De niño fui a unas colonias en Ávila para párvulos delgaduchos.
Volviendo de bañarnos en el río, vi en la puerta de una Casa preciosa, una armadura que me asustó y me atrajo. Me quedé embobado mirándola.
Me contó mi maestro qué Palacio era, le llamó Parador. Nació en mi una ilusión. Desde entonces soy amigo íntimo de la armadura de la entrada, me hago llamar "raimundo de borgoña", vivo enamorado de ese tesoro español llamado "PARADORES", y para compartirlos con vosotros estoy aquí...
Como apuntan el encabezado de mi blog, y el artículo del mismo "Mi primera vez", una experiencia personal vivida y mantenida desde casi niño, hace muchos años, al paso de muchos años (disculpenme, por favor, las redundancias) dio lugar después de otros muchos años, a que crease este blog para poder ecribir a quien quisiera leerlo, para poder "contagiar" a quien deseara intentarlo, ese afecto por algo que durante mucho tiempo ha sido y que, desgraciadamente (y no me cabe la menor duda que ya para siempre) ha dejado de ser, de una forma tan agraviante, indignante, ¿irregular? etc. como puede leerse en el artículo de más abajo, que no he escrito yo, y que recoge lo que de PARADORES expresa (suponemos naturalmente que no es todo, sino una pequeña parte de la cuestión que resume el "modus operandi") el Tribunal de Cuentas del Estado (Paradores, ya saben, también es del Estado...).
Comencé el blog con aquella intención que decía al principio, pero ya cuando empujaron a la presidencia de Paradores a Doña Ángela Alarcó Canosa (PP) ex mujer de D. Rodrigo Rato, y la mantuvieron en ella sieta años. O cuando la sustituyó hasta hace algo más de un mes D.Oscar López Águeda (PSOE), actual director del Gabinete del presidente del Gobierno, entendí que como persona que quiero a la Casa y la plantilla de trabajadores y trabajadoras que la sujeta en cualquier situación desde los establecimientos a pesar de la gestión directiva de sus servicios centrales, debía también expresar mi opinión, mi criterio, sobre esta situación tan nefasta y perjudicial para "la gran familia de trabajadoras y trabajadores", para los clientes, y, naturalmente para la ciudadanía y el país. No debemos olvidar que estamos hablando de una empresa pública hostelera atendida también con dinero de los Presupuestos Generales del Estado.
También pensé que además de mí, para expresar la parte bonita y conocida de los castillos, los palacios, los conventos, ya existen muchas otras personas, y sobre todo mucho marketing pagado desde la empresa.
Por todo ello resulta muy disgustante leer de la Casa que uno quiere unos aspectos tan adversos y tan instalados como no corregidos de PARADORES. Y además comprender que da igual que esté como jefe máximo de la Casa y la cosa D. Mariano Rajoy que D. Pedro Sánchez.
No tengo muchas esperanza sobre ello por tanto, pero D. Pedro Sánchez ha nombrado el paasado 28 de julio un nuevo presidente de Paradores. Se trata de D. Pedro Saura (que hasta ese momento había sido su Secretario de Estado de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana en su Gobierno), que quizá pueda convencer al presidente del Gobierno de España de que estas cosas no deben seguir pasando en ni en PARADORES ni en en un país en democracia.
En fin. En todo caso, si hay algo que me queda claro, es que los trabajadores y trabajadoras de PARADORES deberían perder ese entraño e inmovilizador miedo que parecen tener a que esta empresa deje de ser pública. No tienen más que leer el informe de Tribunal de Cuentas.
¿Cómo podría hacerse todo eso con una empresa que no lo fuera? Y una duda reflexión: ¿No les interesará mucho a los distintos gobiernos que lo siga siendo para poder seguir manteniendo ese "margen de maniobra" del que nos informan?
“Un informe del organismo fiscalizador revela una gestión deficitaria de la contratación de altos cargos y trabajadores de Paradores.
Por REVISTA80DIAS.ES
12/07/2021 - 6 minutos de lectura
El Tribunal de Cuentas (TCu), el alto organismo que vigila el uso de los fondos públicos por el Estado español y sus empresas, desmenuza en un informe la caótica gestión de los empleados de Paradores durante 2016 y 2017. El TCu detalla expedientes de altos cargos en los que no figuran sus cualificaciones profesionales ni la aprobación previa de la Abogacía del Estado. O la contratación de empleados para los hoteles de forma oscura y sin responder a criterios de mérito o capacidad, entre otros.
El periodo analizado se corresponde con la etapa de Ángeles Alarcó en la presidencia de Paradores y el gobierno del Partido Popular de Mariano Rajoy, aunque también se realizan valoraciones sobre el primer año de Óscar López, el último presidente y nombrado jefe de gabinete del nuevo gobierno de Pedro Sánchez, al frente de la cadena de hoteles públicos.
Empleos en la alta dirección
El TCu refiere en su informe que Paradores es la empresa del sector patrimonial que más dietas paga a sus consejeros. En total, los componentes del Consejo de Administración se repartieron 189.723 euros en 2017, el 12% de todas las dietas por asistencias a reuniones del Consejo de las empresas patrimoniales del Estado. De esta manera, cada consejero de Paradores recibió una media de 11.994 euros de dieta. Un porcentaje de esta cantidad se ingresa en el Tesoro Público por mandato legal. Por su lado, el salario medio de los cargos directivos de paradores fue de 118.374 euros en ese año.
Sin embargo, la nota más llamativa del informe no se refiere al periodo de Ángeles Alarcó en la cúpula, sino al del último presidente, Óscar López, dirigente del PSOE y nombrado por el gobierno de Pedro Sánchez (PSOE). El Tribunal explica los curiosos movimientos que se produjeron en la alta dirección con la llegada de Óscar López. Por ejemplo, en 2018, el presidente entrante cesó a la Directora General de Paradores y nombró a Susana de la Rubia para este cargo. Sin embargo, de la Rubia fue cesada tres meses después de su nombramiento e indemnizada por no respetar el periodo de preaviso para despedirla. A De la Rubia se la envió como directora del Parador de Hondaribia con un contrato de trabajo temporal. De La Rubia ya había trabajado en la década de 1990 en Paradores como directora del Parador de Jarandilla de la Vera y otros cargos y también ha sido directora general de Turismo en el Principado de Asturias.
Un caso similar se produjo en septiembre de 2018, cuando se formalizó un contrato de alta dirección para el puesto de Directora Operativa, pero en noviembre (dos meses después), el presidente cesó a la persona nombrada. Dos días antes, a esta alta directiva se le había realizado un contrato temporal para ser directora del Parador de Monforte de Lemos.
Otra situación parecida se dio con el Secretario General y la Dirección de Comunicación, que Óscar López quiso convertir en puestos de alta dirección, pero desde la Dirección General de Patrimonio del Estado sólo se le permitió esta maniobra con la Dirección Operativa. La persona que se designó para este puesto había tenido un contrato temporal de relevo como director del Parador Monasterio de Corias, desde el 8 de octubre de 2014 hasta el 31 de octubre de 2016, otro contrato temporal de relevo como director del Parador de Antequera, desde el 1 de noviembre de 2016 hasta el 28 de diciembre, que, a su conclusión, se transformó en contrato indefinido.
El TCu concluye que este vaivén de nombramientos en la alta dirección “afecta a la estabilidad organizativa de la Sociedad”. Además, en otro apartado, el Tribunal llama la atención a Paradores por usar contratos temporales para los directores de Parador.
Con respecto a las contrataciones de altos directivos, el Tribunal señala otros defectos. Por ejemplo, en sus expedientes de contratación no constan los datos personales, los títulos académicos y la experiencia profesional que acrediten la idoneidad para el cargo de estas personas. Tampoco figura la conformidad previa para su contratación otorgada por la Dirección General de Patrimonio del Estado. Y los informes preceptivos de la Abogacía del Estado son posteriores a la fecha de formalización de las adendas de los contratos. Es decir, Paradores se ha saltado sistemáticamente la dación de cuenta a los organismos estatales que deben verificar la necesidad de las contrataciones y su legalidad. Y esto es predicable de la etapa del PP como de la actual del PSOE.
El Tribunal también hace una breve radiografía de la estructura laboral de Paradores. La plantilla está compuesta por un 57% de mujeres. Pero cuando se va a las direcciones de los hoteles, sólo el 45% de mujeres ocupan este cargo. Y en los servicios centrales de la empresa, sólo un tercio de las mujeres tienen un puesto directivo. Así que Paradores repite una estructura laboral que abunda en el sector turístico, donde las mujeres sólo suponen el 20% de los puestos de decisión. El turismo es un mundo de hombres.
Resto de empleados
El Tribunal de Cuentas sigue analizando en su informe otras cuestiones que afectan al resto de trabajadores de Paradores. Una de las más importantes es el uso de la temporalidad en la cadena pública de alojamientos para contratar al personal de los hoteles. De los 5.407 empleados de la cadena en 2017, el 33% eran temporales. Es una práctica habitual en el sector hotelero, que depende de las temporadas vacacionales y, en función de ellas, contrata a los trabajadores.
Sin embargo, el TCu afea a Paradores los métodos de contratación, que se “realiza en virtud de bolsas de trabajo no documentadas que tiene cada Parador en las que están incluidas las personas a las que acude cuando lo precisa de forma que, a lo largo de varios años, se concatenan contratos mensuales de duración inferior al año”. Para el Tribunal este método es un riesgo legal, pues estos contratos se podrían considerar el fraude de ley y los tribunales podrían convertirlos en fijos a tiempo parcial, con las consiguientes indemnizaciones para los trabajadores.
El Tribunal señala otra práctica curiosa. Si se piensa en un director de Parador, la imaginación representa a un profesional con una estabilidad laboral. Parece que esos tiempos también pasaron. El TCu destaca que Paradores realiza contratos temporales a los directores de sus alojamientos, como el de la directora del Parador de las Cañadas del Teide, entre otros.
Sobre los trabajadores, el Tribunal refiere que Paradores acumula más del 90% del colectivo de empleados que ha percibido salarios inferiores a 27.000 euros “debido a la elevada temporalidad de contratos a tiempo parcial y contratos de corta duración”. El organismo que audita las cuentas públicas indica que el salario medio entre los trabajadores de Paradores fue de 11.799,67 euros en 2017 o 983 euros mensuales (en 12 pagas). Otro mito enterrado: el de que trabajar en Paradores es sinónimo de buenas condiciones laborales.
En la página 189 del informe, el Tribunal de Cuentas pinta con frialdad y crudeza la situación laboral de la empresa pública: “el salario medio de Paradores se encuentra cercano a los 12.000 euros debido a que casi el 93% de la plantilla se sitúa en el tramo retributivo inferior a los 27.000 euros, en torno al 5,9 % de los empleados percibieron entre 27.000 y 54.000 euros, el 1 % de los trabajadores recibieron retribuciones entre los 54.000 y los 90.000 euros y por encima de ese importe se halla el personal de alta dirección, así como otros directores y titulados”.
Por último, el TCu llama la atención sobre el incumplimiento de la ley de contratos públicos en la contratación de servicios exteriores, en concreto de varios despachos de abogados. El Tribunal indica que estos contratos se renovaban año a año sin concurso público y además se fragmentaron en cantidades pequeñas para evitar cumplir la Ley de Contratos del Sector Público.
Paradores presentó alegaciones ante las conclusiones del Tribunal de Cuentas, pero el alto organismo no las ha tenido en cuenta y no ha modificado ninguna de estas cuestiones.”
En
definitiva este no es más que un blog humilde de 148.879 lecturas hasta
el momento qeu escribo esto. Pero vivimos en un mundo en el que las noticias
son muy fugaces por importante que sean, y no está de más que queden
expuestas en varios lugares. Pues si alguna vez extireran ganas, y voluntad, de resolver
todo esto. O, por lo menos que no caiga del todo en el olvido.
“Meten gente nueva,
con contratos a media jornada de 15 días, en departamentos donde se han
jubilado el 75 por ciento de la plantilla, vamos que de la casa quedamos 2-3,
con palizas diarias de trabajo, con gente que no sabe ni doblar una toalla, ni
llevar una bandeja ni pelar un melón, todos con contratos de ayudantes por
supuesto.”
"Qué pasa que tiene que
suceder alguna desgracia para que alguien le meta mano a esto? Al final la
responsabilidad directa va para los jefes (muchos acaban con depresiones o directamente
con excedencias) y el resto comiendo cada día mierda con una pala en un
ambiente de trabajo que os podéis imaginar.”
“Siempre hay que poner
a los compañeros como escudo, pero muchos no podemos permitirnos el lujo de
perder la fuente de ingresos, de recibir represalias... igual que hay límites,
ya que antes de la pandemia estábamos mal pero ahora...”
“Espero equivocarme
pero está pandemia va a ser la ruina para muchos compañer@s, en qué me baso? :
A causa de la presión y el estrés, cuántos van a necesitar ayuda psicológica y
psiquiátrica?, lo que vendrá acompañado de bajas por enfermedad, en éste punto
a la empresa si dichas bajas son de larga duración, no le importara coger nuevo
personal con contratos basura y hará todo lo posible por irse deshaciendo del
personal que ha tenido que estar de baja, cuando estos se den nuevamente de
alta, con astucia y artimañas sin importar los años que lleves en Paradores…”
Antes de
proseguir con lo que deseo escribir quería aportar para quien pueda tener el
interés en leerlo, que dado que hoy en día vivimos de “titulares” en la información, y por tanto
bastante desinformados; nos han hecho “vagos” para leer, no para nuestro bien,
claro, pero que muchas cuestiones necesitan ser argumentadas para ser más conocidas
y respetadas, y eso no se hace con “titulares”. Por ello pido disculpas por la
imprescindible extensión de mi artículo. Que, por otra parte, puede leerse en
veces.
Y también que
desde que cumplí 14 años hasta los 67 actuales me he identificado, manifestado,
votado y comportado, como una persona progresista, como un hombre de izquierda,
como no podría ser en mi de otra manera viniendo de donde vengo, y siendo quien
soy.
Es decir
que, en teoría, debería estar más contento ahora con la actual presidencia de PARADORES, que con la que durante siete años, anterior a esta, ocupó Doña
Ángeles Alarcó Canosa, ex esposa de D. Rodrigo Rato. Pero pasados ya un año y
dos meses de ese relevo y más en estos momentos que vivimos, la cuestión no me encaja.
Aclarado esto,
quiero decir que si existiera para mí solo una palabra vinculada a la historia
de la Red de Paradores de Turismo de España, sería “nobleza”. Y no me refiero a
la acepción del término en lo que el diccionario define como “clase social
formada por las personas que poseen títulos nobiliarios concedidos por el rey o
heredados de sus antepasados.” (aunque pudiera considerarse así, pues Paradores
fue creada destinada a estas clases, y ocupados durante muchos años de su
historia casi en exclusiva por ellas, por millonarios, y después por
extranjeros, cuyo cambio de su moneda con la nuestra les hacía posible alojarse con gran soltura donde
los españoles “normales” no pisaban más que para trabajar y atenderles). Pero, afortunadamente,
eso pasó, (ahora esa “nobleza” no frecuernta los Paradores, y solo los más "trabajadores" pasean por Paradores cuando les sacan a hacer campañas mediáticas y fotos dentro y fuera de los establecimientos). Es
sabido que estas clases no son muy dadas a mezclarse con las clases medias que con el tiempo
ha ido teniendo acceso a la Red pública.
Yo me
refiero aquí a ese otro concepto de la palabra nobleza, que la señala como un
valor que define a una persona o institución como generosa, digna de
estimación, no grosera, y carente de malos sentimientos o de conductas
enrevesadas, por ejemplo.
Desgraciada
pero inevitablemente, como empresa pública al uso en este país, PARADORES siempre
ha estado muy politizada. También desde la llegada de la democracia ha
continuado muy jerarquizada verticalmente, y sus cargos más relevantes siempre
han coincidido con el color y la cercanía y/o amistad del partido en el poder,
y lamentablemente, con el paso del tiempo cada vez ha llegado esa politización más
allá de las cúpulas directivas; a los propios establecimientos, y dentro de
ellos incluso, a estamentos profesionales menos relevantes orgánicamente que
sus direcciones. Irremediablemente,
sin duda, y en mi criterio no sin intención, este concepto de nobleza al que me
refiero se ha ido perdiendo en Paradores de una forma tremenda y considerable, solo
comparable a la pérdida de calidad, que, igualmente antes los definía, hasta
quedar convertida la Red que he amado y amo -ahora bastante a mi pesar- (hay
amores que hacen daño de los que cuesta olvidar su historia), en una cadena
hotelera tan normal y corriente como puede serlo cualquiera otra de España, si
no fuera por sus dos grandes valores: la edificaciones y enclaves donde se hallan
una gran parte de sus establecimientos, privilegio también de la política.
Y sobre todo
y ante todo una residual forma de hacer, de un saber hacer (eso que ahora
llaman “know-how”) de parte de sus trabajadores y trabajadoras (a esos que
algunos llamamos “la gran familia” sin serlo), que aunque ya es muy pequeñita, son
todavía capaces de traslucir la esencia que heredaron en otro tiempo, de sus
mayores, y de un tipo de formación profesional ya inexistente en la Red. Naturalmente
me refiero al “know-how”, al saber hacer, de esas trabajadoras y trabajadores, no
al de empresa, que desde mi punto de vista y opinión, desapareció hace tiempo, quedándose
en una melé, una confusión o embrollo de acciones y bandazos con muy diferentes
resultados dependiendo de quiénes los políticos de turno hayan sentado en los
sillones de la Red y sus establecimientos incluso. Y sobre todo mucho
marketing, mucho cartel, mucho postureo caro. No hay problema, paga el pueblo.
En mi
opinión, este difícil verano para todo el mundo no solo para los mandatarios de
Paradores, yo tengo la sensación, y el dolor, de que La Red, más que
sobrevolada por los políticos, hubiese estado “intervenida” . Quizá no sea
baladí la incorporación por parte del presidente del Gobierno al jefe de sus redes sociales (pinchar sobre cada enlace para acceder a noticias al respecto),
y otros miembros cercanos, al Consejo de Paradores, que pudieran ser de gran
agradecimiento y ayuda para unos intereses que, en mi opinión, han estado muy
bien definidos, aunque también desde mi punto de vista otra vez, y esta de forma
muy severa, el fin no haya justificado los medios en tiempo de esta terrible pandemia.
A principios
de junio, unos días antes de la calculada apertura de casi 100 establecimientos
de PARADORES repartidos por toda España y sus islas, y la apertura de las
fronteras al turismo internacional (que ya sabían que no llegaría dado nuestro
índice de contagios de Covid19), el presidente del Gobierno anuncia que como
los mayores no vamos a poder viajar en verano, y aún menos los que padezcamos patologías
que nos hagan aún más vulnerables, y tampoco lo vamos a poder hacer en otoño (resulta una actitud visionaria esta, o quizá lógica y consecuente con la
nefasta gestión política de la pandemia que habían realizado hasta entonces y
que iban a continuar realizando en España en verano hasta convertirnos
actualmente en el primer país europeo más afectado, noveno en la lista de
contagios e inmediatamente detrás de Perú a la fecha que esto escribo¡¡), de la
partida presupuestaria destinada al IMSERSO para el programa de viajes de
mayores, iban a detraer más de 200 millones de euros para subvencionar “y agradecer”
el esfuerzo que los sanitarios y los Cuerpos y Fuerzas de seguridad del Estado,
que habían permanecido tan expuestos por la pandemia, pudieran viajar.
Unos días
después el Presidente de Paradores, Oscar López, declara que el Gobierno va a reducir elcanon anual que le cobra a Paradores hasta 2025; que en 2020 solo pagará 1.000.000
de euros en vez de los 9.000.000 millones más el porcentaje de beneficios que
venía pagando, y así sucesiva y ascendentemente hasta 2025, Un ahorro algo
superior a los 20.000.000 millones de euros para la empresa estatal en los
próximos cuatro años.
A mí me
parece espléndido y deseable, como no puede ser de otra manera, que los
sanitarios y las fuerzas de seguridad del estado tengan vacaciones en época de
pandemia y siempre. Pero me hubiese parecido mejor, que lejos de demagogias interesadas, con
esa “reorientación” de millones destinados a atender socialmente a los mayores
del país, les hubieran agradecido de verdad su labor en la que les viene encima
a estos colectivos, colaborando a apoyarles en sus puestos de trabajo, mejorando
sus instalaciones, dotándoles del material necesario para trabajar con
seguridad, contratando personal, convocando oposiciones… en definitiva
creándoles una cierta seguridad de trabajo y vida; que seguro que las
vacaciones ya se las hubieran resuelto ellos. Pues, si no, todo se queda en
aplausos a las 20 horas. Y los “mayores encerrados” en verano y en invierno, hubiésemos
considerado mejor empleado nuestro dinero público, el que sale de nuestros
impuestos, pues les hubiese beneficiado a los profesionales y a nosotros en lo
que ya se sabía que se iba a producir.
Pero, claro
está, con eso no conseguían poner “el cebo” a una cantidad ingente de personas
que habitualmente no se alojan en Paradores, que tenían necesidad de airearse
como fuera, y que se iban a convertir en turismo nacional. Todo queda en Casa…
como los mayores y las personas de alto riesgo.
Unos días más
tardes el presidente de Paradores confirma la fecha de apertura de la Red al
completo, e improvisan una nueva palabra: “VERANEADORES”, que no habían
contemplado dentro de esa campaña tan simplista, y seguro que millonaria, de
utilizar para cada mes del año un calificativo añadiéndoles el sufijo “-ores”
para adjudicárselo a PARADORES y relacionarlo con ellos. “VERANEADORES” no
estaba incluida, claro, en ninguna de las 12 hojas de su calendario 2020.
En este
punto deseo expresar que la orientación estrictamente comercial de la cuestión
no merece otra cosa distinta que la enhorabuena dado el resultado, y que
intentando abstraernos de todo lo que ha sucedido en PARADORES en estos meses,
y lo que quede, a base de tirar las tarifas,etc. ayudada por lo que yo
considero una campaña de publicidad tan engañosa como innoble, ha conseguido el
resultado planificado por el Estado con sus propios hoteles (esos que dice el
presidente de Paradores que son nuestros, de los mayores también).
Desgraciadamente
los hoteleros privados que se han atrevido a abrir, no han conseguido más que
pérdidas. Pero ya es sabido: el que tiene la sartén por el mango y las cocinas
también y a quienes tienen que dejarse el pellejo en ellas, o en estos momentos
algo más, y en cualquier otro departamento de la Red, hace lo que quiere. Más
allá, reitero, de que el fin no justifique los medios (pocos).
(Procedimiento de limpieza de una habitación similar a las de Paradores, en un mes de julio de año sin Coronavirus. Solo lo expongo por el tiempo de trabajo de la camarera).
Creo, estoy
seguro, de que hubiese sido ese un buen momento para que el presidente de la Red
y su cuerpo directivo alrededor, en el ejercicio de la nobleza, hubiese dicho
algo así como vamos a abrir la Red de Paradores al completo aunque más allá de
la economía, los momentos sanitarios son muy difíciles, peligrosos y confusos,
y precisamente por eso, les advertimos de que el turismo seguro no existe con
una pandemia y España a la cabeza de ella.
Que nosotros
vamos a adoptar las medidas que podamos con una plantilla con 1000 miembros
menos; que nuestra consigna es no contratar personal o contratar lo menos
posible pues la mayoría de nuestros trabajadores también tienen derecho a
vacaciones que, lógicamente, no nos han “regalado”. Que, como saben nuestros
clientes fieles (que es distinto a “fidelizados” por una tarjeta que les han
hecho probablemente la única vez que han estado y vayan a estar, pero que,
claro, les viene de perlas al marketing para las estadísticas, el bulto y la
posverdad) una gran parte de nuestros establecimientos están muy necesitados de
reformas profundas en instalaciones fundamentales.
Que nuestra excelente
plantilla, aunque es el valor que nos saca adelante siempre, está compuesta en gran
parte de trabajadores y trabajadoras que reúne una media de edad alta,
arriesgada, que todos, jóvenes y mayores, son muy pocos y pocas para los que necesitaríamos
siempre para atenderles, pero ahora son muchos menos con lo que se debe hacer. Que
les garantizamos que lo van a intentar dejándose si es preciso la salud física
y psíquica en ello, si es que, desafortunadamente, no se dejan algo más.
Que vamos a comprar
todo lo que haga falta (Paradores compradores. En Paradores comprar es una
palabra y una actitud que parece, por lo demostrado en su historia, gustar mucho
en las alturas), y que van a encontrar ustedes unas pequeñas mamparas en las
recepciones, mascarillas y gel hidroalcohólico a placer. Y que trataremos de
mantener la mayor pulcritud posible con el escaso personal de que contamos en
relación con el que necesitaríamos.
Que las
distancias y las medidas de seguridad que nos han informado a todos, deberán
mantenerlas ustedes con lo poco que podremos ayudar nosotros, pues PARADORES no
fue construida ni organizada pensando en una pandemia, ni tan siquiera en la de
la mal llamada, (pues fue de Kansas) Gripe Española que sucedió 10 años antes
de su creación, ni en la superpoblación que actualmente tiene España.
Que, por
tanto, PARADORES no es un turismo más seguro ni menos que otros, si acaso,
dependiendo de dónde se encuentren estarán más o menos expuestos ustedes al
virus. Pero nosotros estamos deseando que vengan, y que sean obedientes con
nuestras instrucciones, y les proporcionaremos la estancia más feliz posible…
Por ejemplo
podría haber dicho eso o algo similar, pero cierto.
Desgraciadamente,
muy por el contrario se empiezan a utilizar titulares como “Paradores más
seguros que nunca”. Es decir que quienes llevan toda una vida veraneando,
hibernando, "puenteando" etc. en Paradores han estado más inseguros que en la macabra
pandemia en la que vivimos y no lo sabíamos ¡Pues vaya “know-how”! Menos mal
que hemos sobrevivido.
Se expanden
hasta la saciedad videos publicitarios imposibles, incluso donde se comprometen
(en estos tiempos en Paradores una imagen debería ser un compromiso) a que,
supongo que un miembro de recepción enguantado, sale a la puerta del Parador
cuando se llega, y pone una alfombrilla (supongo que pretendidamente desinfectante) para que las
ruedas de nuestro equipaje no contaminen el interior. Pero, por dios, si en
gran parte de los casos cuando no hay avalancha (que ha sido frecuentísima
según en qué Paradores, muchas veces completos al 100% de su alojamiento) tienen
que sustituir a la única persona que se halla en Recepción durante media hora
para que pueda comer o cenar. Cuando todo aquello que se iba a evitar en los
trámites en las recepciones se ha quedado en la mitad de la mitad, y cuando
justo por la mitad de las minipantallas protectoras y sin guardar distancia
alguna es por donde asoman la cabeza los numerosísimos clientes que acuden al
reclamo de la “minitarifa” y el “agradecimiento sanitario”, incluso entendiendo
por sanitario dentistas y ópticos, muy respetables, pero no desde luego del
estrés proclive a la primera línea de aguante. En el video, claro, nos muestran
una maravillosa parejita joven a dos metros de la recepción y solos…
Nos enseñan
distancias imposibles y “tempos” de hace medio siglo, cuando la realidad es que
una inmensa cantidad de personas que llegan lo hacen a las diez de la mañana o
antes, porque la clientela de cualquier lugar también necesita su propio “know-how”,
su propio saber hacer y estar, y eso, a menudo se adquiere por costumbre. Y no
comprenden unos, otros no están dispuestos a hacerlo, si van por primera vez a
hoteles “lujosos” por qué no pueden usar la piscina cuando quieran, y muchos no
lo respetan, y se producen aglomeraciones. Tampoco por qué tienen que desayunar
en turnos tan reducidos como media hora, y muchos, claro está, no lo respetan,
y discuten, y para discutir se acercan, claro, etc. Y además no se resuelven
bien estas circunstancias (sálvese quien pueda, ya que hablamos de casi 100
Paradores, y aquí es preciso no generalizar) pues el Manual… de Paradores repite hasta la
saciedad que ante todo y sobre todo el cliente tiene que irse contento ¿incluso
a riesgo de contagiar a quien sea? me pregunto yo. O de hacerlo con un trabajador o
trabajadora que se arriesgue a reprimirles?
Y nos
enseñan en el video las habitaciones, haciéndose por dos camareras de pisos
echando humo viricida por todas partes, y pegando etiquetas por doquier con una
parsimonia como de ballet clásico. Eso personalmente me resulta insultante
cuando hace décadas que, sin dejar de ir a Paradores, no he visto más que a una
camarera de piso haciendo la habitación, y además muchas habitaciones para la
misma, y en muchísimos casos bastante mayores, maltrechas, deslomadas, pues son
muchos los miles de camas que llevan a sus espaldas.
Y ahora una
sola igualmente –y porque no se puede poner ante la escasez, media- debería
hacer lo mismo de siempre pero con todo ese supuesto protocolo anticovid añadido. No sale
la ecuación. Y Ya no digamos con el improvisado tipo de cliente que, dada la
situación, utiliza Paradores como un resort, que no sale prácticamente de las
instalaciones, y cuando llega, antes de las diez en muchos casos, reitero, pide
su habitación, y claro, generalmente no se ha ido el cliente anterior, y si se
ha ido, el compañero o compañera de recepción, supongo que lo más amablemente
que pueden pues ya se conocen “la tostada” les urgen a las camareras que hagan la habitación,
y naturalmente la que echa humo es la destrozada trabajadora, pues es
absolutamente imposible dar para más. Y luego “la ceremonia de “etiqueteo”, que
naturalmente habrá costado lo suyo…las etiquetas me refiero, y que lleva su
tiempo...
El video
termina con las palabras del más alto mandatario de Paradores diciendo que están
preparados para ofrecernos la misma calidad y excelencia que les caracteriza
desde 1928. Eso desafortunadamente tampoco es cierto porque no puede serlo, y
me temo que ya no lo volverá a ser nunca más.
Desgraciadamente,
este apartado de las camareras de piso (sin querer decir, ni mucho menos, -imagínense
las imposibles distancias de los camareros y camareras de comedor que nos
promete el video, o los más de 40 grados que se pueden alcanzar frecuentemente
en las cocinas… etc-, que el resto de plantilla no haya sufrido y esté
sufriendo este, en mi opinión "intracaos"), es el que más me hace
sufrir, el que me parece más flagrante y menos “VERANEADORES”.
También parece
resultarles así a las organizaciones sindicales como UGT o CSIF que aunque
ya muy tarde, muy avanzado el verano se han hecho eco de ello. Imagino que
también lo habrá hecho en los medios CC.OO., otra fuerza sindical con
representación en Paradores, pero esa no lo aseguro porque no deseo exponer
aspectos que no haya comprobado. Me pregunto también en este punto si, aunque
hubiera sido por una vez –una vez tan grave y necesitada- no se podrían haber
cohesionado fuertemente todas las organizaciones sindicales con representación
en Paradores, más allá de otros intereses, para conseguir inmediatamente la
máxima protección de la plantilla y su descanso, en lugar de verse obligados en
tantas ocasiones a alargar sus jornadas ante el exceso de trabajo y la falta de
personal.
Y nos han
continuado hablando de distancias seguras en la hostelería, mientras nos
proponen “eventos para clientes selectos y exclusivos” con compra de entradas
en El Corte Inglés, y con “aforos muy reducidos”, y luego lo que vemos son algunos
comedores con una gran cantidad de personas cenando sentadas de dos en dos con
las espaldas prácticamente pegadas a los comensales de la mesa contigua. O actuaciones
musicales en algún ático abarrotado de personas, simplemente porque están al
aire libre. O bodas “altamente seguras” con varias mesas de 16 personas hombro
con hombro, etc. Naturalmente no en todos los paradores, sino “a demanda”.
En fin, para
qué continuar con esta descripción de temerarios despropósitos en mi opinión, que
realmente los trabajadores y trabajadoras sufren y conocen mejor que nadie.
Mi pregunta
sería ¿por qué en una plantilla de unos 3.000 trabajadores y trabajadoras estas cosas solo son
conocidas por quienes realmente tienen interés en dar un paso más allá y por
afecto a ellos y su historia y esfuerzo estamos más atentos? ¿por qué la mayoría de los
clientes se van, unos más contentos otros menos, viendo como los trabajadores están
exprimidos, (¿podríamos crear también Paradores Explotadores para un futuro calendario?) insuficientes, extenuados en casos, sin reflexionar en esto que en una
situación como ésta es tan evidente?
Opino que
hay aspectos en la vida que solo pueden silenciarse con sobornos o con miedo.
Lo primero queda para mí totalmente descartado en una plantilla en su mayoría tan
precaria, tan necesitada, tan cerca del mileurismo. Sin embargo, opino que la
palabra "miedo" debería haber sustituido a otras que “se han caído” del precioso
escudo de bronce, verde, con las vides diseñadas por Alberto Corazón.
Considero
que desde hace muchos años lo peor de Paradores es la gestión destalentada y enrevesada,
lo que yo he llamado algunas veces “gestión guillotina” de su mayor valor, de
sus recursos humanos (es necesario no incluir aquí a la recién nombrada
Directora de Recursos Humanos y Gestión del Talento, María del Rosario Gálvez,
a quien no ha dado tiempo a aplicar sus buenas prácticas, si las posee, si
tiene intención, y la dejan). Una gestión, desde mi punto de vista opresiva y
amedrentadora que en no pocas ocasiones ha puesto a quien sea de patitas en la
calle, independientemente de que luego los tribunales lo considerasen
improcedente y les obligase a dar altas cantidades indemnizatorias -es igual, paga
el pueblo-, y luego todo sigue como si nada, y la abultada fila de directoras
de recursos humanos (en su mayoría han sido mujeres) siguen en su sillón como si
nada, para acabar desfilando una tras otra. Estos despidos a propio intento, quizá premeditados, con castigo judicial después, en la judicatura tienen un nombre cuando se hace con dinero público, que quizá debiera empezar a utilizarse ya.
Para mí, en
mi opinión, solo actitudes como estas, y la necesidad que tenemos casi todos de
comer, pagar nuestros gastos más básicos, y sacar a nuestras familias adelante,
es lo que puede haber hecho que una plantilla, que incluso no hace mucho era
mucho más numerosa, en vez de unirse fuertemente contra lo que hayan padecido
injusto para ellos y sus compañeros y compañeras, hayan optado por seguir
desempeñando una amabilidad obligada, un silencio impuesto, un recuerdo de la
que, en otro tiempo fue sonrisa, y hoy resulta una mueca congelada. Aunque es
cierto que, a base supongo de mucho riesgo, y con valentía, cada vez pueden
verse más expresiones de trabajadores y trabajadoras que explican como pueden
en redes sociales el trato que reciben.
Y para
finalizar la operación, llego al “éxito” del verano, y para mí a las inquietantes
y desgraciadas preguntas que me hago.
Finalizado
agosto (que realmente no pone fin al verano) el presidente de la Red nos informa de lo que ya esperábamos: “Paradores cierra el verano con una ocupación
superior a la media de la última década…Paradores es la única gran cadena
hotelera española que ha reabierto todos sus establecimientos tras la
desescalada…llegándose a ocupar 276.527 estancias, lo que arroja un porcentaje
del 77,15%.”... y da las gracias a los trabajadores. Aquí prefiero no escribir.
Como ya
sabemos “singles” viajan muy pocos por Paradores, y más en verano y en
pandemia, y lo que si lo hacen mucho son parejas, y en muchísimos casos –máxime
en vacaciones- con muchos niños y niñas. Como estancias no es igual a personas,
pongámosle un niño, por los que puedan haber llevado dos o tres (no olvidemos
que es gratis) a las 276.527 estancias declaradas, y convirtámoslas en
personas, en 829.581 aproximadamente. Naturalmente personas asintomáticas en
cuanto a la Covid19, ya que de haber estado enfermas suponemos que no hubiesen
ido o se habría percatado alguien (debemos tener en cuenta que en PARADORES no se ha
tomado temperatura alguna a la entrada de sus clientes como, por ejemplo en el
Museo del Prado u otros lugares de afluencia turística).
Dada la
situación actual de España a la cabeza en Europa en contagios y noveno en la
lista mundial, y teniendo en cuenta el objetivo de Paradores de hacerse con el
turismo nacional, ¿cuánto pueden haber colaborado casi 100 hoteles repartidos
por toda la geografía española y con tan alta ocupación a propagar el virus en
personas que se han movido por todo el país?
¿Ningún
trabajador o trabajadora se han visto afectados por esta gran cantidad de
estancias? ¿No ha habido ningún incidente mayor ni confinamiento en ningún
Parador? ¿El fin justifica los medios? ¿Es para estar orgullosos? Esas son preguntas que yo me hago, ya que el silencio ha sido total.
Por supuesto
el verano no ha terminado´, pero la gente en su mayoría ha vuelto a casa, y lo
que es peor, a los trabajos y los niños al colegio; los sanitarios,
calculadamente supongo, pues empiezan a ser muy necesarios en sus puestos, han
sido sustituidos por el otro objetivo: los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del
Estado, que también irán pero presupongo que en mucho menor número.
Ahora
ofrecen “suites junior” a precios de saldo, “habitaciones únicas” a precios
anecdóticos, ofrecen a clientes de siempre que tenemos puntos tan oxidados como
las piernas de estar “encerrados”, Paradores a los que no han tenido ni tendrán,
acceso Sanitarios ni Fuerzas, etc. Hasta sería posible, por suponer, que se
acuerden de los clientes de toda la vida, bastante mayores muchos, y se
produzca una especie de milagro como el de los panes y los peces, y se multiplique
el valor de los puntos por mucho, para poder seguir llenando algunas
habitaciones más y de paso la hucha.
E incluso es
posible que “recuerden” algo que llevo clavado en el corazón: y es que existen
multitud de cajeras (en su mayoría son mujeres) y cajeros de supermercados en
todo el país que, también, o esos sí, han estado -y siguen- en primerísima fila
de trinchera, a menos de medio metro, cuando la gente arrasaba día tras día las
estanterías de sus establecimientos durante el confinamiento y después, y de
las que no sé bien por qué se ha olvidado Paradores. Quizá hayan pensado que
con sus míseros sueldos no llegaban ni a los 65 o 75 euros de la oferta hasta
diciembre. Un gran y lamentable olvido desde mi punto de vista que se podría
restañar ahora que les va a hacer falta... a Paradores.
Otra
pregunta que me hago es si los sanitarios y las fuerzas y cuerpos de seguridad
nos son tan necesarios siempre, y cada vez más mientras hay menos, ¿por qué no
han implantado esta medida para tener más ocupados los establecimientos
siempre? ¿Quizá porque ya estábamos otros, aunque fuésemos muchísimos menos,
para pagar muchísimo más por las habitaciones? En todo caso una idea quizá
podría ser dejar instauradas esas promociones corporativas ya de continuo.
Incluyendo a las cajeras y otros olvidados. Ya sabemos que "Paradores es de todos".
Y me hago
alguna pregunta preocupante más: ¿han llegado al límite ya con los trabajadores
y trabajadoras de la Red contentos de las cifras que les han proporcionado a
base de su tremenda exposición y la rebaja del Canon, o cuando decaiga el verano y las cifras
volveremos a escuchar el sonsonete macabro amenazador de ERE o ERTE aduciendo que los
clientes vamos poco por la pandemia?
Porque hay
actuaciones que, desgraciadamente, pueden ser comunes a cualquier directiva de
PARADORES, gobierne quien gobierne.
En fin,
supongo que esta tragedia (la de la pandemis) algún día disminuirá, y los que estén o estemos vivos
volveremos a ver como en Paradores nunca pasa nada… más que a sus trabajadores
y trabajadoras. Y que como una especie de ceremonia ensayada, se seguirán
cumpliendo los pasos eternos: llego, prometo una cosa u otra más acorde con la
supuesta ideología del partido en el poder, cambiamos los carteles, los “amenitiés”,
los vasos, los platos… y hasta los uniformes. En este caso, por ejemplo, porque
haya que “desinfectarlos” ahora y cambiar la imagen después de lo visto.
Siento una gran
tristeza. Las cosas pueden hacerse de una manera u otra y también pueden
resultar bien, y esta, en mi criterio, ausencia de nobleza, este miedo, esta
sonrisa congelada, me han provocado una herida que ya ha hecho cicatriz, y que
duele y dolerá siempre.
Y, lo que es peor, que, si la vida y el virus
me lo permitieran, haría que me costara muchísimo volver a entrar en un
Parador. Y que por supuesto, si volviera a hacerlo, sería por lo mismo que lo
hice la primera vez, cuando era adolescente y no preveía bichos de este tipo ni
de otros, lo haría por volver a ver, a estar con “la gran familia de Paradores”,
o lo que de ella quede en esencia, por lo demás PARADORES como marca, seguirá
siendo muy rentable para quienes lo sea, pero para mí ha desaparecido. Son una Leyenda.
No estaría
mal que en un ataque de nobleza, visto lo visto con según qué clientes, y aún
más tristemente, con todas esas trabajadoras y trabajadores que después de
haber entregado su vida laboral completa a la Red, estén como locos por dejarla
para siempre, debatiéndose en un sentimiento agridulce de sentir mucho alivio
al mismo tiempo que pena, por tener que salir por última vez por la puerta de
la Casa que han tratado como suya o mejor, sin un adiós institucional, un
reconocimiento, una plaquita (debo hacer la excepción aquí de algunos
directores de establecimiento que, muy al contrario, su máxima alegría es
reengancharse. Debe ser que el trato de estos es distinto ¡enhorabuena para ellos o
ellas!). No estaría mal decía, que a ese sin fin de placas vacuas Esentia, Civia, Naturia, Marmitia, Essentia, Tamizia...? que han ido
dejando en sus fachadas los diferentes equipos directivos, después de este
verano de 2020 añadieran una más que pusiera: