuación, y aunque aconsejo leer la Revista completa, para facilitaros la lectura del artículo, lo transcribo aquí, y dada la coincidencia en las fechas, aprovecho para deciros que precisamente hoy día 8 de marzo (día de la mujer trabajadora), y el 9 y 10 la Asociación de Cociner@s de Paradores celebrará su XXVI ASAMBLEA, esta vez en Mora de Toledo, y por vez primera vez fuera de un establecimiento de Paradores.

“¡DE PARADORES SEÑOR!... LA COCINA GENEROSA


Admiro profundamente la profesión de cocinero, de cocinera.

Seguramente ya desde aquellos finales de los años 50 en los que en el seno de mi humilde familia perseguía a mi madre para que me hiciera croquetas, (quizá el manjar que me lleve más directamente y más rápido a lo más profundo de mi ser). Mi madre, harta de trabajar pero condescendiente y cómplice con la humildad de la harina y la leche, y la generosidad y el talento de hacerlas a cualquier hora, de dejarlas, ya pasados los años encima del fogón, frías como las prefiero, para cuando llegara, tarde, adolescente, de ir conociendo la vida, o envueltas para el campamento de Getafe donde hacía la instrucción militar, o después… o siempre.

Quizá esos principios fueran definitivos para poder valorar, enamorarme, de esa disposición de albergar, de cocina siempre abierta, de comedor de familia que encontrara en Paradores hace más de cuarenta años.


Difícil encontrar una profesión más generosa que la de dejarse las pestañas en los fogones para algo tan perecedero pero tan imprescindible, tan de supervivencia y de disfrute a la vez. Para que los demás seamos felices en la mesa.  Admiro profundamente la profesión de cocinero, de cocinera. Y de no haber ido mi vida por otros derroteros, circunstanciales, hubiera podido ser una maravillosa profesión elegida.

No participo sin embargo de esta fiebre de última hora, casi en cualquier parte, de intentar convertir a cualquiera que se ponga delante de un fogón en una estrella al estilo hollywodense. De hacernos creer que cualquier cosa vale por aquello de que lleve delante un “by” de… Quizá porque mi concepto de la cocina, como escribía antes, nació totalmente alejado del esnobismo, del glamour y de lo mediático, quizá porque encuentre mucha trampa, mucho oropel, mucha ambición y por tanto poca generosidad, en esa cocina bajo las mentirosas luces de los focos, quizá porque piense que no tenga que ver nada con aquellas croquetas del Madrid de mi infancia.

Sin embargo en Paradores encontré pronto, en su esencia, la extensión de la cocina de mi casa. Un inmenso grupo entonces, de grandísimos profesionales que ponían a disposición de España, y de quienes quisieran venir a visitarlo lo mejor de la mesa del país, lo más cercano, lo mejor de cada tierra y con la más genuina puesta en escena  ¡Cocina de Paradores!

Lógicamente sabíamos, sabemos, que detrás de esas puertas mágicas oscilantes en cada Comedor de Paradores se hallan personas con nombres y apellidos, cuadrillas dirigidas por los más grandes cocineros, los más grandes formadores de la historia de la gastronomía española durante más de ochenta años; podría poner aquí unos cuantos como ejemplo, pero iría contra la esencia del artículo, contra la tremenda generosidad de todas estas personas que, históricamente, se han sentido orgullosas de hacer  ¡Cocina de Paradores!

Hace mucho tiempo que deseaba escribir este humilde artículo pero las circunstancias de la vida han colaborado a que lo fuera dejando. Esta madrugada, afectado por un gran resfriado, me he pasado la lista de cosas pendientes y en primer lugar estaba esta expresión, este agradecimiento que deseaba hacer a la generosidad de la cocina.

Quizá por ello, cuando me he medio dormido entre paracetamoles y codeínas, he tenido un sueño en el que juntaba el teatro, otra de mis grandes pasiones como la Cocina de Paradores, la cocina y el teatro que tan juntos están siempre, mise en scene, mise en plat…

En mi sueño veía a un alto mandatario, quizá un presidente o una presidenta (no lo distinguía bien, los presidentes en mis sueños siempre son confusos, y siempre muy alejados de los presidentes de mis sueños) de mi querida Red pública hostelera, que visitaba una espléndida cocina, toda repleta de profesionales de blanco inmaculado y verde en algún lugar, con esa “P” que amo desde niño en los gorros en las mangas, y les daba una vacua charla sobre las supuestas excelencias de la cocina de autor, con nombre y apellido. Ellos, ellas, con los brazos cruzados escruchana pacientes y al terminar le ofrecían un plato para que se deleitase con lo que contenía, el directivo, maravillado, relamiéndose (si es que los presidentes se relamen) exclamaba al finalizar: ¡Maravilloso! Y preguntaba ¿Quién es el autor?, y ellos, ellas, los cocineros de mi infancia, se miraban complices, y todos a una, respondían “!Es Paradores señor!”. Insistía, “ya pero ¿Quién es el autor?!, “¡Es Paradores señor!”.

Entonces el mandatario comenzaba una gira por preciosas cocinas en casas rodeadas de montañas, de mares, de bosques, de monumentos y siempre hacía la misma pregunta. “¿Quién es el autor?” Y todos, como en una asociación por la generosidad por la tradición, por la calidad, por la leyenda, por el esfuerzo, siempre respondían de igual manera “!Es Paradores, señor!”.

Entonces, a duras penas, comprendió que debía promocionar aquello, que tenía que fomentar, favorecer, reabrir comedores, escuelas de hostelería, cocinas en la mítica red pública española para que aquellas estrellas anónimas por voluntad, por generosidad, ya en la madurez de sus vidas, pasaran lo mejor de sus fogones a toda esa juventud de gorros menos almidonados, para que Paradores siguiera brillando con luz propia, con la luz generosa que le aportaban todos.

Y entonces inventó un logo “blindado” con el tejadillo (boca arriba) y la “P”, brillante, que pusieron sobre cada puerta batiente de cada Cocina en cada Comedor Restaurante de cada localidad; decía: “COCINA DE PARADORES! LAS ESTRELLAS ESTÁN TRABAJANDO”.

(Dedicado a todas aquellas personas que desde las coicnas de Paradores hayan hecho alguna vez algo para nuestra felicidad, para nuestra vida, para nuestro crecimiento… como las croquetas de mi madre)”


domingo, 30 de julio de 2017

" ALGUNOS PARADORES DE ESPAÑA SIGUEN HOMENAJEADO EN SUS PUERTAS A RODRIGO RATO: (Carta abierta a su Presidenta)”




    «Al rey la hacienda y la vida se ha de dar,

    pero el honor es patrimonio del alma,

    y el alma sólo es de Dios...»

("El Alcalde Zalamea"; Calderón de la Barca)




Doña María Ángeles Alarcó Canosa

Presidenta de Paradores de Turismo de España

Calle José Abascal, 2 - 4

28003 Madrid


 


Distinguida señora:




En su última visita al Parador de Vilalba (Lugo), concretamente el pasado día 27 de los corrientes para conmemorar el 50 Aniversario de la Torre dos Andrade (edificación patrimonial histórica construida en la época de Fernán Pérez de Andrade, entre el 1370 y 1380), y que el día 25 de julio de 1967 fuera inaugurada como Parador de Vilalba, habrá usted podido observar, pues es muy visible, cómo en la puerta de entrada al Parador, adosada a la Torre, y junto a otra placa que la califica Como “Civia” (un paréntesis, si me permite, para expresarle mi incomprensión ante que semejante monumento histórico no haya merecido de sus extrañas segmentaciones la de “Esentia”, según usted “hoteles monumentales e históricos”…, pero no es este el asunto que deseo comunicarle, ni rogarle ahora) se halla una placa enorme, de bronce, con el escudo Constitucional de España, que conmemora la inauguración, no de la Torre como Parador, sino la del edificio anexo, que lo fue en el año 2000, por parte de D. Rodrigo de Rato y Figaredo, en aquellas fechas Vicepresidente segundo del Gobierno español, Ministro de Economía y Hacienda, y desconozco, sin que sea esto lo más significativo ni mucho menos en lo que nos ocupa, si todavía en esa fecha esposo suyo.


No deseo entrar en esta petición que le dirijo, en mi consideración de si resultaría ético ni oportuno para PARADORES o no, que la ex esposa de un político que además después ha ostentado otros puestos, como por ejemplo el de Director Gerente del Fondo Monetario Internacional o el de presidente de Cajamadrid/Bankia con toda una serie de avatares y connotaciones que cotidianamente nos han ofrecido y vienen ofreciendo en los medios informativos, venga desde 2012 siendo la máxima representante de tan noble y prestigiosa empresa pública desde 1928. Tengo mi opinión al respecto naturalmente, pero no es sobre ese aspecto de lo que deseo hacerle la petición.



Vaya por delante que siempre que me refiero y refiera las andanzas y actuaciones del señor Rodrigo Rato dentro y fuera del Gobierno de España antepongo el calificativo de SUPUESTAMENTE. No porque no conozca la actualidad, sino porque desconozco si existen, deben existir o existirán sentencias firmes al respecto de lo que nos informan, y, tengo la sensación personal de que actualmente en este país que tanto amo, es más fácil que acabe perjudicado un insignificante ciudadano por expresar su opinión, que otras personas de mucho más poder que, supuestamente, han hecho polvo la economía del país. Pero ya digo que esto es una opinión personal que, a lo mejor, no corresponde con la realidad.



En todo caso, hemos podido leer en muchos medios y noticias que el señor Rodrigo Rato, entre otras cosas estaría siendo investigado porque, supuestamente, durante el ejercicio de su cargos y valiéndose de ellos imponía a empresas como PARADORES que contrataran sus servicios y adjudicaciones con Sociedades suyas (del señor Rato quiero decir) o de su familia. Como, por tan solo poner un ejemplo, explica este artículo del Diario “El Mundo” al que le dejo enlace.



No deseo profundizar más señora Alarcó, pues para lo que deseo rogarle encarecidamente creo que esta ya podría ser suficiente argumentación, pero es evidente y esperable que una señora de su categoría, tan puesta al día, y supongo que tan preocupada tanto por PARADORES como por una persona que, en definitiva, fue de su familia, las conocerá más detalladas, y más fiables, que yo, que como le decía anteriormente a todo le antepongo SUPUESTAMENTE.



La situación para la ciudadanía española, y particularmente para los clientes de PARADORES de tener que atravesar las puertas de varios de ellos, (pues la circunstancia del Parador de Vilalba no es aislada; existen placas en el mismo sentido en el Parador de Plasencia y otros), como puede comprender es muy agraviante. Resulta en mi opinión de una falta de respeto grande al cliente, y  que, desde mi punto de vista, va muchísimo más lejos que lo que le comentaba y pedía sobre los vasos de mi carta anterior. Pero sin embargo la solución es mucho más sencilla y económica. Ya que los vasos son muchos, el gasto está hecho, etc.


Pero estas agraviantes placas, estos “homenajes permanentes” que, en no pocos casos crean indignación, son facilísimas de retirar: no tiene usted más que preguntar a su equipo -desde las direcciones regionales de Paradores se lo podrían decir, por ejemplo-, en qué Paradores figuran, y ordenar al personal de mantenimiento que las retire. No lleva más de una mañana y opino que sería usted la primera que se haría un favor.



Es cierto que a veces nos duele deshacernos, a mí el primero, de recuerdos de familia, pero es que hay recuerdos que es mejor que no lo hagan.



Y para finalizar, si me permite quiero confiarle una reflexión que me hacía el otro día frente a otra placa en Vilalba: la que figura en la casa de D. Manuel Fraga Iribarne, de quien como sabe entre las cosas más conocidas y destacadas de su biografía política, además de ser el creador de los inicios del Partido Político al que pertenecía (no sé si pertenece) el señor Rodrigo Rato, y el Gobierno que la ha puesto usted al frente de PARADORES, se le recuerda como el gran “reimpulsor” de la Red de Paradores de Turismo de España, y del turismo español de aquella época.



Yo nunca he coincidido con la ideología de Alianza Popular ni la del Partido Popular, pero tuve la ocasión de conocer, por motivos que no vienen al caso, muy cercana y reiteradamente tanto al señor Fraga como a su señora, Carmen Estévez (que descansen en paz), mujer de gran discreción, y de Verín –Ourense- (le digo esto porque allí, bajó un pesudoparador pequeñísimo (casi como la Torre dos Andrade) y desde mi punto de vista insostenible, inaugurado recientemente, está ese precioso pazo-parador de “Verín Monterrei” ¡que solo abren tres meses al año¡, y que también hace unos meses cumplió su 50 Aniversario. Y no sé si tendrá usted pensado hacer lo mismo que en Vilalba, pero estoy seguro de que sería un gran homenaje para esta señora que si va a su tierra haya retirado ya las placas del señor Rato.



En el Parador de Verín no existe afortunadamente. Hay otra a la entrada que también agravia mucho a la clientela por lo que significa gastronómicamente esta etapa suya, dice: “enxebre”, pero claro no es lo mismo.



Bueno, pues frente a la casa de Fraga pensaba “¡Madre mía, si Fraga levantara la cabeza y se viera en la misma placa del Parador de Vilalba junto al nombre de Rodrigo Rato! (es preciso recordar que él por entonces era presidente de la Xunta de Galicia, y no se conocía del señor Rato lo que nos cuentan hoy). Estoy en la posibilidad de asegurarle que si hubiera vivido, no hubiera podido ir usted a celebrar el 50 Aniversario a Vilalba, pues cuando se enfadaba, y lo hacía con frecuencia, decía muy alto unas cosas muy difíciles de escuchar ¡Y me cuenta un amigo que lee en la prensa que propuso usted poner a la Torre dos Andrade el nombre de Fraga Iribarne! Yo considero que, además de con los vivos, con los muertos hay que ser muy respetuosos, y cuando no pueden decidir hay que procurar no mezclarlos en según qué asuntos. Es una opinión.



Bueno presidenta, yo creo que va a coincidir usted conmigo y con otros muchos ciudadanos y clientes, y nos va a liberar de este trago al pasar por la puerta de algunos Paradores. Se puede hacer con celeridad y discreción. No son muchas.



Muchas gracias por su atención, y un saludo cordial.

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